Hades, el dios que tomó las riendas del Inframundo
Historia

Hades, el dios que tomó las riendas del Inframundo

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Por: mediodigital

28 de febrero, 2014

Historia Hades, el dios que tomó las riendas del Inframundo
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28 de febrero, 2014

Hijo de Gea (Tierra) y Urano (el Cielo y dios del Universo), Crono forma parte de los primeros Titanes, hermano de los Cíclopes y los Hecatónquiros “los de cien manos”, a estos últimos Urano los apresó en el Tártaro para que no vieran la luz. Crono estaba considerado el más terrible de los hijos de esta unión, y su ambición lo hizo desear el poder de su padre.

urano


En una conspiración contra Urano, Gea formó una hoz y persuadió a sus hijos para que acabaran con él, Crono accedió y en una trampa conjunta con su madre castró a Urano con la hoz. Con la caída del padre, Crono encerró de vuelta a sus hermanos en el Tártaro, la zona más oscura y profunda del mundo subterráneo, e hizo su esposa a su hermana Rea. Ambos se convertirían en reyes durante la edad dorada.

De Gea, su madre, Crono fue advertido de que su destino sería ser derrocado por uno de sus descendientes, tal como él lo había hecho con Urano. Atemorizado de que esto se cumpliera, Crono devoró a sus hijos sin reparo: Deméter, Hera, Hades, Hestia y Poseidón; Zeus, su siguiente hijo, fue salvado de su terrible destino y se mantuvo oculto de su padre en Creta. Rea, al saber que Crono no atendía siquiera a mirar a sus hijos al nacer y simplemente los tragaba, le entregó una piedra envuelta en paños en lugar de Zeus.

crono


Zeus creció y junto con él su fuerza; usó un veneno para hacer que Crono vomitara a sus hijos (hermanos de Zeus), uno a uno, en orden inverso, así primero devolvió la piedra y después al resto de sus vástagos. Otras versiones apuntan que Zeus cortó el estómago de Crono y sacó a sus descendientes. Sucedido esto, Zeus liberó a los Cíclopes y los Hecatónquiros del Tártaro; en agradecimiento, estos forjaron para Zeus los rayos, el tridente para Poseidón y el casco de la oscuridad para Hades.

Diez años duró la Titanomaquia entre Zeus y sus hermanos, los Cíclopes y los Hecatónquiros, llamados los Olímpicos, contra Cronos y los Titanes. Tras resultar vencedores, los Olímpicos dividieron entre ellos el Universo; así, Zeus se convirtió en el dios del Cielo, Poseidón tomó los mares y Hades se hizo señor del Inframundo.

Hades se convertiría en el dios de los muertos; versiones señalan su reino debajo de la tierra, otras los sitúan en los confines del mundo. También se le conoce como el Hades al lugar donde llegan los muertos. A pesar de ser un dios terrible y despiadado quien no se inmutaba con súplica alguna, no estaba considerado un dios malo.

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Para los romanos conocido como Plutón, Hades aparece representado con un cetro de dos puntas (arma y guía para conducir las almas al Inframundo), el casco forjado por los Cíclopes para él y con el que podía hacer invisible a quien lo portara, y sobre un carruaje oscuro tirado por cuatro caballos negros. A su iconografía se suman las calaveras, huesos, un ciprés, la llave del Hades y su trono de ébano.

Una vez que el mortal llegó al final de su vida, Las Moiras arriban para anunciarle la hora indicada; si en su vida cometió un crimen grave las que llegan son Las Keres o Las Erinias (furias) para rodear al moribundo y cansarlo en cuerpo y espíritu. El alma vencida desciende al reino de Hades, el invisible.

Hades no estaba considerado como la representación del mal debido a que, para los griegos, la concepción del pecado no existía como tal ni había una figura que representara fuerzas malignas, pues cada uno propiciaba sus fatalidades.

De cabellos y barbas largas, Hades estaba siempre acompañado de Cerbero, el perro de tres cabezas guardián de El Erebo. Una vez que el alma descendía, y para llegar al Hades, los muertos debían cruzar una laguna llamada Estigia, ahí los esperaba Caronte, el barquero quien cobraba el óbolo de la boca de los muertos. Las almas debían cruzar tres ríos más antes de poder entrar al Hades: el Periflegetonte (rodeado de llamas), el Cocito (río de las lamentaciones) y el Leteo (río del olvido), hasta llegar a Asfódelo, pradera de los insignificantes. No sin antes ser clasificadas por los Tres Jueces de los Muertos: Minos, Eaco y Radamanto, quienes determinaban el sitio al que irían y, de ser el caso, el castigo asignado.

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El Erebo se dividía en dos regiones: El Tártaro, una especie de Infierno al que llegaban las almas malas a pagar sus culpas, y el Elíseo o Isla de los Bienaventurados, “el paraíso”, lugar de las almas buenas y los héroes. El cielo estaba reservado para los dioses.

Cerbero vigilaba la entrada al castillo de Hades; en el Tártaro existían almas vagabundas y las condenadas a suplicios (aquí se ubica a Sísifo, Tántalo o Prometeo). Hades tenía a su servicio algunos súbditos encargados de mantener el orden y la ocupa de almas en el Inframundo. Antes mencionadas, Las Parcas eran los espíritus de tres mujeres quienes hilaban el destino de los mortales y decidían sobre él al cortar el hilo de la vida; Las Erinias, almas vengadoras acechaban con sus antorchas a los condenados al castigo eterno; Las Eres tenían la misma misión pero hacían menos severo el castigo de algunos; Tánatos, la Muerte, tenía por encargo enseñar el camino a las almas hacia el Erebo, se le reconocía paseando con un manto negro por la casa del moribundo para anunciarle su muerte.

sisifo


Dicen las leyendas que fue el Kraken quien tomó la forma de la bella Core para seducir a Hades. Cuando éste hizo una grieta en la Tierra para raptar a la doncella, el Kraken había planeado a su favor tal acontecimiento, y adoptaría el nombre de Perséfone para reinar, junto a Hades, el Inframundo por la eternidad. Temida, Perséfone es en realidad el Kraken y los espíritus temen llamarla por su nombre en voz alta.

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Kraken. The Rum, The Legend:

krakenrum.mx

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@KrakenRumMX 


Referencias: