La historia que no te contaron sobre el Castillo de Chapultepec

Viernes, 15 de julio de 2016 13:51

|Marlene Torres
castillo de chapultepec

Durante la llamada Segunda Intervención Francesa, los emperadores Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena y María Carlota Amalia Augusta Victoria Clementina Leopoldina de Sajonia-Coburgo-Gotha y Orléans Borbón Dos Sicilias y de Habsburgo-Lorena, habitaron el considerado único castillo real del continente: El castillo de Chapultepec.

El castillo de Chapultepec fue construido a mediados del siglo XVIII, y hoy es sede del Museo Nacional de Historia. Pero además de su innegable belleza, el inmueble guarda en cada uno de sus salones, pasillos, jardines y alrededores una inagotable cantidad de anécdotas y secretos.

Miravalle

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Al llegar los emperadores al centro de la ciudad fueron llevados a hospedarse al Palacio Nacional, esa primera noche, como ya muchos saben, el segundo emperador mexicano tuvo que dormir en una mesa de billar, ya que su cama se encontraba infestada de chinches. Maximiliano nunca terminó de entender cómo había sido posible que los mexicanos los recibieran con música, comida y tantos presentes pero no fueron capaces de darles un lugar decente dónde dormir.

En el Cerro del Chapulín encontró el que sería su hogar, para decorarlo mandó traer muebles, arte y finos artículos de Europa que aún se exhiben en el MNH. Siendo Maximiliano un amante de la botánica, llevó muchas plantas exóticas para adornar los jardines y poder cuidar personalmente de ellas. 

El salón más grande se transformó en el comedor donde ambos emperadores junto con sus invitados, entre ellos los ayudantes de campo, las damas de honor de la emperatriz y los oficiales en servicio, compartían alimentos justo a las cuatro de la tarde.

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Todas las mañanas, después de pasear por el bosque a caballo acompañado de su secretario personal, y en algunas ocasiones de la emperatriz Carlota, Maximiliano I, admiraba desde los balcones del alcázar el lago de Chapultepec, el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, que adornaban el valle de su nueva patria. Esta vista lo hacía recordar su antiguo castillo en Italia, al que amorosamente llamaba “Miramar”.

-"¿No cree usted que esto debería llamarse “Miravalle”, así como mi castillo de Trieste se llama Miramar?" Preguntaba el emperador a su secretario, José Luis Blasio.


El Paseo de la Emperatriz

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Así llamó Maximiliano al boulevard que conectaba a su residencia con el centro de la ciudad, desde la puerta del Bosque de Chapultepec hasta la glorieta de Carlos IV.

Los traslados tan largos que tenía que realizar y que en repetidas ocasiones no le permitían regresar a descansar a su castillo, fueron motivo para que el emperador comprara terrenos inmediatos a Chapultepec que le permitieran concretar un plan que le parecía ideal: una avenida que alojara ministerios y embajadas; un monumento a la independencia en el centro de la plaza de armas, hecho de mármol blanco y que remataba con un águila imperial posada sobre un nopal. Una avenida parecida a la de los Campos Elíseos en Francia. Pretendía hacer de la ciudad la París de América.

Otra versión acerca de la construcción de esta avenida dice que fue idea de la emperatriz debido a las faltas repetidas de su esposo y a los rumores de que éste no regresaba porque pasaba la noche con alguna de sus conquistas mexicanas, así que mandó construir un camino directo que no permitiera desvíos, además para poder observar desde las alturas del alcázar el regreso del emperador en su caballo blanco, rodeado de su guardia imperial.

Debido al triunfo del republicano Benito Juárez sobre el Segundo Imperio, actualmente esta avenida es conocida como Paseo de la Reforma.

 

Los herederos del Segundo Imperio

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El escándalo inundó a la sociedad que gobernaba el Segundo Imperio cuando tuvieron conocimiento de que los emperadores dormían en habitaciones separadas.

Sin embargo, esta no fue razón por la cual no procrearon, el primer embarazo de la emperatriz terminó en aborto y después de este suceso jamás volvieron a tener intimidad. Aunque según Carlota no hubo repercusiones que le impidieran volver a embarazarse, muchos piensan que su oculta esterilidad fue la principal razón para que se escudara en el miedo que le daba contagiarse del chancro que Maximiliano contrajo al acostarse con una nativa en su viaje a Brasil.

Ante la negativa de su hermano Fernando José de prestarles a sus hijos para que pudiesen heredar el trono mexicano, los emperadores Max y Carla decidieron adoptar a los únicos nietos de Agustín de Iturbide y hacerse responsables de ellos.



El final del Segundo Imperio

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El fusilamiento de Maximiliano en el Cerro de las Campanas, Querétaro, puso fin al Segundo Imperio. A pesar de que sus últimos días no los vivieron en el portentoso Castillo de Chapultepec, en sus habitaciones, en sus objetos y en sus jardines sigue el recuerdo de Maximiliano y Carlota de México.





Este recinto es uno de los puntos turísticos principales de la Ciudad de México, lleno de historia y belleza. No cabe duda que hay mucho por descubrir en cada una de las paredes de la que fuera el hogar de los primero y únicos emperadores del país.


Te compartimos 10 datos que no conocías del Virreinato en México para que sigas en este proceso de descubrir aquello desconocido que pocas veces nos enseñan.


Fuentes: “Imperio” de Héctor Zagal y “Maximiliano Íntimo” de José Luis Blasio. 





REFERENCIAS:
Marlene Torres

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