Historia

La variable olvidada del "ser mexicano"

Historia La variable olvidada del "ser mexicano"


Todo lo que se conoce, y reconoce, como mexicano involucra el mestizaje, sea sanguíneo o cultural, involucrando así su origen como la relación del mundo prehispánico y el mundo occidental a partir del proceso que conocemos como “La Conquista de México”. Independientemente de la historiografía concreta sobre dicho proceso, reflexionar sobre lo mexicano es reflexionar sobre dicho mestizaje. Sin embargo, ha habido un elemento olvidado en estas reflexiones.

MEXICANIDAD1

Lo prehispánico ha sido olvidado como variable original de toda formulación filosófica sobre lo mexicano, relegado como un mero subconjunto de occidente. No es que haya un olvido sobre lo prehispánico como tema, sino como variable en la formulación de la reflexión misma. La variable es olvidada porque se define a través de una mera interpretación occidental. Muchos han reflexionado sobre lo prehispánico —como Samuel Ramos, Octavio Paz y Carlos Monsiváis— pero siempre a través del punto de vista estrictamente occidental. Estos maestros siempre trataron lo prehispánico, lo indígena, como algo ajeno, como algo diferente de ellos mismos, por ello sus textos se regodean en su propia interpretación metafísica (occidental) de la esencia de lo mexicano. Por ello las locuras sobre la esencia de lo mexicano o la “mexicaneidad” trascendental. Eurocentrismo metodológico e, increíblemente, ingenuo. La variable olvidada se manifiesta, incluso, en los criterios mismos de auto-interpretación, i.e., reconocemos el valor de lo prehispánico como patrimonio de la humanidad (según occidente), la belleza de lo prehispánico como valor derivado de la estética occidental y el reconocimiento por ser una cultura extraordinaria (según occidente). Este discurso opera a través de los intelectuales que, por supuesto, sólo quieren ser reconocidos por occidente, y ante ellos parece que hablan de lo prehispánico e indígena como algo propio, aunque de hecho lo hagan como algo ajeno y diferente de ellos mismos —de nosotros mismos. Y es que hemos olvidado la variable, y por eso no podemos trascender muchos de nuestros problemas como mitad indios-mitad europeos (aunque, nuevamente, no sea necesariamente consanguíneos).

Tenemos que reintegrar esta variable a nuestras reflexiones sobre lo mexicano: lo prehispánico visto a través de nosotros, no inventando nada nuevo sino sólo hablando auténticamente, sin pretensiones o justificaciones, sólo siendo. Nuestras preguntas como nuestras inquietudes y motivaciones auténticas, pero no más dilemas de identidad originados por, según los intelectuales del siglo veinte, nuestros traumas.

Pinches intelectuales de mierda.

Pero yo digo, y lo digo sinceramente, que la eterna pregunta “¿Qué somos?” siempre ha estado contestada.

¡Somos lo que hacemos!

Nosotros, los mexicanos, somos lo prehispánico y europeo, y ambas se entremezclan con otras variables en el mundo más allá de nuestro etnocentrismo, bastante fuerte y frecuentemente negado por nosotros mismos. En todo caso, llevamos lo prehispánico en nuestro ser. Es algo ya presente en nuestras vidas y no tenemos que integrarlo o incrustarlo para que sea valorado, intelectualmente, como lo sugieren los propios intelectuales. Lo prehispánico está presente en el mestizaje mismo, pero un mestizaje más allá de la mezcla de sangre, razas y etnias; el mestizaje como algo presente en todo lo que hacemos: en la comida, los colores, sonidos, texturas y olores. En el lenguaje, la música y los bailes, fiestas y celebraciones mortuorias; en todos los rituales. Lo prehispánico se muestra a través de nuestras costumbres, y se muestra ante nosotros como nosotros mismos en un espejo.

Mata

Indio y español, español e indio, la misma valoración.

Y somos nosotros mismos, los mexicanos, los que olvidamos, a veces conscientemente. Porque la variable olvidada es también esa parte de nosotros que no queremos aceptar, o sólo aceptar como mito o leyenda histórica. Es esa parte de nosotros que sólo admira el pasado muerto de un imperio y discrimina el presente con palabras como “indio” y “naco”. Es esa parte de nosotros que no es occidental, y que por no serlo nos olvidamos de dicha variable: nuestro modo de ser prehispánico.

Pero aquí estamos, siempre siendo preguntándonos; empero, incluyamos la variable, la variable olvidada, hermanos mexicanos.


Referencias: