Así surgió la leyenda de la cabeza robada de Pancho Villa

Así surgió la leyenda de la cabeza robada de Pancho Villa

Por: Cultura Colectiva -

Tiempo después de la muerte de Pancho Villa, la cabeza fue robada de la tumba sin que nadie se diera cuenta.

Texto escrito por Héctor de Mauleón

La historia de Francisco Villa, uno de los personajes de más renombre dentro de la Revolución mexicana, es muy particular. Así como su vida pasó a la historia, luego de morir también logró sobresalir del resto de alguna manera, pues un día, sin que nadie se percatara, su cabeza fue robada de la tumba.

En 1936, un decreto firmado por Lázaro Cárdenas ordenó que el Monumento a la Revolución se convirtiera en recinto funerario y recibiera los restos de los principales héroes de la lucha armada.Los huesos de Carranza llegaron en 1942. Los de Madero en 1960. Los de Calles en 1969. Los del propio Cárdenas en 1970. El último en sumarse fue Francisco Villa. Su esqueleto decapitado llegó a la Plaza de la República en 1976, medio siglo después de que su tumba fuera violada y a su cadáver le cercenaran la cabeza

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En México hay un serio problema con los huesos de los héroes. Los restos de Cuauhtémoc no aparecieron nunca, aunque a su localización se dedicaron largos años y penosos esfuerzos. Se desconoce el paradero de los huesos de Morelos, por más que desde 1925 se dijo oficialmente que el Siervo de la Nación descansaba en la columna de la Independencia: en realidad, su osamenta desapareció en tiempos de Maximiliano, cuando se le exhumó de la Catedral Metropolitana para exhibirla en una urna —nadie volvió a saber de ella—. Del mismo modo estuvieron perdidos los huesos de Cortés, de los que nadie supo en ciento cincuenta años hasta que una comisión científica los encontró en 1946 en un rincón del templo de Jesús Nazareno, en la calle República de El Salvador. 

Así surgió la leyenda de la cabeza robada de Pancho Villa

Ninguna historia iguala, sin embargo, la de la cabeza perdida de Francisco Villa. El 6 de febrero de 1926, el velador Juan Amparán, del Panteón Municipal de Hidalgo del Parral, descubrió que la tumba 632 había sido violada. Era la tumba donde tres años antes habían enterrado el cadáver de Villa. La tapa del ataúd estaba rota. Al cuerpo embalsamado le habían cortado la cabeza. Huellas de huaraches y botas militares conducían hasta la barda sur del camposanto. Al día siguiente, la noticia cimbró la República.

El primer sospechoso del robo fue un tal Emil Homdahl, estadounidense que la tarde anterior anduvo preguntando en Parral por la tumba de Villa. Cuando lo localizaron, Homdahl dijo a las autoridades que había oído hablar de un tesoro enterrado y que eso era todo, lo dejaron en libertad. El tiempo tejió toda clase de historias: que la cabeza había sido robada por encargo de una universidad estadounidense que pretendía estudiarlo; que un millonario de Nuevo México la había comprado para exhibirla en su sala de trofeos; que se hallaba en manos de los dueños del circo Ringling Brothers y podía ser vista mediante el pago de veinticinco centavos; que el general Arnulfo R. Gómez la había robado para venderla en cincuenta mil pesos a cierto comprador misterioso.Historia de Francisco Villa

El capitán Elpidio Garcilazo contó años más tarde que un coronel Francisco Durazo, le había ordenado decapitar el cadáver: "El general Obregón quiere la cabeza de Villa", le dijo —en realidad, lo que Durazo quería cobrar los cincuenta mil dólares que ofrecía por esta un cartel escrito en inglés—. Garcilazo organizó a un grupo de soldados, entre ellos a un tal Martínez Primeto, encargado de seccionar la cabeza con un cuchillo. El coronel Durazo recibió el trofeo envuelto en una camisa vieja y lo guardó debajo de su cama. Según la versión de Garcilazo, cuando el escándalo alcanzó rango nacional, los involucrados en el hecho se asustaron. Durazo le dijo: "¡Llévese eso!". Garcilazo metió "eso" en una caja de municiones y lo fue a enterrar en las inmediaciones del Cerro Huérfano. 

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El coronel Durazo moriría de viejo. Durante los años que le restaron de vida tuvo pesadillas en las que el Centauro del Norte se le aparecía decapitado. Durante todos esos años cambió las versiones del suceso y finalmente prometió revelar la verdad en una carta que sería abierta el día de su muerte. La carta no apareció. Un testigo relató más tarde que Emil Homdahl, el gringo detenido el día de la profanación, le había mostrado la cabeza durante una borrachera en Ciudad Juárez. Una versión reciente indica que Homdahl vendió el trofeo a la sociedad secreta de Skull and Bones, de la Universidad de Yale: una hermandad de niños ricos -de las que formó parte el padre de George Bush-, en cuya colección se encuentra, entre otras cosas, el cráneo del guerrero apache Gerónimo —hace unos años, los descendientes de Gerónimo entablaron una demanda para exigir que la cabeza les fuera devuelta—. Así de delirante es este mundo.

Franciso Villa

La vida de Francisco Villa fue un enredijo. Su muerte, también. Las preguntas de 1926 siguen vigentes: ¿dónde está la cabeza?, ¿quién la robó?, ¿para qué demonios quería tenerla? El día que el secretario de la Defensa Félix Galván López acudió a Parral por los restos de Villa, para trasladarlos al Monumento a la Revolución, "el féretro estaba totalmente destruido", y sólo quedaban "algunos fragmentos de madera podrida". De acuerdo con la nota del reportero de El Sol de México, "se veían algunos huesos también bastante deteriorados", los cuales fueron extraídos con un recogedor. 

Desde hacía cuarenta años corría en Parral la leyenda que, a fin de evitar una nueva profanación, los verdaderos restos del Centauro habían sido cambiados de lugar por una de sus viudas, y que lo que hallaba en la tumba 632 no eran más que los restos de una desconocida que iba a El Paso a tratarse el cáncer y no alcanzó a llegar. En Parral, mucha gente cree que son esos restos los que descansan en el imponente mausoleo que Cárdenas dedicó a la Revolución mexicana.

Dónde esta la cabeza de Francisco Villa

Sin duda, la Revolución mexicana es uno de los grandes movimientos dentro del país azteca, la historia de Francisco Villa tuvo un gran impacto y a pesar de los años, sigue siendo considerado uno de sus héroes. Si quieres saber más historias de la Ciudad de México que seguramente no conocías, las encuentras en La ciudad oculta vol. 2, un libro de Héctor de Mauleón, editado por Planeta. En este primer tomo se narran 500 años de historia desconocidas acompañadas por fotografías de las época para revelar personajes y secretos de la imponente Ciudad de México. Entre sus páginas podrás encontrar historias como: La vuelta de los volcanes, Bocas de púrpura encendida, Breve historia de Tepito; Gentes profanas en el convento y La última cabalgata del centauro. Si te gusta la historia pero no soportas los textos aburridos, La ciudad oculta vol. 2 se convertirá en uno de tus libros favoritos.

En portada: Otro Pais Noticias

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