Metanfetaminas: la droga perfecta de los nazis para crear soldados asesinos
Historia

Metanfetaminas: la droga perfecta de los nazis para crear soldados asesinos

Avatar of Alonso Martínez

Por: Alonso Martínez

5 de mayo, 2017

Historia Metanfetaminas: la droga perfecta de los nazis para crear soldados asesinos
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Por: Alonso Martínez

5 de mayo, 2017

 

 

I: Drogas en la guerra


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ISIS podría contar con más de 200 mil combatientes en Siria, según datos de The Economist. Esos hombres y niños pasan semanas enteras en refugios y hogares destruidos, peleando contra las fuerzas rusas y estadounidenses, tratando de defender el territorio que "les corresponde".

Su fuerza es innegable, más de tres años han pasado desde que comenzó a incrementar su presencia y no se ha visto reducida. Sus ataques son más violentos y los actos suicidas son cada vez más comunes. Pelean las 24 horas del día, duermen poco y resisten la falta de alimento y provisiones que les ofrecen sus generales. ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo es posible que sobrevivan y continúen peleando sin perder la fe o el ímpetu por destruir a todos aquellos que piensen distinto a ellos?

Algunos podrían afirmar que su fe y creencias son los que los motivan. Otros creen que es el presupuesto aproximado de mil millones de dólares que tiene la organización, pero existe un elemento más determinante que los hace actuar de esa forma tan brutal y violenta sin tregua alguna. De acuerdo con un artículo de The Guardian, existe una droga llamada Captagon, producida en Siria, una especie de anfetamina que motiva a los soldados a continuar peleando. El consumo de este producto explica el constante avance de sus fuerzas, su psique alterada, el desinterés que muestran al asesinar a miles de personas y la fuerza ilógica con la que pelean con sus enemigos. Actos terroristas atribuidos a ISIS han sido vinculados con el uso de drogas, como el caso del ataque en París, como lo reportó el Daily Mail.

Cientos de soldados actúan drogados siguiendo a líderes con intereses mucho más grandes. Pero esto no es nuevo, es sólo una réplica del pasado.

Durante la época de la Alemania Nazi, se toleró el consumo de anfetaminas para que los soldados actuaran de manera más eficiente. La idea de "superhombres" que buscaba Adolf Hitler la encontró en pastillas hechas de tal estupefaciente y motivó a millones de soldados a que la consumieran y aprovecharan sus propiedades.

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II: Los nazis en drogas

Los psicóticos alemanes combatientes de la Segunda Guerra Mundial no se crearon sólo a partir de la ideología que pregonaba Hitler. Su espíritu enalteció por la enorme cantidad de drogas que consumían. Al inicio de la expansión del Führer, la anfetamina, proveniente de los arbustos de ephedra, ya era conocida como un medicamento que se usaba para tratar el asma, depresión y el sobrepeso. Sus dosis eran pequeñas y se desconocía efectos adversos. Una empresa farmacéutica desarrolló una versión más poderosa (ahora conocida como la primera metanfetamina) y la vendió en forma de tabletas llamadas Pervitin, disponible para todo el público. La promesa de su líder se hacía realidad, se convirtieron en individuos más eficientes. Dormían menos, comían menos y se enfocaban con mayor ímpetu en todas sus actividades. Era el medicamento milagroso. 

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De acuerdo con el periodista e investigador Andreas Ulrich, más de 35 millones de tabletas fueron consumidas en un periodo de sólo cuatro meses; el número se expande al mirar el largo periodo que duró la guerra. El Tercer Reich buscaba que su población optara por la abstención de drogas o alcohol con el propósito de generar una sociedad más próspera, pero no se molestó en evitar que sus soldados desarrollaran adicciones y distintos desordenes psicóticos, sin mencionar las muertes registradas.

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Alrededor de 1940, otra droga fue desarrollada: la D-IX, que contenía cocaína y analgésicos, otra herramienta nazi para continuar avanzando. Sin embargo, los alemanes no fueron los únicos en darle drogas a sus soldados. La dexedrina, otro tipo de anfetamina, se repartía entre los combatientes británicos y estadounidenses, mientras que los japoneses tenían su propia versión. Incluso después de la guerra continuó vendiéndose, hasta que el número de reportes de adicción y daños causados por las drogas incrementó.

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III: Hitler y su droga favorita

Norman Ohler, periodista e investigador especializado de la vida del Führer, compiló múltiples fuentes y datos para su libro "The Total Rush" en el que cuenta las adicciones del líder del Tercer Reich. A pesar de que frente a la audiencia se mostraba como un hombre puro, limpio, que no consumía ni siquiera cafeína, a puertas cerradas era inyectado por su médico, el Dr. Morell, quien se volvió su más cercano aliado. Al inicio comenzó con vitaminas, pero eventualmente le comenzó a probar con hormonas de animales hasta que sus efectos eran mínimos y decidió darle un medicamento similar a la heroína llamado Eudokal, hoy conocida como oxicodona. Se convirtió en consumidor habitual y en sus días lo mezclaba con cocaína recetada para un problema auditivo causado por una explosión.

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Algunos, como Ohler, creen que el fracaso de los nazis llegó después de que las fábricas de Pervitin y Eukodal fueron bombardeadas. Hacia febrero de 1945 Hitler era un hombre enfermo: su síndrome de abstinencia lo dejó débil y cada vez más desequilibrado. Se especula que lo mismo sucedió con los soldados. La guerra terminó.

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Años después hubo registros de alto consumo de drogas por parte de los estadounidenses durante su involucramiento en la guerra de Vietnam. Posterior a eso, hubo registros de distintos usos en Medio Oriente. Actualmente continúa siendo la energía que hace que los hombres continúen asesinando, violando y desmembrando personas de manera brutal por intereses que posiblemente desconocen. En una guerra, se pierde la humanidad y la muerte es la única vencedora... junto con los productores de drogas.

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Referencias:

Science
Spiegel
The Independent
The Guardian
Daily Mail



Referencias: