Historia del Tíbet: la unión de las civilizaciones
Historia

Historia del Tíbet: la unión de las civilizaciones

Avatar of Diego Fernandez

Por: Diego Fernandez

8 de agosto, 2016

Historia Historia del Tíbet: la unión de las civilizaciones
Avatar of Diego Fernandez

Por: Diego Fernandez

8 de agosto, 2016





A veces la historia se percibe como se pueden ver los ríos. La historia del mundo fluye como fluye el cauce cuya desembocadura es un océano inmenso en el que se unen las civilizaciones, dicha desembocadura pueden ser los libros o cualquier otro instrumento para la divulgación de los párrafos que cuentan la vida de otros tiempos. Al borde del río es inevitable encontrarse a personajes que se quedan varados, asidos a las ramas que delimitan el río histórico, por ello no es de sorprenderse encontrar a personajes como Alejandro Magno, Cixi, Napoleón Bonaparte, Robespierre, Mao Tse-tung, Otto Von Bismark, Adolfo Hitler, Marilyn Monroe y John F. Kennedy, empapados, tiritando a las orillas de la historia que los deletrea y que los hace eternos en la tinta y el papel, en las palabras de los historiadores. Hay ocasiones en las que es necesario enfrentarse a los rápidos fulminantes de la Historia para entrar en razón y comprender por qué y cuándo sucedieron ciertos eventos que marcan la actualidad con sus aguas ignotas.

La historia del Tibet

Las nuevas generaciones hemos de darnos un chapuzón en la historia de Oriente, en el cauce de una civilización cuyo destino la ha llevado hacia las costas del Tíbet, con números que son fechas que marcan la pauta para iniciar el viaje hacia un mundo distinto al que conocemos en Occidente.

El río en el que nos toca encallar será el que cuente la historia de un solo hombre que llegó a cambiar la percepción de la realidad de un lugar recóndito para nosotros, de un país inmerso en una totalidad mística y religiosa que lo forja sobre una lucha constante para lograr su liberación. La historia del Tíbet ha abierto el caudal para que existan mil y un lagunas que dejan pasmado a todo aquel que trate de desempolvar lo que dictan las páginas de su civilización.

la historia del tíbet

Aún es incierto saber cuándo aparecieron los primeros habitantes del Tíbet, hay historiadores que dictan que los primeros humanos aparecieron ahí diez mil años antes de Cristo, dejando de ser nómadas hace aproximadamente 300 años antes de nuestra era. Fue el rey Nyakhri Tsampo quien instauró una monarquía militar en esta región conocida como la Dinastía de los Treinta Reyes. El trigésimo rey de esta dinastía fue Songtsen Gampo, con quien el Tíbet logró tener cuarenta millones de habitantes hasta ocupar el territorio chino de Xian en el año 363.

El Tíbet se convirtió en una nación cien por ciento budista cuando, a finales del siglo octavo, se invitó a un gran maestro budista llamado Padmasambhava, apodado Guru Rinpoché, quien construiría un importante templo llamado Jokhang, convirtiendo Lhasa en la capital del lugar. En el año 821, el Tíbet firmó un tratado de paz con China, mas la situación siguió muy tensa entre estas dos naciones, viviendo momentos de profunda degradación. Los tibetanos han sido, durante años, perseguidos por el gobierno chino, obligando a los reyes a abdicar y a renegar de la religión budista. Fue un sabio indio llamado Atisha quien visitó el Tíbet para que las enseñanzas de Buda lograran volver a florecer. Atisha vivió en el Tíbet gran parte del siglo XI, convenciéndose de la sabiduría budista, siendo un maestro en la materia y logrando una profunda revolución espiritual para todo el país. Durante esta época se construyeron grandes monasterios, se terminaron de traducir al tibetano todas las enseñanzas budistas, proliferaron enseñanzas de nuevos maestros y comentarios de las enseñanzas clásicas. Fue de esta manera como se logró estructurar lo que hoy conocemos como el Tíbet.

Tras muchos años de aislamiento del resto del mundo, con el temor presente a que su armonía perfecta fuese amenazada por las potencias extranjeras, el decimotercer Dalai Lama, Thubten Gyatso, decidió –a principios del siglo XX– que el Tíbet tenía que convertirse en un país cada vez más moderno, pero los militares británicos presentes en esta zona se negaron a replegarse tras la frontera con India, obligando a aceptar un tratado comercial con la India para beneficiar a Inglaterra. Tras este conflicto corrieron grandes ríos de sangre que mancharon la armonía tibetana, murieron más de 700 tibetanos en la lucha bélica por su liberación. En 1906, Inglaterra y China firmaron un tratado por el cual el Imperio Chino se adjudicaba la soberanía del Tíbet a cambio de una importante suma monetaria ofrecida por los británicos. Inglaterra se tomó la libertad de vender el Tíbet a China, firmando un acuerdo de no-injerencia con Rusia sobre los asuntos tibetanos. El Dalai Lama decidió refugiarse junto a sus oficiales de gobierno en Mongolia.


 Thubten Gyatso

En 1910, China invadió el Tíbet. Dos años después, el último emperador de la dinastía  Qing abandonó el poder tras la Revolución Xinhai. El imperio chino pasó a ser la República de China. Este evento fue aprovechado por los tibetanos para enfrentarse a las tropas chinas establecidas en Lhasa. El presidente Yuan Shi-kai decidió devolver al Dalai Lama su rango como jefe de gobierno del Tíbet, aunque dicho territorio siguiera gobernado por el dominio chino.

En 1949, como ya se ha dicho en párrafos anteriores, el Ejército Comunista de Liberación Popular tomó Pekín, alzando a Mao como el nuevo presidente de China. En octubre de 1950, las tropas chinas invadieron el Tíbet sin previo aviso, opacando la idea de aceptar la soberanía de los tibetanos.

El Tíbet, más allá de ser un Estado convencional, es un Estado confesional, es decir, un Estado gobernado por un soberano que representa un líder religioso. La invasión china al Tíbet determina la confluencia de dos civilizaciones distintas; por un lado está la paz y el orden de los tibetanos, por el otro radica el poder bélico de Mao y la supremacía poderosa del ejército chino. El mundo observa la inminente caída del Tíbet en las manos de los chinos desde hace algunos años. La figura del Panchen Lama es la otra cara de la moneda en el gobierno confesional tibetano.

la historia del tibet

   El budismo tibetano está estrictamente prohibido en el Tíbet. Están prohibidas las banderas tibetanas, se queman los libros y las revistas que hablen sobre el Tíbet,además de las fotografías del Dalai Lama. Los soldados chinos han sido educados para cuestionar a los turistas en inglés con el objetivo de conocer las intenciones de todos aquellos que desean ingresar al Tíbet. El Tíbet crece más que los tibetanos, quienes se benefician del crecimiento del Tíbet son los chinos, pues el territorio tiene riqueza en cuestión siderúrgica y el turismo alimenta la economía, siendo el gobierno chino quien más se beneficia de la riqueza.

Los chinos viajan al Tíbet en la búsqueda de mejores oportunidades, no llegan sólo de las provincias cercanas, también llegan desde la otra punta de China. En Lhasa, los chinos suelen ser dueños de las tiendas, conducen taxis y viven una vida holgada de la mano de un territorio en el que se asientan sin el interés de saber que ésta no es su tierra.

tibetanos

En el Tíbet viven alrededor de tres millones de personas, de las cuales el 90 % son tibetanos. El dominio chino al Tíbet trajo como consecuencia la confluencia de dos civilizaciones que, como los ríos, se han unido para desaguar en el líquido salado del mar asiático.  

El Tíbet tiene una historia de represión que carga a cuestas a lo largo del decurso de la Historia. La revolución cultural de los 70 trajo consigo el debilitamiento de los ideales tibetanos que fueron cosechados a lo largo del tiempo. Dos civilizaciones se unen para crear una pugna por la liberación de un territorio ancestral. El mundo observa con la soga al cuello cómo el Tíbet ha perdido la batalla contra el militarismo chino. No existe espacio suficiente para que estas dos civilizaciones convivan pacíficamente. El régimen chino actual cede poca importancia al Dalai Lama, el Panchen Lama no es aceptado por el líder religioso, el peligro es evidente, el final del budismo tibetano es inminente. Así como los ríos, las civilizaciones tienen memoria y, aunque desaparezcan, dicha desaparición será efímera, pues al paso de los años, la memoria y el recuerdo abrirán las viejas arcas por donde flotarán las ideas de una civilización que, hoy por hoy, está llegando a su ocaso.

 


Referencias: