Historia

Homenajes a las víctimas del terrorismo

Historia Homenajes a las víctimas del terrorismo



Entre los temas que han definido las primeras dos décadas del siglo XXI, ninguno es tan pernicioso o controversial como el terrorismo –salvo la crisis de migrantes en Medio Oriente que es, en gran medida, consecuencia del mismo fenómeno–. Desde aquella infame mañana del martes 11 de septiembre de 2001, cuando, como dijo el periodista español Antonio Navalón, “todo el mundo tuvo miedo al mismo tiempo”, la amenaza del terrorismo se ha ceñido sobre el mundo y ha costado cientos de miles de vidas.

Sólo en 2014, 32 mil 700 personas murieron a manos de grupos terroristas. Con ataques como los de París en noviembre; el avión ruso derribado sobre el Sinaí en octubre o las ejecuciones de cientos de inocentes por parte del Estado Islámico en agosto, 2015 seguramente superaró ese número.

terrorismo

El terrorismo se manifiesta de formas distintas pero siempre tiene el mismo objetivo: ejercer coerción o intimidar a gobiernos y sociedades para alcanzar objetivos políticos, religiosos o ideológicos. Por su brutalidad, este fenómeno es un espejo en el que los seres humanos vemos lo peor de nuestra naturaleza, pero puede dar lugar también a las expresiones más puras de solidaridad y empatía entre personas y naciones. Es en los momentos de crisis, cuando abundan el dolor y el miedo, que aparece el verdadero espíritu humano. Evidencia de esto son los homenajes, tributos, dedicatorias y memoriales que suelen presentarse tras los atentados. Entre los cientos de expresiones de apoyo a las víctimas del terrorismo destacan las siguientes:

Tribute in Light

The "Tribute in Light" memorial is in remembrance of the events of Sept. 11, 2001. The two towers of light are composed of two banks of high wattage spotlights that point straight up from a lot next to Ground Zero. This photo was taken from Liberty State Park, N.J., Sept. 11, the five-year anniversary of 9/11. (U.S. Air Force photo/Denise Gould)


 Seis meses después de los ataques que derribaron las Torres Gemelas en septiembre de 2001, apareció por primera vez este memorial que consiste en dos haces de luz proyectados hacia el cielo por 88 bombillas de 7 mil watts cada una, las columnas pueden verse en un radio de 96 km. Este tributo de luz aparece anualmente durante el aniversario de los atentados y se ha convertido en una postal icónica de la ciudad de Nueva York.

En el sitio donde estaban ubicadas las torres 1 y 2 del World Trade Center, se encuentra The National September 11 Memorial & Museum. El memorial está conformado por dos fuentes iguales, cada una de 9.1 metros de profundidad, con los nombres de las 2,977 víctimas inscritos en los bordes. El museo, que abrió sus puertas el 21 de mayo de 2014, incluye imágenes y artefactos alusivos a la tragedia.

Los memoriales del 9/11 no sólo se encuentran en Estados Unidos, en las afueras de Jerusalén, en el valle de Arazim, se encuentra un cenotafio dedicado a las víctimas de los ataques. El  monumento, construido con granito, bronce y aluminio, es una representación de la bandera norteamericana y tiene seis metros de altura. También en Italia y Reino Unido pueden encontrarse monumentos conmemorativos, en las ciudades de Padua y Londres respectivamente. Incluso Rusia, enemigo de Estados Unidos durante la Guerra Fría y actual rival en términos de influencia y poderío militar, mostró su solidaridad cuando regaló a EEUU una escultura de 10 metros llamada To the Struggle Against World Terrorism, también conocida como la lágrima de la pena. A la ceremonia de dedicatoria asistió personalmente el presidente Ruso, Vladimir Putin.

la lagrima de la pena

Francia, que en 2015 sufrió los ataques a la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo y posteriormente los atentados en el teatro Bataclán, el Stade de France y varios restaurantes y cafés más, fue uno de los primeros países en solidarizarse con EEUU en septiembre de 2001. A la mañana siguiente de los atentados, el diario Le Monde publicó en su primera plana un editorial titulado “Nous sommes tous Américains” (todos somos americanos). Además, en la explanada de la plaza del Trocadero, con la Torre Eiffel de fondo, un grupo de estudiantes extendió una bandera norteamericana. En honor a las víctimas, el 14 de septiembre de aquel año se guardaron tres minutos de silencio en 43 países europeos, desde Islandia hasta Rusia.

FRANCIA-Torres-Gemelas-Trocadero

Como quedó demostrado tras los recientes ataques en París, no se precisan grandes construcciones ni monumentos impresionantes para hacer una fuerte declaración. El mundo se solidarizó con Francia iluminando de blanco, azul y rojo sus recintos más icónicos, desde el Capitolio en EEUU hasta el Cristo de Corcovado en Brasil, la Casa de la Ópera de Sidney en Australia o la Puerta de Brandemburgo en Alemania.

Uno de los tributos más emocionantes fue el del pianista Davide Martello quien se encontraba en Alemania cuando sucedieron los ataques. Sin pensarlo, Davide, mejor conocido como “Klavierkunsttomó sus cosas y recorrió los más de 600 kilómetros que separan a la ciudad alemana de Constanza de París. Fijó su piano frente al teatro Bataclán, donde murieron 89 personas, y, rodeado de una pequeña multitud, tocó el clásico de John Lennon, Imagine, en honor a las víctimas. Madonna haría lo propio un mes después, cantando el tema del exbeatle en el memorial ubicado en la Plaza de la República en París.


No cabe duda de que en los momentos más difíciles aparece lo mejor del ser humano. No importa si son pequeños en escala, los tributos y homenajes a las víctimas de hechos atroces son una declaración de principios, una confirmación de que lo que hace grande a las sociedades es la empatía, la tolerancia y el respeto.

Fuentes:

La polémica sobre terrorismo, definiciones y motivaciones (19872010),

Mauricio Meschoulam, agosto 2011.

The Plague of Global Terrorism, The Economist, noviembre 2015.

How Paris stood with the U.S. after 9/11, Time, Nash Jenkins, Time, noviembre 2015.

Paris attacks: pianist ‘drove 400 miles through the night’ to pay tribute, Jonathan Bucks, The Guardian, noviembre 2015.


Referencias: