Switch to English
Arte
Cine
Comida
Entretenimiento
Estilo de vida
Historia
Letras
Moda
Fotografía
Música
Viajes
Catar

HISTORIA

Los dioses prehispánicos más temidos de la mitología mexica

Por: Gabriela Castillo21 de septiembre de 2022

Estas deidades pueden ser consideradas las más aterradoras del México prehispánico.

Entre todos los dioses a los que se celebraba en el México prehispánico, tres podríamos considerar en nuestros días como aterradores. No solo por sus acciones, sino también por lo que implicaba rendirles culto. Estos son los tres dioses mexicanos de los que debes tener mucho cuidado, pues son mortales y temibles:

Tezcatlipoca

Si una deidad prehispánica debe ser considerada como la personificación de la fatalidad, esa debe ser Tezcatlipoca. En su libro El Pueblo del Sol, Alfonso Caso afirma que su nombre “originalmente significa el cielo nocturno y está conectado por eso con todos los dioses estelares, con la luna y con aquellos que significan muerte, maldad y destrucción”.

Tezcatlipoca es un villano que solo busca que los humanos sucumban a su desgracia. En el lugar donde debería estar su pie izquierdo tiene un espejo (de ahí que su nombre significa “El espejo que humea”) y ahí se ve el destino que nos espera. Él da la fortuna, pero también la quita a su antojo. Es un dios muy voluble, de ahí que sea considerado tan peligroso.

En algunas culturas se cuenta que aparecía por las noches como un gigante que portaba un hacha y solo buscaba sembrar el terror. Así lo describe fray Bernardino de Sahagún:

“Se hacía oír cuando la tierra del

todo se había echado en sueños,

cuando ya nadie hablaba en voz

alta.

(…) Muy lejos se iba a oír, muy ame­nazador;

iba a espantar a la gente, a hacerla

desmayar”.

Xipe Totec

Xipe Totec no es lo que podríamos considerar un dios malo, pero la forma en la que se desarrollaba su culto puede espantar en nuestros días. Resulta que el Xipe Totec es el primogénito de la primera pareja divina Ometecuhtli y Omecihuatl, Dioses de la dualidad. Es hermano mayor de Huitzilopochtli, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca.

“Nuestro señor el desollado” es el dios de las cosechas, la fertilidad, el renacimiento de las plantas y la fertilidad, pero también es uno de los patronos de la guerra. La leyenda dice que él fue quien se despellejó vivo para darle de comer por primera vez a los hombres. Se arrancó los ojos para crear el maíz y por eso es que sus fiestas litúrgicas incluyen el desollamiento de personas.

Los sacerdotes tomaban a un guerrero capturado en la batalla, lo amarraban a un a un gran disco de piedra y otro grupo de guerreros peleaba con armas afiladas contra él hasta que caía vencido. El sacerdote entonces lo desollaba y vestía la piel del muerto para bailar con ella en una ceremonia. No se la ponía encima: el sacerdote se metía en la piel.

Había padecimientos de la piel o de la vista que solo podían curarse si el enfermo vestía la piel de un sacrificado. En la fiesta de Xipe Totec se comía carne humana.

Una de las fiestas más importantes del México antiguo era el Tlacaxipehualiztli (en náhuatl “Ponerse la piel del desollado).
Hace algunos años fueron descubiertas estas figurillas refiriendo a esta festividad dedicada a Xipe Tótec.

#PiezaDelMes👉https://t.co/9WepOOxBQc pic.twitter.com/jW28DtzASr

— Museo Nacional de Antropología (@mna_inah) January 28, 2021

Cihuateteo

Cuentan los códices que, antes de la llegada de los españoles, Moctezuma escuchó una noche el lamento de una mujer por las calles Tenochtitlán: “¡Ay, mis hijos! ¿A dónde los llevaré?”. Esa mujer era una Cihuateteo, que en la conquista los hispanos transformaron en La Llorona.

Las Cihuateteo eran mujeres muertas durante el primer parto que eran recogidas por la Ciuhcóatl (la recolectora de almas) y enviadas al Mictlan. Su estatus, podríamos decir, es igual al de los guerreros que morían en batalla.

Se podría encontrar a las Cihuateteo penando por sus hijos en los cruces de camino, pero también se cuenta que volaban juntas por la noche en algunas fechas especificas del año para hacer enfermar a los niños. Podía producir parálisis del cuerpo y tomar el control de los mismos para hacer travesuras. Su llanto es señal de fatalidad.


Recomendados: Enlaces promovidos por Taboola: