INICIO NOTICIAS VIDEO SERIES INFOGRAFÍAS ARTE FOTO CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES CIENCIA Y TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

Fotografías de cómo es la vida en una cárcel de mujeres en Afganistán de Aref Karimi

10 de noviembre de 2018

Beatriz Esquivel

En Afganistán, algunas cárceles de mujeres se han convertido en un auténtico refugio ante las condiciones de machismo y violencia a las que se enfrentan diariamente.


El rol de las mujeres en las sociedades de los países árabes suele estar demarcado por los deseos y las leyes de los hombres. Desde hace décadas, diversos movimientos feministas desde el Occidente han dado luz a los severos abusos de los derechos humanos de estas mujeres, así como de las pésimas condiciones de vida a las que se someten, principalmente por extremismos religiosos.



El uso de las burkas, la mutilación genital femenina, la negación del acceso a la educación básica, los matrimonios forzados, la violencia doméstica y los feminicidios son algunas de las problemáticas más severas de la región —y más de uno podría argumentar que de otras latitudes—.



De hecho, la Comisión de Derechos Humanos considera a Afganistán como el país más peligroso para ser mujer, debido a la discriminación, la pobreza y las reglas sociales. Según sus datos, el 87 % de las mujeres son analfabetas y cerca del 80 % de la población femenina se enfrentan a los matrimonios forzados.



Así que en un país en el que su vida está regida por una constante denigración, no debería sorprender que la mayoría de las mujeres reclusas se encuentran encarceladas por una falta moral. Según Human Rights Watch:


«las mujeres siguen siendo encarceladas por ser víctimas de matrimonio forzado, violencia doméstica y violación».



La ley opera al revés: las mujeres son encarceladas a pesar de ser las víctimas del delito. Otra condena común es la de 15 años de encierro por huir de casa. Si bien éste no es un delito, la Suprema Corte Afgana dio la orden de tratar a cada mujer que huyera como una criminal, sin importar los motivos por los que la mujer abandonaba su hogar.



Los procesos judiciales por los que las mujeres pasan también son deplorables y recuerdan lo que sucede en México. Aquellas mujeres que deciden denunciar a sus violadores por lo general son violadas de nuevo por los policías. Además de este tipo de vejaciones, en Afganistán las “pruebas de virginidad” son un estándar para un sinnúmero de delitos que no son de índole sexual.



Es decir, las mujeres son sometidas a exámenes vaginales sin su consentimiento para intentar determinar si aún son vírgenes o si no han tenido relaciones sexuales recientes, lo cual está enteramente motivado por una cuestión moral. Al huir de casa, fuera de la supervisión de sus esposos, es posible que las mujeres hayan estado involucradas en alguna actividad sexual, lo cual sería motivo de deshonor.



A pesar de la corrupción presente en su sistema judicial y policiaco, la vida en las prisiones no puede ser más distinta que la versión occidental. Es aquí donde más luce la fotografía de Aref Karimi, quien retrató a las mujeres de la cárcel de Herat, una ciudad afgana. Allí residen cerca de 140 mujeres, acompañadas de sus hijos. Dicha prisión está financiada por el Equipo Provincial de Reconstrucción Italiano, mismo que impuso un programa al interior que incluye una guardería para los hijos de las reclusas, así como diversas actividades que tienen como objetivo dotar de habilidades y oficios a las mujeres para que puedan tener algún tipo de actividad económica al reintegrarse a la sociedad.


-


Los delitos de las mujeres retratadas varían; sin embargo, cárceles como ésta pueden ser un refugio para todo tipo de mujeres. No sólo tienen la oportunidad de convivir con sus hijos, también tienen acceso a educación, pueden aprender inglés, ejercitarse y sobre todo, estar libres del peligro de la violencia doméstica.



Esto pone sobre la mesa de discusión si tal vez, la falta libertad es tan sólo un pequeño precio a pagar por la seguridad de estar fuera de los peligros que caracterizan a este país.


-


**

Encuentra más del trabajo fotográfico de Aref Karimi, aquí.


*

También te puede interesar:


Fotografías de Mary F. Calvert de las mujeres que se esconden para ir a la escuela en Pakistán

Cómo es vivir en la cárcel más sobrepoblada del mundo en 35 fotografías de Noel Celis


TAGS: Fotoperiodismo Mujeres Derechos Humanos
REFERENCIAS: The Guardian Human Rights Watch

Beatriz Esquivel


Articulista

  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

15 Photos That Prove Ezra Miller Is The Fashion Icon Of Our Generation La solución perfecta para los que no creen en el amor Mitos sobre la vida y belleza de Cleopatra que debes dejar de creer Valadon, Wegener y Keane: tres grandes y olvidadas pintoras del siglo XX Benjamín Arellano Félix, el narco generoso que se vestía de policía para traficar droga Paul Prenter: lo que no sabías del hombre que traicionó a Freddie Mercury

  TE RECOMENDAMOS