Historia

12 fotografías del reencuentro de las familias coreanas después de 65 años de no verse

Historia 12 fotografías del reencuentro de las familias coreanas después de 65 años de no verse

La mañana de este lunes, 89 surcoreanos tuvieron once horas para reencontrarse con sus familiares después de 65 años de no verse. Las fotografías muestran sus impresiones.


Kim Kwang-ho era un niño de 13 años cuando el conflicto que habría de cambiar su vida estalló en la península de Corea. Apenas sin advertirlo, la historia tocó a su puerta una mañana de 1952 y lo subió a un bote con decenas de desconocidos, mientras se separaba de su padre y hermanos:


«Pensamos que estaríamos lejos por tres días, máximo una semana, entonces mujeres y niños pequeños se quedaron para cuidar de la casa. No llegamos a decirnos nada. No empacamos nada, tampoco tengo una foto o algo».

post-image


post-image


No sabía que sería la última vez que los vería, excepto a uno –el menor–, con quien se reunió la mañana de este lunes después de seis décadas y medias de silencio. No sabía a quién encontraría en la reunión y a pesar de sus esperanzas de hallar a alguien conocido eran nulas, se llevó una sorpresa mayúscula:


«Nunca imaginé que mi hermano menor estaría vivo. Si llegaba a reunirme con alguien esta vez, pensé que serían mis sobrinos y sus familias, ahora que deben estar casados y con niños». Su historia es similar a la de más de 100 mil refugiados que perdieron el rastro de su familia, la mayoría para siempre durante la Guerra de Corea que separó a los dos países que conocemos en la actualidad.

post-image


post-image


post-image


post-image


Desde el final de la guerra, la comunicación entre los habitantes de Corea del Norte y del Sur está prohibida. La división entre ambas naciones es uno de los remanentes más tangibles de la Guerra Fría, el conflicto ideológico protagonizado por Estados Unidos y la Unión Soviética que escaló hasta convertirse en el derrotero que habría de seguir la segunda mitad del siglo XX, con distintos episodios de tensión entre ambas potencias y sus aliados incluidos.



La sede del encuentro es el Monte Kumgang, un complejo turístico del lado norte que ha funcionado como sitio neutral para la pacificación entre ambas naciones, cuya separación data desde el conflicto armado que inició en 1950 y terminó con un armisticio. 65 años más tarde, aún no existe declaración de paz entre ambas naciones.


El encuentro tiene una duración de once horas y es custodiado por agentes norcoreanos, cuyo estoicismo contrasta el sinfín de escenas emotivas donde las familias se abrazan, lloran conmovidos, se muestran fotografías e intentan ponerse al día atropellándose al hablar una y otra vez, aprovechando cada minuto de la reunión.


post-image


post-image


post-image


post-image


post-image


Desde 1985 se han celebrado veinte eventos de esta naturaleza. Más de 130 mil surcoreanos se han inscrito como candidatos para acudir a reunirse con sus familiares. Materializar este deseo no depende de su voluntad ni capacidad económica, sino de un sorteo que se realiza una vez que se agenda la siguiente reunión (la última fue celebrada en 2015), una auténtica lotería que tiene como premio mayor encontrar a sus seres amados; no obstante, la mayoría de los inscritos ha muerto después de más de seis largas décadas de espera, mientras el resto tiene el tiempo contado para ver a sus seres queridos por última vez y tratar de reencontrar a todo lo que dejaron al otro lado del Paralelo 38.



Referencias: