La ruta del té

La ruta del té

Por: Fernanda Belmont -

El té, esa infusión de agua caliente con hierbas a la que le hemos adjudicado propiedades curativas y de confortamiento, proviene de las tierras místicas de Oriente, y  al tener contacto con la sociedad occidental, revolucionó las costumbres, convirtiéndose en una de las bebidas más populares gracias a su sabor fresco, aunque ligeramente amargo, que es agradable para muchas personas.

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Hay diferentes leyendas orientales que cuentan el origen de esta infusión. De acuerdo a la versión china, el emperador Shen Nung bebía agua a la sombra de un árbol silvestre que se mecía con los aires de la primavera; por casualidad, unas hojas cayeron en la olla y al beberla  se sintió reconfortado y con una sensación cálida de bienestar.

Shen Nung


Los indios relatan que el príncipe Bodhi-Dharma, hijo del rey Kosjuwo, partió a un viaje budista. Después de cinco años de peregrinación se sentía enfermo y débil, pero siguiendo las recomendaciones de los sabios, tomó algunas hojas de un árbol especial y bebió de la infusión caliente de éstas, curándose gracias a sus propiedades estimulantes.

En cuanto a la versión india, se describe la leyenda de Siddhartha Gautama, quien se arrancó los párpados debido a la frustración de no poder mantenerse despierto durante su viaje de meditación por China. La planta de té nació donde cayeron sus párpados, y allí creció una planta que le permitió permanecer despierto y meditar.

siddharta


El té nació en China hace aproximadamente 5 mil años. Fue incorporado en la tradición como un elemento cultural y ceremonial, que se ha mantenido hasta nuestros días. Era consumido principalmente como un tónico medicinal, hasta pasar a ser una bebida mística y ritual. Durante la dinastía Tang, se desarrolló un libro sagrado: el “Cha Sing” o Arte Clásico del Té, en el que se detalla de forma poética las diferentes técnicas y formas de prepararlo.

Fue tal su importancia para las culturas orientales, que se trazó una ruta especial para su comercio cuyo trayecto era entre Lhasa, ubicado en el Tibet, y la zona de Sichuan en China, esta ruta estuvo activa hasta mediados del siglo XX y cada kilogramo de té era recompensando con un kilo de arroz.

Siddhartha Gautama


La infusión llegó a Europa en 1497, cuando los portugueses llegaron a la India. El primer cargamento arribó a Ámsterdam alrededor de 1610, por la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. En Francia apareció hasta 1635 y en Inglaterra alrededor de 1657.

El boom de la infusión se dio entre 1720 y 1730, cuando inició el tráfico directo entre China y los países europeos. El principal consumidor sería Inglaterra, su popularidad llegó con la apertura de los primeros cafés en Oxford y Londres, y así se creó el “Five O’Clock” o el té de las cinco que hasta hoy se mantiene como una costumbre británica.

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En 1904, Thomas Sullivan introdujo la bolsa de té con la intención de indicar la dosis para una taza, en un principio se pensó que la bolsa debía abrirse y utilizar el contenido; sin embargo, los clientes vieron que el uso de las bolsas era más práctico. Fue hasta 1964 que aparece la bolsa que conocemos en la actualidad.

El caracter chino para té es 茶 y tiene pronunciaciones diferentes. En chino mandarín se pronuncia cha.

te chino


Uno de los más populares es el té verde. Éste no es fermentado -a diferencia del negro- las hojas se recogen frescas y después se somete a una fuente de calor, se prensan y trituran, permitiendo que se conserven sus aceites naturales y antioxidantes. Los principales productores son China, Japón y Vietnam, y supone una cuarta parte del total de té que se produce en el mundo.

Es uno de los que más beneficios aporta al ser humano. Su alto contenido de antioxidantes ayuda a combatir el envejecimiento –esto no quiere decir que sea la fuente de la eterna juventud-, ayuda con la circulación sanguínea y evitar el endurecimiento de las paredes arteriales. Muchas investigaciones favorecen al té verde como un anticancerígeno (aunque no se ha comprobado en un 100 por ciento) y como aliado para perder peso ya que reduce la acumulación de grasa en el hígado y en diferentes partes del cuerpo al ser un agente de termogénesis. Tiene capacidades estimulantes al poseer cafeína que ayuda a la concentración y el trabajo mental.

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Hay diversas recetas para consumirlo. Si se desea tomar como una infusión, se recomienda utilizar agua a temperatura que va de los  65° a 75°, y las hojas deben permanecer en ésta de uno a dos minutos, dependiendo del té; no se recomiendan temperaturas superiores a los 75° ya que podría arruinarlo y volver el té amargo.

Si no son adeptos del té, dejamos una receta de mousse de té verde:

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Ingredientes

• 1 sobre de grenetina

• 1 taza de leche

• 200 gramos de crema fresca

• 20 gramos de té verde en polvo

• 2 claras de huevo

• Unas gotas de jugo de limón

• 1 taza de azúcar

• 2 yemas de huevo

Preparación

1. Disuelve la grenetina.

2. Coloca el té, la crema y la leche en una olla.

3. En un bowl aparte, bate las claras a punto de turrón y añade las gotas de jugo de limón y el azúcar.

4. En otro recipiente bate las yemas.

5. Lleva la olla con la mezcla del té al fuego y calienta.

6. Revuelve constantemente, mientras añades las yemas batidas.

7. Continúa revolviendo hasta lograr una consistencia espesa.

8. Retira del fuego y agrega la gelatina, mezclando todo homogéneamente.

9. Vierte esta preparación sobre las claras batidas a punto de turrón.

10. Coloca en un molde y lleva al refrigerador.

Referencias: