8 piezas invaluables que se perdieron en el incendio del Museo Nacional de Brasil
Historia

8 piezas invaluables que se perdieron en el incendio del Museo Nacional de Brasil

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Por: Beatriz Esquivel

3 de septiembre, 2018

Historia 8 piezas invaluables que se perdieron en el incendio del Museo Nacional de Brasil
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Por: Beatriz Esquivel

3 de septiembre, 2018

El incendio en el Museo Nacional de Brasil es una gran pérdida del invaluable patrimonio científico, artístico y cultural no sólo de ese país, sino de la humanidad.


El Museo Nacional de Brasil albergaba cerca de 20 millones de piezas de investigación científica y también de la historia de Brasil y otras regiones del mundo. El recinto era una pieza importante de la historia de dicho país, pues además de ser fundado por el rey Juan VI de Portugal en 1818, fungió como el hogar de la familia real portuguesa —por lo que Río de Janeiro se convirtió en la única capital de un reino europeo en América—, así como de la familia imperial brasileña; incluso ahí se firmó la Independencia de Brasil. 


También era considerado la biblioteca científica más grande de Río de Janeiro: tan sólo el acervo arqueológico se componía de más de 100 mil objetos que datan desde el Paleolítico, además de las otras colecciones de geología, botánica y paleontología, cuyos objetos provenían de las culturas griega, romana, etrusca, italiana y por supuesto, la local. 


Por desgracia este museo no fue ajeno a la corrupción y los recortes de recursos a la cultura y conservación de ésta, y ahora, después del incendio se considera que la falta de conservación del inmueble llevó a la perdida del patrimonio científico, artístico y cultural. El vicerrector de la institución, Luis Fernando Duarte, declaró para la BBC que:


«Luchábamos desde hace años, en distintos gobiernos, para lograr recursos para preservar adecuadamente todo lo que fue destruido hoy». 

Al tiempo que el propio presidente de Brasil declaraba en un tweet que se trataba de una pérdida incalculable de años de trabajo y conocimiento. 


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Y es que no hay manera de negarlo, se reporta que en exhibición sólo se encontraba el 1 % del acervo total, entre los cuales se destacaban las siguientes piezas, ya fuera por su antigüedad o porque se trataban de ejemplares únicos que jamás podrán ser recuperados: 


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El esqueleto de Luzia


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El esqueleto fue encontrado en 1975 y se determinó que tenía 12 mil años de antigüedad, esto lo convirtió en el más antiguo de todo el continente, así como el ejemplar de una mujer americana más antiguo por varios años —hasta el descubrimiento de “Eva de Naharon”, una mujer de hace 13 mil 600 años en Yucatán, México—. También se trata de una de las pérdidas más importantes y confirmadas hasta ahora por la presidenta del Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico Nacional de Brasil.


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Meteorito de Bendegó


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Se trata del meteorito metálico con mayor dimensión encontrado en Brasil. Se encontró en 1784 y en aquel entonces se consideró el segundo más grande del mundo. Su peso es de 5260 kilogramos y cuenta con dos metros de largo y más de uno de ancho. Se cree que si hay algún objeto que sobreviva a las llamas sea éste, no obstante, los escombros dificultan encontrarlo. 


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Colección paleontológica


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Esta colección de fósiles que incluían algunos de dinosaurios, plantas y animales —como perezosos gigantes o tigres dientes de sable—, tenía un total de 56 mil piezas en su acervo. Una de las piezas más destacadas era el fósil de dinosaurio un maxakalisaurus topai, una de las principales atracciones del museo, que fue encontrado también en Brasil y nombrado en honor a la tribu Maxakali y la especie fue nombrada por uno de sus dioses, Topa. 


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Colección de arqueología egipcia


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[Sarcofago de Sha-amun-en-su - Museo Nacional UFRJ]


Se catalogaba como la mayor de América Latina. Buena parte de la colección había llegado al museo después de que el emperador Pedro I de Brasil las obtuviera en 1826 gracias a Nicolau Fiengo, un comerciante que le llevó la colección del explorador Giovanni Battista Belzoni, quien excavó la Necrópolis de Tebas y el Templo de Karnak. La colección superaba las 700 piezas, incluía momias humanas y de animales.


Entre las perdidas, se cree que una de las más significativas es el sarcófago de la Dama de Sha-amun-en-su, que nunca había sido abierto y aparentemente fue un regalo para Brasil. Además de este sarcófago, también se incluían los de tres sacerdotes de Amón.


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Momias precolombinas y colección indígena


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Además de las momias egipcias, también había ejemplares de momias precolombinas de América del Sur, incluía una cabeza encogida que no era más que resultado de uno de los rituales del pueblo jíbaro del Amazonas, así cuerpos momificados, como el de un indio Aymara —una tribu cercana al Lago Titicaca—. Así como la conservación de artefactos indigenas de América Latina, como máscaras de los indios Ticuna —también de la Amazonia, entre Perú y Brasil—, vasijas y otras esculturas. 



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Colección de arqueología clásica 


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[Fresco de Pompeya - Museo Nacional UFRJ]


Ésta también era una de las colecciones más grandes de America Latina de objetos provenientes de las culturas clásicas como la Antigua Grecia o los romanos. La colección incluía 750 piezas, que provenían de la colección de la emperatriz de Brasil Teresa Cristina y la reina Carolina Murat de Nápoles —y hermana de Napoleon Bonaparte—; entre ellas hay vasijas, esculturas y frescos.


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El trono del rey Dahomey 


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[Museo Nacional UFRJ]


Se trata de una de las piezas provenientes de África que data del siglo XVII, una donación por parte de los embajadores del Rey Abandozan al rey Juan VI. El Reino de Dahomey —en lo que ahora es Benin— se caracterizó por su ejército constituído de mujeres guerreras y porque fue un centro de trata de esclavos en el pasado, al grado que en su propia estructura social los prisioneros se convertían en esclavos de la aristocracia de Dahomey. 


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La biblioteca 


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Además del acervo antes descrito, en el museo también se encontraba una de las bibliotecas más grandes de América Latina, al contar con más de 500 mil títulos en el área de ciencias antropológicas y naturales, entre los cuales había títulos muy antiguos así como raros. Incluso puedes consultar el sitio de obras raras del acervo digitalizado de la biblioteca —puedes ayudarte con el traductor automático de Google—.


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Ya lo hemos dicho, la pérdida de estas colecciones representa un gran golpe para la conservación no sólo de la historia de Brasil, sino de la humanidad como tal, dejando un gran vacío en la documentación y el conocimiento científico desarrollado en America Latina. 

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