La rivalidad entre Da Vinci y Miguel Ángel
Historia

La rivalidad entre Da Vinci y Miguel Ángel

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Por: Daniel Morales Olea

6 de julio, 2015

Historia La rivalidad entre Da Vinci y Miguel Ángel
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Por: Daniel Morales Olea

6 de julio, 2015


La historia está repleta de genios que han sido contemporáneos. Albert Einstein conoció a Nicola Tesla, Degas fue amigo de Van Gogh y los vanguardistas se nutrieron intensamente del trabajo de otros artistas contemporáneos. Pero no los genios no siempre conviven en armonía. Dos de los personajes más emblemáticos de la historia como Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, coincidieron en la misma época y el mismo lugar con un desprecio mutuo, por lo menos eso lo asegura el gran historiador del arte Giogio Vasari, sólo falta resolver por qué fue así.

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Existe un pasaje en el Codice Magliabecchiano, que relata una anécdota en la que el creador de la Mona Lisa paseaba con su amigo Giovanni di Gavina cuando varias personas que discutían sobre Dante pidieron que se acercara para auxiliarlos. Al mismo tiempo, Miguel Ángel iba pasando por el lugar y alguien más dentro de la multitud lo llamó, entonces Leonardo dijo que Miguel Ángel podría explicar lo que querían saber, a lo que él respondió:  “No, explíquelo usted mismo, moldeador de caballos que, incapaz de llevarlo al bronce tuvo que abandonar tal tarea con pena”, y tras estas palabras se retiro, dejando al que es considerado el genio más grande de todos los tiempos en silencio y sonrojado.

El término que Miguel Ángel le dio a Da Vinci no fue en vano, se dice que Leonardo creó un hermoso caballo de arcilla, admirado por muchos, pero un caballo de arcilla es sólo uno de los primeros pasos para hacerlo una verdadera estatua. Da Vinci nunca terminó el proceso y a pesar de que muchos admiraban la belleza del caballo, perdió esa obra para siempre.
 

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Parece ser la concepción que se tiene de Leonardo y su genio, el cual ya era comentado en esos tiempos, lo que generaba un desprecio por parte de Miguel Ángel. Mientras Da Vinci era alabado por su genio, el otro artista trabajaba con todas su fuerzas. Da Vinci es conocido por la Mona Lisa y La última cena, la cual le llevó años de trabajo, e incluso la dejó inconclusa algunos años, pues no encontraba la cara perfecta para Jesús. Por su parte, Miguel Ángel trabajó arduamente en toda la Capilla Sixtina sin quejas y con la esperanza de legar una obra de arte monumental a la humanidad.

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Era esta facilidad de vida que llevaba Leonardo, cenas con duques y reyes, largas temporadas en diversas cortes, donde lo que el genio entregaba no eran obras sino su compañía, lo que podría haber generado en Miguel Ángel un sentimiento de celos. Éste sufría para hacer las famosas creaciones que pasarían a la historia, desde modelar al mármol y tener que transportarlo hasta la civilización atravesando montañas e incluso creando nuevos caminos para poder llegar. Como lo dicen algunas cartas del artista:

“Casi hemos cruzado, sólo debemos socavar una gran roca y luego el carro podrá ir delante otros cien pies”.

“Esta mañana uno de los trabajadores cayó y se rompió el cuello. Yo mismo estuve a punto de morir”.

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Leonardo fue un genio, eso no puede ser discutido, pero era un genio en papel. Sí, fue él quien ideó máquinas voladoras, automóviles y más; inventó grandes cosas, pero muchas fueron registradas sólo en papel y nunca vieron la luz en su época. Él es el primer nombre que surge siempre que alguien menciona la palabra “Renacimiento”, pero, artísticamente hablando, Miguel Ángel fue quien tuvo en su haber creaciones que hacen justicia al Renacimiento. A veces la creación de una estatua lo llevaba a diseñar todo el edificio que resguardaría su creación.

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Incluso tuvo años perdidos debido a las tareas que papas y mecenas le encomendaban y que luego cancelarían, haciendo perder al artista florentino largas temporadas de trabajo. El papa Julio lo envió a Carrara durante ocho meses para conseguir mármol para su tumba y después canceló el proyecto, de igual manera el siguiente papa lo mandó tres años a las colinas de Serravezza en un proyecto que canceló. Tal era su suerte que el papa Julio también le encomendó un retrato en bronce, tres veces el tamaño natural, el cual sólo duró unos años, pues fue derretido para hacer cañones.

Este sufrimiento artístico puede ser lo que llevara a Miguel Ángel a despreciar al famoso amigo de la nobleza, pues, mezclado con todo lo que él hacía y Da Vinci no, debía soportar frases cómo: “Miguel Ángel, ven y conoce a Leonardo da Vinci, el mejor artista del mundo. ¡Puede hacer lo que sea!”.

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De igual manera, Miguel Ángel era un experto en la obra de Dante y eso era más que conocido en su época, quizá Da Vinci simplemente estaba dejando que el verdadero experto hablara. El tiempo ha generado conflictos difíciles de resolver, pero el mismo tiempo es el que ha juntado a estos dos genios en una de las exposiciones más importantes del año en México. 


Referencias: