La historia del hombre que compró un motel para espiar a sus clientes

La historia del hombre que compró un motel para espiar a sus clientes

Por: Alejandro I. López -

En 1980, Gerald Foos decidió escribir una carta confesando lo que llevaba haciendo desde quince años atrás. A pesar de todo, el nacido en el pequeño poblado de Aurora, Colorado, decidió que todo lo que había podido ver y apuntar no podía quedar en el olvido. El remitente fue Gay Talese, uno de los periodistas más famosos de los Estados Unidos, parte de la generación que se atrevió a inyectar vitalidad a las crónicas como un suceso real con elementos literarios. Sin más preámbulo, la misiva iniciaba con la urgencia que un asunto de tal naturaleza requiere:
«Hoy se cumplió un sueño que ha ocupado permanentemente mi mente y mi ser. Hoy compré el motel Manor House y mi fantasía se ha consumado».
Al mismo tiempo que Foos se quitó un peso de encima, Talese quedó enganchado a la historia que apenas podía leer frente a sus ojos: un hombre maduro decidió adquirir un hotel de paso para espiar a sus inquilinos. Para tal propósito, removió la instalación de ventilación de cada una de las 21 habitaciones y en su lugar colocó una apertura cubierta por aluminio que impedía la vista hacia afuera. Desde 1966, el año en que se hizo con la propiedad y hasta 1995, Foos se dedicó a observar furtivamente cada uno de los movimientos de los huéspedes del Manor House. Ser voyerista le excitaba desde pequeño, según confesó a Talese, cuando miraba a su tía andar desnuda por su habitación después del baño. El siguiente paso en la carrera del mirón fue salir a buscar algún resquicio entre persianas viejas, cortinas descuidadas o ventanas indiscretas por el vecindario, con la esperanza de que algo interesante se suscitara ahí dentro y coincidiera en tiempo y espacio con él.
manor house gerald foos
El relato impactó al periodista, que continuó el intercambio escrito hasta que recibió una invitación inesperada de Foos. El vouyerista, cuyo secreto había revelado (hasta antes de Talese) sólo a su esposa, invitó al autor de "Thy Neighbor's Wife" (1981) al mismo Manor House a practicar la actividad que tanto le apasionaba a su dueño. Sin pensarlo dos veces, Talese tomó un vuelo a Colorado y se reunió con Foos. Ambos llegaron al motel y sigilosamente, Gay siguió la rutina del hombre hasta una de las rendijas de un cuarto recién ocupado.

Frente a sus ojos, una mujer practicaba sexo oral mientras su pareja –que podía haberlos descubierto en cualquier momento mirando en su dirección–cerraba los ojos en señal de placer. La intensidad del momento hizo olvidar por completo a Talese de su corbata, que colgaba peligrosamente hacia la habitación. Después de una señal de Foos, el escritor reculó sin mayor problema. La experiencia fue sólo una prueba de lo que día a día había experimentado el dueño del motel.
gerald foos talese

Después de firmar un acuerdo de confidencialidad, Foos charló con tranquilidad sobre todo lo que había visto a lo largo de su experiencia como voyerista en cada habitación: desde encuentros sexuales apasionantes y frenéticos, sexo vainilla, tráfico de drogas, distintos tipos de fetiches y prácticas sexuales e incluso un asesinato. ¿Cómo podía recordar con memoria fotográfica cada suceso? Gerald Foos no era cualquier mirón, él llevaba consigo una relación de todo lo que había visto en su diario, además de estadísticas sobre el tipo de encuentros sexuales que pudo ver durante 30 años.

El espía no sólo pudo ver sexo al por mayor, también obtuvo una mirada más introspectiva de la sociedad y su evolución. Discusiones y reconciliaciones entre parejas, una mujer que lloró después de contratar a un gigolo, un veterano de Vietnam cuyas piernas habían sido amputadas y se preguntaba por qué su esposa lo seguía amando en ese estado, parejas de drogadictos y casi todos los detalles de la intimidad, una forma que nadie había podido ver antes que él.
gerald foos
A partir de todas estas historias y el acceso a su diario personal, Talese tuvo la oportunidad de tomar dos caminos opuestos: escuchar atentamente y recopilar cada una de las historias para escribir un libro sobre el caso del voyerista del motel Manor House o bien, dejar de ser su cómplice y contar a la policía la forma en que este hombre daba un servicio defraudando la privacidad de sus clientes, además de haber sido testigo de un asesinato y no intervenir, ni siquiera denunciar cuando se perpetró.

A pesar de todas las críticas que llovieron por su inacción y supuesta falta de compromiso como ciudadano, pero con una parte de la opinión recordando el papel del periodista, Gay Talese se decantó por la primera opción y se dio a la tarea de preparar un texto que recoge las experiencias de todo lo que pudo ver, The Voyeurs Motel.

¿Cuál es el objeto de excitación ante la mirada furtiva de alguien más en el acto sexual? ¿Se trata del sentido de intromisión, de romper en la privacidad de dos personas o la adrenalina de ser descubierto? Descubre el erotismo visto a través de los ojos de grandes artistas. Si te agrada el voyeurismo, no dejes de ver las mejores ilustraciones sexuales que te provocarán más de lo que imaginas.
Fuente:
The New Yorker

Referencias: