Intelectuales que han buscado la presidencia
Historia

Intelectuales que han buscado la presidencia

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Por: Victor Martinez

21 de enero, 2016

Historia Intelectuales que han buscado la presidencia
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Por: Victor Martinez

21 de enero, 2016


Sabiduría, prudencia, templanza, valentía y generosidad, todas estas son características deseables en un buen líder. Son también algunas de las virtudes que expuso Aristóteles en su Ética Nicomáquea. Tendría sentido buscarlas en cualquier aspirante o candidato a una posición de poder, ya sea a la cabeza de un sistema presidencial o uno parlamentario. Pero, lamentablemente, cuando la teoría política se convierte en praxis y los intereses e intrigas entran en juego, aquellos que poseen dichas virtudes son desplazados por personajes sin escrúpulos, más preocupados por llegar al poder que por ejercerlo de buena forma.

¿Quiénes son estos individuos poseedores de las virtudes de las que hablaba Aristóteles en sus ponencias?

A lo largo de la historia, a los individuos que por la naturaleza de sus intereses y ocupaciones suelen poseer dichas virtudes, se les ha conocido como intelligentsia. Los campos en los que se desarrollan estas personas son variados y abarcan todo tipo de disciplinas, pero tienen un factor común: buscan el cultivo del intelecto y la promoción de la cultura, además de que intervienen en el debate público.

Estos son tres intelectuales que han buscado la presidencia o la jefatura de gobierno de sus respectivos países:

José Vasconcelos Calderón

José Vasconcelos Calderón

El “maestro de América” fue un abogado, escritor y filósofo mexicano quien ocupó algunos cargos en la administración pública de manera notable en la Secretaría de Educación, durante el gobierno de Álvaro Obregón, además de la rectoría de la Universidad Nacional –nombre con el que se fundó la UNAM en 1910 por Justo Sierra–.

Tras la muerte de Obregón, Vasconcelos buscó la presidencia, arropado por el Partido Nacional Antireeleccionista, el mismo que abanderó Francisco I. Madero en la elección federal de 1910. Al igual que Madero, Vasconcelos fue derrotado en una contienda marcada por la violencia y el fraude, ambos orquestados por el aparato del Estado –según los resultados oficiales, Vasconcelos recibió el 5.3 por ciento de los votos, por 93 por ciento del candidato del PNR, Pascual Ortiz Rubio–. Sin embargo, a diferencia del primero, su plan de llamar a una insurrección para evitar la imposición del candidato oficialista no prosperó.

Vasconcelos se exilió en Estados Unidos y Europa, donde se concentró en su trabajo como filósofo y se dedicó a plasmar sus memorias en una serie autobiográfica de la que se desprende su obra más célebre: "Ulises Criollo". Octavio Paz, uno de los intelectuales de mayor envergadura en la historia de México, se referiría a Vasconcelos como “El mexicano mayor del siglo XX”.

Jorge Mario Pedro Vargas Llosa

Jorge Mario Pedro Vargas Llosa

A lo largo de su vida, este autor de orígen peruano ha cultivado una multitud de géneros literarios, desde la novela hasta el ensayo o el teatro, y ha recibido los más prestigiosos premios a los que puede aspirar un autor hispanohablante –ganó el Premio Príncipe de Asturias en 1986, el Premio Cervantes en 1994, el Nobel de Literatura en 2010 y recibió el título de marqués de Vargas Llosa de parte del rey Juan Carlos I de España en 2011–.

Además de su creación literaria, lo distingue su trabajo periodístico y la defensa de un ideario liberal. Vargas Llosa buscó la presidencia de su país en el año 1990, al frente de la coalición denominada Frente Democrático. La contienda arrancó con un claro favoritismo para el autor, quien ganó la primera vuelta; sin embargo, no consiguió un margen suficiente de ventaja para evitar el balotaje o segunda vuelta y en esta instancia se impuso el ingeniero Alberto Fujimori con una ventaja de más de 1.7 millones de votos.

Tras su derrota, Vargas Llosa emigró a Europa, adquirió la nacionalidad española –sin renunciar a la peruana– y continuó con su prolífica obra literaria, la que hoy incluye 18 novelas, una docena de ensayos e incontables publicaciones en diarios de todo el mundo.

Michael Ignatieff

Michael Ignatieff

Académico, escritor e historiador canadiense, Ignatieff es uno de los intelectuales más reconocidos del mundo. Al igual que Mario Vargas Llosa, fue incluido en la lista de los cien intelectuales públicos más importantes por la revista "Foreign Policy", se trata de “pensadores que moldean el tenor de nuestro tiempo”, según la publicación.

Durante su tiempo como estudiante en Oxford, fue alumno del famoso teórico liberal, Sir Isaiah Berlin, quien se convirtió en una de sus grandes influencias –años después Ignatieff escribiría una biografía del filósofo británico–. Ha publicado 15 títulos sobre relaciones internacionales, historia, derechos humanos y teoría política, además ha sido catedrático de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard y la Universidad de Toronto.

En 2011, como líder del Partido Liberal de Canadá, Ignatieff introdujo una moción de no confianza contra el gobierno del entonces primer ministro, Stephen Harper. La Cámara de los Comunes la aprobó y se llevaron a cabo elecciones ese mismo año en las que Ignatieff compitió por el puesto de Harper. El Partido Liberal perdió 43 asientos en la cámara, con lo cual cayeron al tercer lugar en términos de representación y Harper fue ratificado como primer ministro.

“Cuando Michael Ignatieff renunció como líder de los liberales de Canadá en una conferencia de prensa en Toronto el 3 de mayo, los miembros de su equipo fueron vistos llorando en la sala. Lloraban no sólo por su partido, sino por la muerte de un sueño, el triste final de un experimento que pensaron concluiría con un hombre único, Ignatieff, llegando al poder en Canadá como un filósofo-rey contemporáneo”, escribió Jordan Michael Smith en World Affairs.

Con lo anterior, Smith se refiere al concepto del rey filósofo, hipotético gobernante de Callipolis, la ciudad utópica que Platón plantea en La República. Según Platón, el rey debía convertirse en filósofo si quería comprender a fondo la idea del bien. Vasconcelos, Vargas Llosa e Ignatieff ya lo eran antes de iniciar sus campañas.

Es difícil adivinar qué habría ocurrido con sus respectivos países si se hubieran alzado con el triunfo, pero basta decir que Pascual Ortiz Rubio en México no fue más que un títere político de Plutarco Elías Calles, el “jefe máximo”; en Perú, Alberto Fujimori fue sentenciado a 25 años en prisión por crímenes de lesa humanidad y corrupción y en Canadá, Harper estuvo a la cabeza de un gobierno conservador e inflexible, contrario al espíritu progresista que durante décadas cultivó aquel país. Lamentablemente, el hubiera no existe.

Fuentes:

Iggy Pops: The Michael Ignatieff Experiment, Jordan Michael Smith, World Affairs, julio 2011.

Top 100 Public Intellectuals, Foreign Policy, mayo 2008.

Is Stephen Harper ‘Americanising’ Canada?, Anthony Zurcher, BBC, septiembre 2015.


Referencias: