La cara oculta que muestra lo absurdo y decadente de las ideologías

Miércoles, 13 de julio de 2016 12:47

|Keila


Cuando analizamos la Historia de la humanidad entorno a la formación de la sociedad, el común denominador son los conflictos que surgen en cuanto a la toma del poder. Esto se debe a nuestra naturaleza competitiva y la necesidad de asegurar nuestro bienestar y el de nuestros allegados. La consecuencia de este fenómeno trae consigo la necesidad de acumular argumentos bajo un nombre y una identificación con base en un emblema que une a los miembros sentimentalmente, es decir, las ideologías. Este todo representativo que establece una determinada  forma de manejar los recursos de una nación, es el que guía a los ciudadanos al elegir a sus gobernantes y representantes.

La elección de la persona que va a llevar la gran empresa que forma un país, es una de las actividades más importantes del ser humano, dado a que representa la organización necesaria para una sociedad estable. Teniendo en cuenta la magnitud de este fenómeno, ¿debemos dejarla a merced de las ideologías?,  ¿sería oportuno apostar por otra metodología para elegir a nuestros presidentes?


Anthony Downs (21 noviembre 1930) economista norteamericano, en "La Teoría Económica de la Acción Política de una Democracia", plantea que política y poder son como un mercado en el que electores y partidos intercambian votos a cambio de políticas favorables. Si analizamos nuestro comportamiento cuando compramos un producto, todos solemos coincidir en que esperamos pruebas de que funciona adecuadamente, calidad para justificar el precio y garantías en caso de fallo o avería, estas exigencias se ven manifestadas en mayor medida cuando se trata de bienes de lujo. La pregunta que resta es la siguiente: ¿le damos más importancia a la compra de un bien que a la elección de nuestro representante? Por fortuna, Max Weber nos proporciona con su obra una mirada diferente ante esta actividad. Este alemán nacido en Erfurt, Alemania (1864-1920), es considerado uno de los padres fundadores de la Sociología, ciencia que estudia las sociedades humanas y  los fenómenos religiosos, económicos, artísticos, etc., que ocurren en ellas. Max se especializó en el campo de los estudios de sociología política, de sociología del conocimiento y de los análisis de estratificación social.

"El análisis causal no proporciona absolutamente ningún juicio de valor, y un juicio de valor no es en absoluto una explicación causal".
Max Weber

La particularidad de su obra residía en que era fiel partidario de los criterios metodológicos de fondo, por tanto, consideraba que no se podía aceptar ninguna explicación cerrada y acabada. Su opinión era que toda obra científica “acabada”, después de algunos años, debido a los cambios que se van produciendo, va a exigir nuevas cuestiones y, así mismo, ser superada por las nuevas respuestas que surgen.

max weber, ideologías políticas


Weber se educó y creció en un ambiente familiar culto en el que se mezclaban las preocupaciones por las cuestiones políticas, religiosas y sociales, de ahí su necesidad de darle un enfoque más científico y abierto a las ideas sobre estos temas que se postulan como las más “adecuadas”.

A diferencia de Carl Marx, no veía el Capitalismo como algo tan negativo, siempre tuvo la seguridad de que evolucionaría y muchas injusticias serían rectificadas por un socialismo moderado.

A las clases sociales y los conflictos entre ellas no siempre les vio un trasfondo económico, también apostaba por una mirada más amplia a la hora de examinar y discernir su naturaleza, como la influencia de factores ideológicos, culturales, de prestigio social, de poder, etc.

políticas y sociedad Max Weber


Su obra es amplia y compleja, pero el estudio de la relación entre economía y religión fue uno de los temas de análisis en los que puso más interés. Llegó a calificar sus estudios en este campo como una refutación empírica del materialismo histórico. Dicho de otra forma, a medida que avanza la sociedad se van produciendo todo tipo de cambios: estilo de vida, preferencias religiosas-espirituales, necesidades con prioridad a satisfacer. Somos un movimiento continuo que exige renovación para acertar. No se puede pretender manejar el “hoy” con ideas de “antes de ayer”. El avance necesita ideas nuevas y una mayor conciencia social que inspire a la acción. Actualmente estamos mucho más informados que antaño sobre las novedades en el ámbito político y social, no obstante, tenemos una tendencia generalizada a no hacer mucho al respecto. Pero ese “hacer “al que me refiero no se trata de manifestaciones y boicots. Hablo de la lucha interna, es decir, de todas las decisiones personales que tomamos. ¿Cuántas de ellas están encaminadas más allá de una satisfacción personal?


"¿Puede darse un adecuado desarrollo en una sociedad
que se empeña en seguir pautas que hasta el momento
no nos han proporcionado el resultado deseado?"



Max en su libro "La ética protestante y el espíritu del Capitalismo", trata sobre la gran influencia que tuvo este modelo económico en los países protestantes, a diferencia notable de los católicos. Para ello identificó las características del “espíritu del capitalismo” y la ética protestante y unió sus semejanzas con justificaciones minuciosamente estudiadas, para así dar una respuesta científica. En esta obra Weber muestra un acertado ejemplo de investigación sociológica orientada a establecer el nexo de relaciones causales, en este caso, entre el desarrollo de una tendencia económica con una determinada orientación religiosa.

Capitalismo según Weber

Al igual que él, grandes pensadores nos han dejado un legado para tomar en cuenta en nuestra vida política. Pero como siempre todo queda en el papel y la admiración, poco se puede apreciar en la realidad actual. ¿Podremos avanzar de esta forma?, es decir, ¿puede darse un adecuado desarrollo en una sociedad que se empeña en seguir pautas que hasta el momento no nos han proporcionado el resultado deseado?

   Al observar la dinámica de la sociedad actual, resulta difícil dar muchas respuestas positivas. En gran parte se debe a la relación que tenemos con la economía, mucha de la población vive en el rol de trabajar para gastar. El problema de esta actitud es que nos acostumbramos a “pagar con dinero” para solucionar todo, algo que mina nuestro ingenio y habilidad para crecer de manera adecuada. La pregunta que todos deberíamos formularnos es: ¿qué puedo hacer por mí para ayudarte a ti? Cuándo nos planteamos una profesión que genere apoyo a los demás y empezamos a trabajar firmemente por ello, nuestro ser sufre una metamorfosis que nos invita a ver con lupa todo lo que ocurre a nuestro alrededor.


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REFERENCIAS:
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