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El actor que salvó a 60 niños del holocausto en la Segunda Guerra Mundial

28 de junio de 2018

Diana Garrido

Marcel Marceau utilizó el arte del silencio para salvar vidas, entre ellas, la suya.



Como si se tratara de un golpe de suerte, dos pequeños hermanos sobrevivieron al Holocausto y a la persecución nazi cuando toda su familia había sido llevada a los campos de concentración. Ellos permanecieron en silencio huyendo de los cazadores de personas, esos mismos que buscaban reconocimiento del tirano más malvado de todos sin saber que uno de esos niños se convertiría en un actor de renombre y un héroe silencioso, casi oculto.


Marcel y Alain —nombres de los hermanos— lograron salir de Francia con un apellido nuevo: Marceau, mismo que no tenía nada que ver con la religión que Hitler perseguía. Por ende, los chicos podían caminar libres en la acera y comprar comida sin esconderse de nadie, hasta que decidieron unirse a la resistencia francesa. Entonces su suerte, esa misma que ellos habían cambiado para bien, se vio afectada.


Los hermanos tuvieron que huir nuevamente del régimen alemán.



Para Marcel, la vida misma era una película en la que los buenos debían vencer a los malos, por lo que se enfundó en el papel de héroe de la historia. Así, con Charles Chaplin como ejemplo a seguir, mezcló un poco de Buster Keaton y su propio talento para crear un personaje sin habla, uno que pudiera llevar risas y alegría a los niños que se encontraban separados de sus familias ante el avance del horror nazi.



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El héroe silencioso


Con ayuda de su hermano, Marcel Marceu se enteró de la próxima llegada de la fuerza nazi a un poblado en el que se encontraba un orfanato judío. Para él y Alain era muy cruel la simple idea de pensar en los niños presos y mortificados, justo como ellos vivieron. Así que aprovechando su talento histriónico, se disfrazó de boy scout y con técnicas de supervivencia típicas de los exploradores, los convenció de ir a conocer los Alpes Suizos, de cazar animales y construir un fuerte.



En medio de la guerra emprendió la marcha y salió con 60 niños detrás suyo para salvarlos de la ocupación francesa. Durante el escape, les enseñó a los pequeños técnicas de mímica, disciplina que él aprendió viendo películas mudas y que con el tiempo sería su propia marca. La pantomima les sirvió para mantenerse ocultos y andar con sigilo en el camino hasta llegar a un lugar seguro en Suiza.



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El viaje que no terminaba


Marceau llegó con éxito a los Alpes, pero sabía que había muchos otros infantes que vivían en la misma situación, por lo que volvió en silencio por más y más pequeños. En alguno de los viajes se encontraron con la policía alemana, con quienes no cruzó una sola palabra y sólo con pantomima se comunicó para alejarlos con engaños y algunas risas. De modo que, entre señas, logró pasar con los niños a través de la risa y los movimientos que parecían ser un espectáculo festivo y lleno de carcajadas mudas, evidentemente.


Por este hecho, Marcel fue condecorado como oficial de la Legión de Honor Francesa. Y tan sólo dos años después del término de la Segunda Guerra Mundial nació Bip, su personaje más icónico cuya forma de expresión se centraba en el silencio, pero sus acciones siempre dijeron más.



En 2001, la Universidad de Michigan condecoró a Marcel Marceu con la medalla Wallenberg reconociendo su labor humanitaria y actos de valor. En la ceremonia no dijo mucho, como era su costumbre:


«
No me gusta hablar de mí mismo porque lo que hice humildemente durante la guerra fue sólo una pequeña parte de lo que le sucedió a los héroes que murieron como resultado de sus actos en tiempos de peligro».



Y aunque prefirió estar en el anonimato respecto a sus acciones, se convirtió en un
héroe de guerra
que quizá no tuvo cicatrices en el cuerpo y tampoco disparó armas, pero sí se encargó de hacer labores humanitarias con el único propósito de salvar vidas de niños que, como él, sufrían los estragos de la
guerra
y la falta de amor.


TAGS: Segunda guerra mundial Historia mundial cine
REFERENCIAS: Jornada Enlace Judío Aleteia

Diana Garrido


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