Los generales nazis más sanguinarios

Los generales nazis más sanguinarios

Por: Julieta Sanguino -


En la época nazi, los actos más sanguinarios revelaron la naturaleza oscura de los seres humanos. Muchos militares eran crueles y atentaban con la vida de miles de presos, al parecer, solamente porque era los que todos hacían. ¿Qué pasa si, tal como asegura Hannah Arendt, la maldad de estos hombres no era por un acto de odio sino simplemente debido a la masificación y por lo tanto, a solamente actuar bajo la norma general de seguir las reglas de aquellos que se encontraban en posiciones superiores?

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Esta judía alemana fue severamente criticada cuando lanzó su teoría de la banalidad del mal mientras se llevaba a cabo el juicio de Otto Adolf Eichmann. Muchos de sus amigos y compatriotas no podrían creer que una judía “defendiera” al jerarca nazi y de esta manera, se ganó el odio de muchos judíos. Sin embargo, la crueldad que fue parte de este genocidio a veces fue extrema. Los nazis no sólo seguían las órdenes de los comandantes, también disfrutaban del sufrimiento ajeno y la superioridad que tenían.

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Algunos de los nazis más sanguinarios inventaron nuevas formas de tortura y ponían en práctica técnicas que resultan perturbadoras para nosotros. Aquí algunos de nazis más sanguinarios:


Amon Göth

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Fue conocido como el carnicero nazi. Amon Göth es uno de los capitanes nazis más violentos y desquiciados de todos. Le gustaba matar a los prisioneros de forma arbitraria. En una ocasión él y sus soldados de la SS tomaron a 50 judíos y les dispararon. En ocasiones, desde su oficina asomaba la pistola por la ventana y mataba a algún judío que se encontrara en el patio. Sus perros estaban entrenados para desgarrar a los prisioneros hasta la muerte.

Un sinfín de cosas podían hacerlo enfurecer y aquel responsable se convertía en cadáver. Una vez le disparó a su cocinero judío porque la sopa estaba demasiado caliente. Un poco de la forma de actuar de este personaje está retratada en la película La lista de Schindler, en la que él es el villano principal.

En 1944 lo destituyeron de sus cargos por robo de las propiedades judías pertenecientes al Estado. En 1946 fue ejecutado en la horca; sin embargo, los dos primeros intentos fallaron porque la longitud de la cuerda era demasiada y cayó al suelo.


Martin Sommer

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Conocido como “El verdugo de Buchenwald”, Martin Sommer era el encargado de dar latigazos y bastonazos en el potro. Su crueldad era injustificada y demasiado violenta: en invierno ordenaba apagar la calefacción y derramar agua fría sobre los prisioneros, muchos de ellos morían de frío. Otras veces, Sommer ordenaba que los reos permanecieran en la posición de firmes desde las 5 hasta las 22 horas; si alguno se movía, recibía 25 bastonazos.

Si Sommer era el encargado de dar los golpes, después obligaba al recluso a meter la cabeza en el inodoro y le prohibía limpiarse el rostro. En otras ocasiones apretaba con un aparato metálico la cabeza de aquel desafortunado hasta romperle el cráneo.

En 1958 fue declarado culpable de 25 asesinatos y condenado a cadena perpetua. En 1971 lo pusieron en libertad por su mal estado anímico. Murió en el 88.


Ilse Koch

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Una de las nazis más detestables, conocida como “la Bruja de Buchenwald", "la Perra de Buchenwald" o "la zorra de Buchenwald", estaba obsesionada con el sexo, la muerte y su belleza. Hacía que los perros ladraran y persiguieran a las mujeres embarazadas, mientras ella veía. Un día, los soldados ejecutaron a algunos presos y ella decidió asesinar a otros 24.

Sin embargo, algunas de las pácticas más extrañas que llevó a cabo fue el desollar a algunos presos y utilizar su piel para realizar bolsas, carteras, fundas de libros y otros accesorios. En otra ocasión ordenó decapitar a varios prisioneros y encoger sus cabezas con químicos. Después las utilizó para decorar su comedor. Fue condenada a cadena perpetua.



Reinhard Heydrich

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Uno de los casos más extraordinarios del sadismo nazi es el de Heydrich. A diferencia de muchos de los soldados, él es considerado una de las personas más brillantes y calculadoras que estaban involucradas en el régimen de Führer; era un gran músico, se movía muy bien en el esgrima, era marino y aviador experto. Sin embargo, también era un gran maestro de la  tortura y el sexo le obsesionaba.


Friedrich Jeckeln

Es responsable de ordenar el asesinato de más de 100 mil presos. Era experto en la creación de sus propios métodos para matar en serie, lo que, en poco tiempo fue conocido como el “Método Jeckeln”.




Dorothea Binz

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 Otra de las mujeres nazis más sanguinarias fue Dorothea Binz. Estuvo encargada en el campo de concentración de Ravensbrück, el cual era en primera instancia para las presas femeninas, aunque después también contaba con un espacio para hombres y niños.

Es conocida por descuartizar con un hacha a las reclusas y golpearlas hasta cansarse. Se le atribuye la muerte de más de 100 mil prisioneros. En una ocasión vio caer a una mujer mientras ella iba en bicicleta. Se acercó rápidamente y le pasó encima en varias ocasiones, después soltó a los perros para que acabaran el trabajo.

En otra ocasión, con una temperatura de 20° bajo cero, desnudó a las mujeres y comenzó a latigar su cuerpo. Después las sacó al patio y roció agua fría mientras morían en la intemperie.

Murió en la horca el 3 de febrero de 1947.



Josef Mengele

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Conocido como el “Ángel de la Muerte”, el doctor Josef Mengele es popular por experimentar genéticamente con los presos. Buscaba hallar la perfecta combinación de genes para generar la raza aria. Mengele supervisaba la selección y llegada de los prisioneros, determinaba quién debía morir y quién debía ser forzado a trabajar. Pero siempre estuvo interesado en adquirir gemelos para sus descubrimientos científicos.

Intentaba cambiar la pigmentación de los ojos para convertirlos en azules, para esto inyectaba químicos que muchas veces causaban infecciones y ceguera a las víctimas. También le inyectaba enfermedades como tuberculosis o tifoidea a uno de los gemelos y observaba su conducta en comparación del otro.

Cuando uno de los gemelos moría, el hermano era asesinado para comparar los efectos de la enfermedad. En ocasiones realizaba brutales cirugías sin anestesia como remoción de órganos, castración y amputaciones. En una ocasión, un joven robó un pedazo de carbón y Mengele le disparó en ambas rodillas, lo tomó del cabello y le dio un balazo en la cabeza.

Después de la Segunda Guerra Mundial, huyó para no morir en la horca o condenado a cadena perpetua. Murió de un paro cardiaco en el mar de São Paulo.

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Referencias: