Historia

Masoquista y exhibicionista: el pasado de Jean-Jacques Rousseau

Historia Masoquista y exhibicionista: el pasado de Jean-Jacques Rousseau


Jean Jacques Rousseau, quien parecía el paradigma de la rectitud y de la buena vida en civilización, no era tan "correcto" como su "Contrato social" nos haría pensar. Sus normas sobre la voluntad general en las que planteaba que todos deberíamos seguir lo que a la mayoría hacía feliz parecía no aplicar en su vida privada, puesto que, contra lo que  los demás consideraban correcto, él vivía con algunos fetiches sexuales y normas diferentes a las que estaban establecidas.

Nacido en Suiza, Rousseau es considerado uno de los pensadores más importantes, sus ideas permitieron la Ilustración y fue tal vez el precursor de las ideas de la Revolución Francesa más importante. Se anticipó al Romanticismo y se le considera el padre de la pedagogía.

Pero Rousseau, el Rousseau alegre y carismático que solemos ver en sus fotos biográficas en las que una larga peluca blanca y rizada cubría su cabeza, no tuvo una vida ordinaria como podríamos creer. No pasaba las horas filosofando ni en las bibliotecas. Rousseau, criado por su tía y su padre, trabajó como aprendiz de un grabador, quien lo hizo abandonar Ginebra a los 16 años.

russeau
Sentía un placer masoquista que más tarde confesó en sus escritos. Ese placer que lo acompañaría el resto de su vida. Los azotes y palizas lo hacían sentir cariño. El dolor y la vergüenza del castigo se mezclaban con la sensualidad del deseo en lugar de temor. Quería experimentarlo de nuevo, y de ser posible por la misma mano y con más fuerza. Esos castigos que sufría desatarían sus gustos sexuales, muy contrarios a los que debería seguir naturalmente. 

Amante empedernido de las mujeres, quería inclinarse a sus pies, arrodillarse ante ellas, procurarlas, protegerlas, que ellas lo amaran a toda costa y si lo martirizaban insultaban o golpeaban, la alegría de Rousseau acrecentaba. La promesa de los castigos futuros hacía que Rousseau perdiera la cordura y se excitara. 

rousseau
Invadido por la vergüenza de amar el cuerpo femenino y no tenerlo, era cada vez más tímido, su despertar sexual estuvo acompañado por la represión mental de un muchacho al que le cuesta trabajo creer que puede tener a alguien a su lado. Buscaba pasadizos oscuros y sitios oscuros para desnudarse, mirar mujeres y, mientras ellas estaban lejos, él podía imaginar cómo sería estar a su lado, sobre ellas, en su misma cama. Sentía un "placer imbécil" como él mismo aseguraba.

Una ocasión cerca de un pozo donde las jóvenes iban por agua, estaba seguro que podría escapar fácilmente del ridículo mientras de lejos, se desnudaba para que ellas lo vieran. Ofrecía un espectáculo como ningún otro, algunas hacían que no lo veían y otras reían nerviosas. Era un método que Rousseau tenía bien dominado: acercarse sigilosamente de la oscuridad y tener un lugar para escapar si era necesario. Sin embargo, en esa ocasión, el joven Jean-Jaques, no se dio cuenta que también había un hombre. Lo persiguió por unos túneles, Rousseau corría pero al final, no pudo escapar y recibió una paliza por su desnudez al aire libre, un exhibicionismo listo para provocar a las damas más recatadas.

rousseau apacible

De pequeño, no había disfrutado de ningún tipo de amor y su sexualidad era apenas conocida, pero mientras crecía, él se convertía en un amante fervoroso, tanto que, como él mismo asegura, parecía que se trataba de una enfermedad. Se volvió un empedernido amante del cuerpo femenino, y sin importar tener su consentimiento, miraba sus cuerpos. Lleno de calor y sangre y sin saber muy bien cuál era la función de las mujeres, las usaba en su imaginación como mejor le pareciera. Calmaba sus deseos en su mente, pero necesitaba hacerlo también físicamente.

Su timidez fue un impedimento para tener una vida sexual plena. Pero siempre estuvo enamorado de las mujeres. Las jovenciats le gustaban pero su amor desmedido fue hacia las mujeres de más edad, las que tal vez, le recordaban a su madre. Tuvo una vida amorosa bastante nutrida, llena de aventuras y pasiones sexuales incontrolables. 

jean jacques rousseau

Como vagabundo, forjó talento como camarero, secretario, lacayo, profesor de música, etcétera, pronto pudo alojarse con Francoise-Louise de la Tour, quien se convirtió en su protectora. La baronesa de Warens, título que tenía esta mujer, fue su amante e inició todo un periodo de aprendizaje intenso y autodidáctico. Su única etapa feliz, como más tarde aseveraría. 

Cuando vivió con la baronesa de Warens, sus amoríos con algunas de sus alumnas de música provocaban el recelo de esta mujer, por lo que comenzaron a tener una relación. Pero Rousseau no fue el único, otro de los criados llamado Claude turnaba con él la alcoba de su amante perfecta. Pero la baronesa, su protectora, quien lo alimentaba, guiaba y proveía un techo, era más una figura materna que de amante, por lo que el filósofo siempre consideró este amor un tipo de incesto.

rousseau blanco y negro

Más tarde conoció a Thérèse Le Vasseur, una mujer sencilla, nada culta, que trabajaba como camarera, empezaron una relación que fue intensa hasta el final de su vida. Pero en esta relación, Rousseau no siempre fue el mejor compañero. Tuvieron cinco hijos, pero los cinco fueron llevados a un orfanato y dejados ahí, olvidándolos para siempre. 

Rousseau fue el filósofo de las contradicciones. Escribía sobre la educación pero abandonaba a sus hijos. Tuvo muchas mujeres y aseguraba, las adoraba pero creía que ellas no podían formar parte del pueblo soberano. Era escritor pero aseguraba que la literatura era perjudicial para el ser humano. Exaltaba la castidad pero tenía relaciones con tres mujeres al mismo tiempo. Criticó a los nobles y los ricos pero dependía de ellos para subsistir.

Rousseau, a los 60 años, hizo su libro "Confesiones" en el que nos hace testigos de su vida. 

juan jacobo rousseau
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