Felipe IV y su insana adicción al sexo

Miércoles, 5 de abril de 2017 10:20

|Alejandro López


La figura de Felipe IV se ensalza en la historia oficial como la de un mecenas culto e inteligente, que se dedicó a cultivar la literatura y la pintura de su tiempo. Gran parte de su gestión carga con el mérito de alargar el Siglo de Oro de la cultura española hasta años después de su muerte, a finales del siglo XVII. Entre sus credenciales principales están el apoyo incondicional que ofreció a Velázquez durante más de cuatro décadas y su nombramiento como pintor de cámara, o las multitudinarias compras del arte de aquel entonces; especialmente de Rubens para la nobleza española.

Sin embargo, existe un lado oculto y oscuro que rara vez se revela sobre Felipe IV y no tiene nada qué ver con su mecenazgo, la gestión del reino a su cargo o cualquier otra actividad oficial. El hijo de Felipe II y Margarita de Austria, que se mantuvo durante 44 años en el poder, era un adicto al sexo. 

felipe iv sexo

El apetito sexual de Felipe IV era insaciable. Desde su adolescencia, el monarca mostró una debilidad hacia el sexo que se atenuó conforme adquirió poder y reconocimiento. Sus tempranas apariciones en representaciones teatrales en Madrid, a donde acudía disfrazado en busca de aventuras sexuales. Con apenas una década de edad, su padre cerró su primer matrimonio con Isabel de Borbón, prometida desde cuatro años atrás.

Mientras la enorme sombra de Felipe III caía sobre su hijo, el ocaso del poderío de la monarquía española se acentuó conforme el Rey dejó a un lado el cargo de estadista y se dedicó a su pasión carnal. Algunos historiadores concluyen que fue su ninfomanía la que contribuyó en gran parte a la pérdida del poderío de la corona española.  

felipe iv cazador

Tras la muerte de Isabel de Borbón, en 1644, después de una relación rodeada por las recurrentes infidelidades de Felipe IV, el Rey volvió a contraer nupcias cinco años más tarde, esta vez con su sobrina, Mariana de Austria. La política exterior se debilitó después del deceso de Isabel que significó el fin de la tregua con Francia. No obstante, su adicción al sexo se acentuó y mantuvo relaciones con mujeres de toda clase social, desde doncellas y hasta monjas.

A pesar de que el árbol genealógico oficial de los Habsburgo españoles contempla únicamente a siete hijos de su primer matrimonio y cinco del segundo, los cálculos más conservadores del número de descendientes que dejó aseguran que al menos procreó otros 30 hijos no reconocidos, fruto del sinfín de relaciones extramatrimoniales que experimentó antes y durante su reinado.

felipe iv a caballo

En algunas investigaciones, la cifra final de vástagos asciende a 40, pero durante toda su vida Felipe IV sólo reconoció oficialmente a uno, Juan José de Austria, quien más tarde habría de gobernar los Países Bajos. Durante las últimas dos décadas de su reinado, España sufrió dolorosos reveses en el escenario internacional y un año antes de su muerte, Portugal se separó definitivamente del reino español.

Ante sus inminentes derrotas políticas, Luis IV se entregó desmedida hacia las manifestaciones culturales y artísticas. Modelo de Velázquez, coleccionista de Rubens y aficionado a la caza, la verdadera pasión capaz de sacar de quicio al Rey era el sexo.

felipe iv sol


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Referencia:

nuevatribuna.es


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Editor de Historia y Ciencia
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