Macario Alcalá Canchola, el “Jack el Destripador” mexicano
Historia

Macario Alcalá Canchola, el “Jack el Destripador” mexicano

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Por: Rodrigo Ayala

28 de diciembre, 2018

Historia Macario Alcalá Canchola, el “Jack el Destripador” mexicano
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28 de diciembre, 2018

En la historia de los asesinos seriales mexicanos el nombre del apodado “Jack el Destripador mexicano” resuena con fuerza por la naturaleza de sus actos.


Dos años duró el reinado de terror de Macario Alcalá Canchola, un sujeto que entre 1960 y 1962 mató de manera oficial a dos prostitutas, aunque se cree que en su haber pudieron haber sido por lo menos una docena más de mujeres asesinadas. En la historia de los asesinos seriales mexicanos el nombre del apodado “Jack el Destripador mexicano” resuena con fuerza por la naturaleza de sus actos. 

Macario Alcalá Canchola, el “Jack el Destripador” mexicano 1Macario Alcalá Canchola

El mote se lo ganó en su intento por imitar los célebres crímenes del asesino serial londinense que en 1888 aterrorizó a la Inglaterra Victoriana cuando mató a cinco prostitutas en el barrio de Whitechapel utilizando métodos abominables. “Jack”, que jamás logró ser atrapado, puso en jaque a la justicia de su país. Macario Alcalá Canchola es un típico ejemplo de copycat o asesino imitador que deseaba ser comparado con una de las grandes leyendas de la historia criminal a nivel mundial. 

Macario Alcalá Canchola, el “Jack el Destripador” mexicano 2En 1888 Jack "el Destripador" aterrorizó a la Inglaterra Victoriana cuando mató a cinco prostitutas en el barrio de Whitechapel

Macario Alcalá Canchola nació en el seno de una familia de escasos recursos. Cuando tuvo la edad suficiente se unió al Ejército del cual fue despedido debido a su falta de competencia y por sus varios actos de indisciplina. Intentó convertirse en boxeador profesional pero demostró escasas habilidades para el pugilismo. Sus siguientes pasos lo llevaron a convertirse en policía bajo el nombre falso de Fernando Ramírez Luna. Según algunas de las fuentes consultadas, fue despedido por abuso de autoridad y uso excesivo de la fuerza durante los arrestos, lo cual ya demostraba una personalidad violenta y autoritaria.

Macario Alcalá Canchola, el “Jack el Destripador” mexicano 3

El modo en que operaba consistía en contactar a prostitutas en bares o en las calles para después llevarlas a hoteles de paso donde las golpeaba y estrangulaba. Dejaba los cuerpos inertes desnudos sobre la cama. Alcalá Canchola solía hablar con sus amigos acerca de los crímenes (sin revelar su autoría) antes de que éstos se dieran a conocer en los medios, lo cual refleja su deseo de reconocimiento a la vez que una personalidad exhibicionista y egocentrista. 

Macario Alcalá Canchola, el “Jack el Destripador” mexicano 4

Fueron estos comentarios los que alertaron a la policía para más tarde poder capturar a Macario Alcalá Canchola cuyo último crimen, fechado el 19 de septiembre de 1962, fue contra una mujer de nombre Julia González Trejo, cuyo cadáver fue hallado en un hotel de la calle Mosqueta en la colonia Guerrero. En un pobre intento de imitar a su admirado “Jack el Destripador”, Alcalá Canchola dejó escrito con lápiz labial este mensaje en un espejo de la escena del crimen: "Jak (sic) Mexicano, reto a Cueto (apellido del jefe de la Policía capitalina en ese tiempo)". Fue al día siguiente cuando el cadáver fue descubierto por personal del hotel. La víctima llevaba puestos sus tacones y en el bolso se encontró su identificación. 

Macario Alcalá Canchola, el “Jack el Destripador” mexicano 5

Julia González y Macario Alcalá Canchola se conocieron una noche antes en un bar. A las 11:30 pm del 19 de septiembre arribaron al hotel en el cual el asesino se registró con el nombre de Fernando García. Una vez que sostuvieron su encuentro sexual, Macario se negó a pagar por los servicios contratados y procedió a estrangular a su compañera de habitación. En el momento de su detención y cuando rendía declaración, Macario dijo sobre este crimen: «La sujeté para amedrentarla así, con la mano derecha, girando los dedos hacia la derecha de su cuello. Vi que se desmayaba...»
Su experiencia como policía le permitía dejar las escenas del crimen libres de huellas dactilares, pero no contaba con que los relatos que hacía a sus amigos llevaría a la policía a seguirle de cerca la pista hasta capturarlo. Una vez que la justicia tuvo la certeza de que Macario era el autor de dos crímenes contra prostitutas y de que estaba relacionado con 12 más fue condenado a pasar 60 años tras las rejas.  

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