FVEY: Los 5 sucios ojos de un mundo que nos vigila
Historia

FVEY: Los 5 sucios ojos de un mundo que nos vigila

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Por: Paola Vazquez

3 de febrero, 2016

Historia FVEY: Los 5 sucios ojos de un mundo que nos vigila
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Por: Paola Vazquez

3 de febrero, 2016


“La libertad de decisión del sujeto de la ‘sociedad de riesgo’ no es la libertad de quien puede elegir su destino, sino la libertad ansiógena de quien se ve constantemente forzado a tomar decisiones  sin conocer sus posibles consecuencias (…) la idea de que las decisiones que ya he tomado pueden acabar poniéndome en  peligro y que no conoceré la  verdad de mis decisiones sino cuando ya sea demasiado tarde, no deja de angustiarme”.

–Slavoj Zizek, “En defensa de la intolerancia”


Libertad para comunicarnos, libertad para usar las redes sociales, ¿libertades represivas? ¿Qué tanto nuestra libertad para comunicarnos en plena sociedad de la información y el conocimiento, se encuentran limitadas por un sistema que controla, vigila y observa nuestros movimientos? Tomándonos como amenaza potencial, los ciudadanos comunes nos convertimos en una amenaza a ser “extirpada” ante "comportamientos inusuales".

Las declaraciones de Snowden desenmasacararon una realidad al que todos estamos expuestos: la vigilancia mundial bajo sistemas interconectados más allá de las fronteras. FVEY es la abreviatura de Five Eyes, los cinco ojos que pertenecen a la alianza entre cinco países: Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos, aglutinados en un acuerdo de cooperación bilateral bajo un objetivo: la inteligencia mundial. Los cinco ojos son no sólo un monstruo vigilante ominipotente, sino una de las mayores alianzas en relación al espionaje en la historia mundial.


Una nueva política, una política de vigilancia global bajo el esquema de una sociedad amenazada por el mal. ¿Quién, quienes o qué encarnan al mal en la sociedad del presente? Los servicios de inteligencia que vigilan a los ciudadanos, bajo la idea de un enemigo mundial, del que nadie estamos exentos, han cambiado a lo largo de los años. En respuesta a un sistema social que vigila a sus ciudadanos, de aquél sistema que Ranciére llamó la pospolítica, un mundo en el cual la violencia es el mal primordial, el “Id Evil” que fundamenta la violencia de los Estados.

La posmoderna pospolítica refiere a un sistema que omite y excluye los conflictos, por ejemplo interraciales o interétnicos, bajo la idea de un sistema que opera bajo la idea del “fin de las ideologías”. Ir a cualquier sitio del mundo para encontrarnos con un sistema en el cual el mercado reina en la economía y la política responde a tecnócratas y liberales que administran como empleados las políticas públicas. Gobiernan bajo políticas de exclusión, explotación y racismo bajo la idea de un Estado que debe protegerse de un potencial enemigo violento. Después del 9/11, con el ataque a las Torres Gemelas, esta política de vigilancia se recrudeció a nivel mundial. Claro ejemplo de lo anterior es la problemática actual de los migrantes en el mundo, señalados como amenaza, como quienes roban el trabajo o bien, tienen valores no-occidentales de los cuales temer, costumbres “salvajes”.

FVEY-CIA

La violencia es identificada como un “Id Evil”, un mal primigenio que es el “Otro”, el potencialmente violento por ser diferente o por tener una ideología que cuestiona los marcos del capitalismo occidental, tan moderno y civilizado; paradójicamente tan civilizado, como un skinhead que asesina a árabes o afroamericanos, o como un cazamigrantes de Arizona, EU en la frontera de México; una violencia irracional que se ejerce como un “racismo democrático”. Un sistema de vigilancia que opera como un soft power, un poder basado en la ideología que los ciudadanos se apropian para ejercer la violencia contra otros iguales a ellos.

Bajo esta idea de una amenaza mundial, la vigilancia se ha convertido en uno de los temas de gran importancia en las agendas de los gobiernos a nivel mundial. Durante el transcurso de la Guerra Fría, los sistemas de vigilancia cobraron relevancia bajo la idea del socialismo como enemigo potencial en el mundo. En este contexto se forma FVEY como un monitor sobre las comunicaciones de la Unión Soviética, posteriormente usado para vigilar las comunicaciones privadas a nivel mundial.

FVEY-usuario

FVEY es la mayor red de espionaje en el mundo, que funciona como una plataforma de análisis para interceptar comunicaciones. Se trata de un sistema de inteligencia creado en los años sesenta, controlado por las cinco naciones vigilantes como un sistema vigilante de las comunicaciones militares y diplomáticas, en inicio de la Unión Soviética y del bloque del Este. FVEY creó a ECHELON, un sistema articulado especialmente para interceptar las comunicaciones privadas y comerciales, no militares que monitorean la World Wide Web, es decir, la red global de comunicaciones vía Internet.

Hacia 2013, Snowden definió a FVEY como una organización de inteligencia supranacional que no responde a las leyes de sus propios países; los documentos que Snowden hizo públicos en 2013, revelan que FVEY ha vigilado a los ciudadanos a nivel mundial y extirpado información privada en orden de recuperar información para la vigilancia desde fines de siglo XX y reforzado sus actividades a inicios de siglo. Entre 2013 y 2015 se hizo evidente que las víctimas potenciales del espionaje son miles de millones alrededor del mundo.


Los cinco ojos o FVEY crearon un sistema que funcionara esencialmente en la red y que, operando bajo sistemas de software como SILKWOTH y SIRE, así como vía satelital, con VORTEX, interceptara las comunicaciones vía satelital. ECHELON, según “The Guardian”, es una red global de estaciones electrónicas espías que pueden funcionar escuchando las conversaciones telefónicas, de faxes, correos electrónicos y computadoras, del mismo modo que pueden hackear las cuentas de correo, intercepta más de 3 mil millones de comunicaciones cada día. Si somos en el mundo una población de más de 7 mil millones, significa que al menos diario se intercepta la comunicación de un tercio de la población mundial.

¿Qué tipo de mensajes a modo de comunicación cifrada decodifican estas supermáquinas? Criptoanálisis, análisis de tráfico, analizadores de espectro, entre muchas otras plataformas de transmisión de comandos de información que vectoriza nuestros gustos, actividades, relaciones, inclinaciones y finalmente, nuestra vida cotidiana para analizar si somos sujetos potencialmente peligrosos y sujetos a seguimiento. Posición, progreso, operación, capacidades, suenan como términos militares; sin embargo, son términos usados en los sistemas de vigilancia para la recopilación de información sobre nosotros, ciudadanos de a pie.

FVEY-MANIFESTAION

Hacia 2000, el director de la CIA, confirmó que en efecto usaban sistemas de inteligencia para interceptar comunicaciones a nivel global. A cada uno de los ojos vigilantes de la alianza le corresponde el control de un área del planeta; cabe decir que después de la Guerra Fría, alguno de los focos de atención prioritaria fueron América Latina, Asia, Rusia y el norte de China, algunas zonas de Rusia y Australia.

El sistema se compone de 120 estaciones fijas y satelitales que funcionan como control estratégico de telecomunicaciones; los sistemas satelitales de intercepción global de información, que funcionan como antenas de Echelon, captan ondas electromagnéticas que reciben los mensajes de manera aleatoria y filtran por medio de superordenadores o diccionarios, patrones de comunicación en más del 90% del tráfico de Internet. Los mensajes se procesan por filtros que buscan palabras clave: direcciones, palabras, frases o voces específicas. Estos logran captar una gran parte de las comunicaciones de radio, satélite, móviles y fibra óptica. En 2001, el Parlamento Europeo declaró que existían estaciones satelitales en Hong Kong, Australia, Reino Unido, Japón y Nueva Zelanda que vigilaban las distintas regiones del mundo.

FVEY-pulpo

Sabemos que históricamente Estados Unidos ha tenido sistemas de inteligencia que vigilan el mundo, sin embargo esta red global de cinco ojos, en plena era de la globalización, refleja una coordinación supranacional que es un sistema mucho más amplio de información sobre los ciudadanos en el mundo. Quizá lo preocupante sea saber en manos de quiénes está la información que diariamente proporcionamos en nuestros correos electrónicos, mensajes y llamadas. No se trata de entrar en paranoia, pero tampoco de situarnos en una ingenuidad que por desconocimiento omita una realidad: estamos vigilados.

¿Cómo asumirlo? Pareciera que nos encontramos en un espacio claustrofóbico, no han planteado un mundo en el cual el diferente es peligroso: una división entre un “ellos” diferente del “nosotros” que es a todas luces falso. "Defender la intolerancia", dice Zizek, es una forma de defender la capacidad de discordia, es decir, es una forma de inconformidad social en contra de los discursos racistas que promueven una "democracia" vigilante. Por esto, ha emergido una oleada de hackers en el mundo que plantean la posibilidad de entender y ejercer como ciudadanos el derecho a la información.

El hacktivismo defiende la posibilidad de voltear los ojos vigilantes hacia quienes nos vigilan. La sociedad post-Snowden no puede ser la misma una vez entendido que no uno, sino cinco o más grandes ojos nos vigilan. Demandar una comunicación abierta, en la cual defendamos espacios de comunicación de masas, es un deber de todos los que somos usuarios a diario de la red Internet. WikiLeaks, el movimiento de software libre y los hackactivistas Anonymous, han aportado elementos al fomento de la cultura libre y el open access. 

La tarea de defender las redes y politizarnos como ciudadanos es una forma de gobernanos como personas y colectividades, que no sólo nos hará más responsables sobre el uso de las redes, sino más fuertes como ciudadanos.

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Referencias: