Historia

Un recorrido hacia la historia de las primeras damas

Historia Un recorrido hacia la historia de las primeras damas

¿Crees que deberían limitarse a sonreír junto a su esposo o que deberían ser agentes de cambio?


¿Cómo balancear elegantes trajes de Channel, cortes de cabello icónicos y sonrisas relucientes en cada fotografía con el activismo político, apoyo a causas sociales y visitas de estado? Suena casi imposible, pero hay personas que lo han logrado por cuatro, ocho o hasta veinte años sin dificultad –aparentemente–. Las Primeras Damas son mujeres capaces de dejar una huella única que ha marcado generaciones y que las convierte en un referente a seguir. Son personas que tomaron una posición que tal vez nunca planearon ocupar y la modificaron o aprovecharon para hacer de su mundo un lugar mejor.


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Eleanor Roosevelt


No se puede hablar de primeras damas sin hablar de la legendaria Eleanor Roosevelt. No tuvo que cambiar su apellido para casarse con su pariente lejano, Franklin D. Roosevelt, pues era sobrina del famoso presidente Teddy Roosevelt. Aunque el romance entre ambos murió y tuvieron escandalosas relaciones extramaritales –él con Lucy Mercer y ella con Lorena Hickok, la reportera asignada a seguirla– siguieron siendo cercanos socios políticos y él difícilmente tomaba una decisión sin consultarle antes.


La carrera y logros de Eleanor Roosevelt empezaron mucho antes de contraer matrimonio. Trabajó en la Cruz Roja durante la Primera Guerra Mundial, fue activista por los derechos de las mujeres y de los niños en el mundo laboral durante los años veinte. Además estableció la fábrica Val Kill, junto con otras mujeres increíbles, para darle un ingreso extra a las familias agricultoras durante las temporadas bajas, elaborando muebles, peltre y ropa, concepto que siguió su esposo para las políticas del New Deal.


Durante la presidencia de su esposo, le quitó al rol de Primera Dama la acepción de doméstico y lo aprovechó para continuar con su activismo social, asegurándose de que los programas sociales de su esposo se extendieran a ciudadanos negros y la lucha por los derechos de las mujeres. A veces, incluso, solamente aceptaba mujeres reporteras en sus ruedas de prensa y buscaba expandir sus salarios.


A la muerte de Franklin Roosevelt, su sucesor, Harry Truman, la nombró delegada en la recién formada Organización de las Naciones Unidas. Se volvió presidenta de la Comisión preliminar para los Derechos Humanos, encargada de redactar la Declaración de los Derechos Humanos. Durante la presidencia de John F. Kennedy volvió a la ONU ahora como presidenta de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, donde trabajó casi hasta su muerte.


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Con todo esto, es fácil ver por qué Time la nombró una de las personas más influyentes del siglo XX.


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Jackie Kennedy


Considerada en su época como poco más que una debutante destinada a ser un adorno al lado de su esposo John F. Kennedy, Jackie demostró que su aspecto no era lo único de valor en ella. Durante su corta estancia en la Casa Blanca, trabajó para convertirla en un museo, convencida de que el valor de la presidencia como institución debía conmemorarse. Acabó con la costumbre de los presidentes de llevarse los muebles que pudieran al finalizar su periodo, ¿cómo? contactó personalmente a los propietarios para adquirir piezas históricas y destinó una sección de la Casa Blanca para presentarlos al público. Además, se involucraba a profundidad en la cultura e historia de los países que visitaría con su esposo, volviéndose una pieza central para mejorar las relaciones entre su país y los anfitriones. A veces incluso dejaba a John en casa y hacía viajes sola al extranjero, con calurosas recepciones.


Su capacidad diplomática era tal, que el sucesor de Kennedy, Lyndon Johnson, le ofreció el puesto de embajadora en Francia, Reino Unido o México, pero declinó para cuidar a sus hijos. A lo que sí accedió fue a visitar Camboya, en 1967, durante la Guerra de Vietnam, logrando mejorar las relaciones diplomáticas con el país.


Su sentido de la moda es, tal vez, por lo que más se le recuerda. Y claro que es imposible olvidar su traje Channel rosa que se rehusó a cambiar durante las ruedas de prensa posteriores al asesinato de su esposo, para que el mundo pudiera ver la sangre que había derramado sobre ella. Tampoco el sobrio atuendo que vistió durante el fastuoso funeral que le organizó al presidente y con el que caminó por las calles acompañada de sus dos hijos para mostrarle al mundo que no solamente se había matado a un presidente, sino también a un padre. Pero además de estos momentos inolvidables, sus elecciones de tonos intensos, uso de patrones extraños y selección de atuendos la hicieron un ícono de la moda.


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Evita


Nacida en la pobreza en una aldea rural. Evita llegó a Buenos Aires a los quince años, donde inició una exitosa carrera como actriz. Fue así como conoció al coronel Juan Perón, quien se volvió presidente de Argentina en 1946. Desde el principio, Evita fue lanzada a la vida política activa, realizando visitas de estado en Europa para promocionar la agenda política de su esposo.


Pero sus acciones más relevantes estuvieron en el ámbito social. Formó la Fundación Eva Perón para proporcionar asistencia social a familias en la pobreza, como la suya. Además, trabajó por los derechos políticos de las mujeres y fue fundadora y directora del Partido Peronista Femenino, compuesto exclusivamente por mujeres. Además, dirigió los ministerios de Trabajo y Salud, enfocando su agenda hacia los trabajadores y gente de bajos recursos.


Fue tan popular que incluso lanzó su candidatura en 1951 para ser Vicepresidenta de Argentina, contando con mucho apoyo por parte de la población de bajos recursos, pero su salud y la presión de opositores a su esposo la forzaron a retirarse de la contienda. Su gusto por la ropa, joyería finas y por realizar viajes ostentosos hacen que actualmente se le perciba como una figura hipócrita y su fundación no ha sobrevivido.


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Raísa Gorbacheva


Sí, la Guerra Fría terminó hace años, pero no es razón para olvidar a esta mujer central en los últimos años del conflicto. Fue profesora de la Universidad de Stavropol donde hizo una amplia investigación sobre las condiciones de los agricultores y del sistema comunista de cultivo; su esposo, Mikhail Gorbachev, entonces Secretario de Agricultura, aprovechó los resultados de su trabajo para hacer numerosas mejoras en las diferentes localidades.


Cuando nombraron a su esposo Secretario General del Partido Comunista, el puesto más alto en el gobierno de la Unión Soviética, dejó su trabajo como profesora para dedicarse completamente a la vida política.


Patrocinó numerosas caridades tanto públicas como privadas, estableció y presidió la Fundación Cultural Soviética que apoyaba la creación artística del país y además, durante su presidencia en la institución, recobró 50 mil objetos y obras de arte invaluables que se habían sacado del país después de la revolución bolchevique. Codirigió el fondo destinado a ayudar a los niños afectados por el accidente nuclear en Chernobyl en 1986 y patrocinó la asociación de Hematólogos para el Mundo.


Además, se dedicó a acompañar a su esposo durante viajes de estado y apariciones públicas para contrarrestar la idea de frialdad que caracterizaba a los soviéticos ante el mundo y se volvió una figura popular tanto nacional como internacionalmente.


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Michelle Obama


¿Cómo podríamos olvidar a Michelle Obama? La carismática esposa del primer presidente negro en la historia de Estados Unidos se ganó el corazón de su país y del mundo con su simpatía, determinación y capacidad. Exitosa abogada y escritora, incluso antes de que su esposo iniciara su carrera, fue fundadora y directora ejecutiva de Public Allies Chicago, además de trabajar como Directora Ejecutiva de Asuntos Comunitarios para la Universidad de Chicago, entre otras cosas.


Durante la presidencia de Barack Obama, fundó la organización Let's Move! para luchar contra la obesidad infantil. Obtuvo apoyo bipartidista para el programa de alimentación escolar que le proporcionó comida a 21 millones de estudiantes de bajos recursos. Trabajó continuamente para mejorar los hábitos alimenticios de los estadounidenses.


Junto con el vicepresidente Joe Biden, lanzó el programa Joining Forces para darle apoyo a veteranos y sus familias mediante apoyo a civiles y la iniciativa Reach Higher, que trabaja para que los adolescentes conozcan y consideren sus opciones para continuar estudiando después de terminar la preparatoria.


Además, trabajó de manera nacional e internacional para impulsar la educación de las niñas. Haciendo conferencias y eventos para compartir historias para inspirar. Incluso cuando la popularidad de su esposo estuvo baja, en un 40 %, la de ella permaneció bastante alta, con un 70 % de aprobación.


Su participación en Talk Shows y en los Óscares, su impecable sentido de la moda que incluyó marcas como Rodarte y Jason Wu, además de su clara inteligencia y capacidad política han incitado a muchos a pedirle que ella misma se postule para la presidencia.


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Gauthier Destenay


En el desagradable ambiente político generado por Donald Trump el año pasado, ver a Gauthier Destenay, esposo del Primer Ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, participar en las actividades destinadas a las Primeras Damas durante la reunión de la OTAN en Bruselas el año pasado, fue una bocanada de aire fresco.


El Primer Caballero, arquitecto socio de la firma A3 de Bruselas y Luxemburgo, posó con la esposa del homofóbico Trump, acudió a los museos y se involucró activamente, todo esto después de que Bettel declarara que no acudiría a ningún evento si su esposo, con quien contrajo matrimonio en 2015, no era invitado. La pareja fue recibida por el Papa Francisco al Vaticano para celebrar los 60 años de la Unión Europea y continúan dandole visibilidad a las parejas LGBT alrededor del mundo.


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Mención honorífica: Diana de Gales


Aunque su esposo no era oficialmente un jefe de estado, es imposible dejar de lado a la emblemática Lady Di. Reconocida por su sentido de la moda que marcó los noventa y parte de los ochenta, su amabilidad y genuina bondad se ganaron la admiración del mundo durante su periodo como princesa del Reino Unido. Tuvo un papel significativo en el esfuerzo internacional por prohibir las minas de tierra, cuyos remanentes todavía en el 2016 lograron matar a 2 mil personas.


A diferencia de otros miembros de la familia real hasta entonces, con frecuencia era vista en hospitales y centros de caridad y no temía acercarse a personas con enfermedades consideradas altamente contagiosas. Visitaba a pacientes contagiados de SIDA, estrechaba sus manos y luchaba por quitarle el estigma a la enfermedad. Patrocinó la Asociación Británica para la Sordera y muchas otras instituciones en favor de la salud de los niños, en especial los de bajos recursos.


A pesar de haberse divorciado y no ser parte de la familia real, dos mil millones de personas siguieron su funeral por la televisión después de que muriera en un accidente automovilístico y miles de personas acompañaron su carroza fúnebre hasta su entierro.  


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¿Qué opinas del rol de Primera Dama? ¿Crees que deberían limitarse a sonreír junto a su esposo o que deberían ser agentes de cambio?


Referencias: