Historia

La diosa que fue descuartizada y se convirtió en la Luna

Historia La diosa que fue descuartizada y se convirtió en la Luna



Yo le di la vida y él defendió la mía, sin importarle cómo ni contra quién tuvo que luchar, Huitzilopochtli me protegió con el calor de su valor. Mi nombre es Coatlicue, madre Tierra; mis hijos fueron los Centzon Huitznahua, hoy estrellas del cielo negro, Coyolxauhqui, la Luna de este mundo y el dios de la guerra, aquél que derrota a la diosa de la noche todas las mañanas. Ellos se convirtieron en leyendas celestes después de un accidente o tal vez milagro que trajo vida y muerte por igual.

Mientras barría mi templo en la cúspide del cerro de Coatepec, un puñado de plumas de colibrí me acariciaron. Éstas cayeron del cielo, aún no sé si como una maravilla o un castigo, pero descendieron delicadamente para llegar a mis manos. Las tomé y las guardé en mi pecho; sin imaginarlo ni desearlo, una de estas plumas engendró dentro de mí y de inmediato supe que quien venía en camino era Huitzilopochtli, dios de la guerra, mi sangre, mi salvador y mi sol. 

Cuando mis otros hijos supieron lo que había ocurrido, la cólera, el repudio y la venganza los invadió. Coyolxauhqui y "Los cuatrocientos del sur", como también llamaba a los Centzon Huitznahua, consideraron mi embarazo una ofensa para ellos, una traición imperdonable que merecía la muerte de quien desconocieron como su hermano y por lo tanto la mía también. Todos llegaron de un solo impulso deseando atacarme hasta deshacer lo irremediable, pero Huitzilopochtli predijo esa injusta batalla y desde mi vientre se dispuso a luchar. Mediante una serpiente de fuego llamada Xiuhcóatl, el dios de la guerra combatió a mis inesperados enemigos; primero enfrentó a los Centzon Huitznahua, de ellos sólo se salvaron los que lograron huir hacia el sur. Los vi alejarse, de mí y de quien creyeron poder derrotar, ahora sólo puedo recordarlos en forma de destellos, pues por las noches alumbran el cielo como cientos de estrellas.

mito diosa de la luna

Después el poderoso dios mexica hizo que Xiuhcóatl degollara a Coyolxauhqui, al separar la cabeza de su cuerpo, ambas partes rodaron por la pendiente con una fuerza espeluznante; mientras sus manos y piernas golpeaban la tierra, todo su cuerpo se fue despedazando. Así fue como el Sol derrotó a la Luna, quien ahora aparece sólo en las noches de forma desmembrada, como cuarto menguante, creciente, luna nueva o llena. 

diosa de la luna pintura

Desde la cosmogonía mexica, el mito anterior explica la muerte de la Luna cada mes; el desmembramiento de Coyolxauhqui es la forma en que la filosofía azteca se convirtió en escultura, arquitectura y emblema. Pero no fue hasta la madrugada del 21 de febrero de 1978 que se encontró el vestigio más impresionante de esta historia sobre la diosa lunar. Una enorme piedra circular con dimensiones de entre 3.25 y 2.90 metros, y 8 toneladas de peso fue recuperada del fondo de la tierra en la esquina de las calles Guatemala y Argentina. Hoy los restos se exponen como una de las piezas más importantes del Museo del Templo Mayor. 

diosa de la luna

templo mayor diosa de la luna jo

La piedra circular está compuesta de varias partes que ilustran de manera física el mito de la diosa que se convirtió en la Luna. Sus relieves muestran a Coyolxauhqui decapitada y mutilada de brazos y piernas. Alrededor de cada coyuntura está enroscada Xiuhcóatl, la serpiente de fuego con dos cabezas que la asesinó. En la escultura la diosa todavía porta sus sandalias, muñequeras y tobilleras; su tronco de pechos flácidos está de frente, mientras que sus caderas y extremidades se ven obligadas a permanecer perfiladas. El elemento que la identifica son los cascabeles sobre la mejilla que queda visible en el mascarón (cara de piedra). Finalmente, de su boca entreabierta parece que la Luna deja salir su último aliento de vida.

diosa de la luna roca

Este importante hallazgo originó las excavaciones arqueológicas del Proyecto Templo Mayor dirigido por el Arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma. Ser encontrada después de permanecer siglos enterrada y olvidada bajo el suelo de la CDMX fue como devolver su la luz a la diosa de la Luna. La ubicación de esta pieza en el Templo Mayor es crucial, Felipe Solís, director del Museo Nacional de Antropología, explicó que: "Por la noche reinaba la deidad lunar Coyolxauhqui, pero conforme salía el Sol por el este, a espaldas del doble edificio del Templo Mayor, la pirámide correspondiente a la deidad solar de Huitzilopochtli se iba iluminando. Mientras su sombra se achicaba, la frontera de luz y oscuridad “cercenaba” poco a poco el disco de piedra que representaba a la diosa desmembrada y que había sido colocado por los mexicas al pie de la escalinata. La piedra circular de ocho toneladas de la Coyolxauhqui estuvo ahí desde finales del siglo XV, cuando los sacerdotes de la Gran Tenochtitlán ordenaron su ubicación, hasta hace 30 años, en 1978, cuando fue puesta al descubierto por los trabajadores que la encontraron".

diosa de la luna piedra

Coyolxauhqui y su desmembramiento son la explicación a un fenómeno celeste, el cual conocemos como la aparición y el desvanecimiento de la Luna, así como sus fases. Huitzilopochtli, dios del Sol, venció al que hoy es nuestro satélite natural, pero olvidó que su poder sólo era válido sobre aquel territorio que ilumina y caliente con su rayo. Sobre la oscuridad de la noche, cuando los vientos cesan y la temperatura desciende, Coyolxauhqui, diosa de la Luna, regresa para posar de manera inmensa y eclipsada.


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Referencias:

La Jornada







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