Misterios de la historia de México que los historiadores aún no pueden resolver
Historia

Misterios de la historia de México que los historiadores aún no pueden resolver

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Por: Paola Vazquez

3 de marzo, 2016

Historia Misterios de la historia de México que los historiadores aún no pueden resolver
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Por: Paola Vazquez

3 de marzo, 2016





¿Qué pasa cuando un ejército de hambrientos, desarrapados, mal armados, le ganan la batalla al mejor ejército del mundo? Es el caso de los heroicos combatientes del Ejército de Oriente que paró al ejército norteamericano en la Batalla de Puebla

Paco Ignacio Taibo II
es uno de los historiadores que ha rascado hasta debajo de las piedras por desentrañar estos mitos, algunos para su sorpresa son ciertos, otros no han podido ser comprobados y han quedado como mitos populares que hoy conforman incluso tradiciones rituales populares y ritos nacionales.

historia de México-puebla

Producto de una herencia de tradición oral, algunas de estas historias subsisten como mitos verdaderamente apasionantes. La historia está hecha justo de la pasión que despiertan esos relatos en los que hombres de carne y hueso se transforman en héroes en momentos clave.

Hablemos entonces de esos héroes y esas historias que de boca en boca se cuentan en cualquier pueblo, barrio y en las esquinas y que los historiadores se empeñan en rastrear. En muchos momentos la tradición oral, o incluso los corridos, murales y pinturas de los lugareños, son el mejor registro en la memoria colectiva de ese Nosotros que somos en la historia.

Los indios desarrapados ¿ganaron la batalla de Puebla contra le ejercito más poderoso?

En “Los libres no reconocen rivales”, Taibo II intenta desmitificar la Batalla de Puebla, en la que en efecto, los franceses perdieron al subestimar al enemigo. Los mexicanos, al mando de Zaragoza, se distinguieron no por una superioridad tecnológica o en armas, sino en disciplina, pero sobre todo en la moral. En Zacapoaxtla se formó uno de los batallones más numerosos con las comunidades de la región:

“Un indígena malherido descarga un certero machetazo y cercena el cuello de un soldado extranjero, tiñendo de sangre su vistoso uniforme. Envueltos por el humo de la pólvora quemada, dos ejércitos se enfrentan en una cruenta lucha cuerpo a cuerpo (…) Es un combate desigual; los franceses empuñan fusiles con bayoneta calada mientras los indígenas zacapoaxtlas, vestidos de manta con cotones oscuros y huaraches, blanden sus afilados machetes, que lanzan destellos de plata” Escena del mural del artista indígena de Zacapoaxtla, Luis Toral González

El triunfo militar del 5 de mayo no impidió la derrota política, pues finalmente se estableció el Segundo Imperio, pero esta batalla fue el primer signo de la derrota para los franceses frente al pueblo mexicano, que finalmente implicó su salida de México hacia 1866. ¿Cómo es posible que un ejército de desarrapados ganara al más poderoso del mundo? La respuesta va más allá de cifras, datos y superioridad tecnológica.

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El niño artillero ¿determinó la batalla del sitio de Cuautla?

Samuel Hernández, cronista de Cuautla, dice que es la vivencia la que lo lleva a dedicarse a desentrañar la historia de su pueblo. En el minuto 13 de este video se relata la historia de este niño, que valientemente agarró el botafuego y lo prendió en contra del ejército invasor. El niño llamado Narciso Mendoza fue felicitado por Morelos y, a partir de entonces quedó como un símbolo de la resistencia de la causa independentista.

En el sitio de la batalla de Cuautla hacia 1812, las fuerzas de Morelos estaban formadas por tropas sin entrenamiento formal, en desventaja contra los soldados del ejército realista. Cuando entraron al pueblo las tropas de la corona española, en un combate cuerpo a cuerpo, se dice que un niño de 12 años aproximadamente, al observar que los insurgentes estaban acorralados accionó un cañón abandonado cuya descarga hirió a una de las tropas realistas. Este acto motivó a los pobladores a continuar la batalla y no rendirse.

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Pípila ¿quemó la puerta de la Alhóndiga de Granaditas?

La existencia del Pípila ha quedado como un mito en la memoria popular, pues no existen pruebas  de la existencia de este personaje en los sucesos de Guanajuato. Este minero de cuyo nombre no se tiene certeza, participó según el relato, en la toma de la Alhóndiga de Granaditas.

Como dice el historiador Florescano, es de los mitos que están presentes en el imaginario popular, pero es uno de los cuales no se tiene certeza. La información de los cronistas no es certera, pero ha quedado como un mito esencial en la fundación de la Nación mexicana por ser la representación del sacrificio de los hombres anónimos en la guerra de Independencia. 

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Hidalgo ¿es como nos lo pintaron?


La imagen del cura Hidalgo que nos ha sido mostrada en todos los libros de historia es falsa. El “padre de la patria” no era así. De hecho, nunca sabremos cómo era Hidalgo porque su imagen nunca se pintó o se dibujó. La imagen fue mandada pintar por el  emperador Maximiliano de Habsburgo y la pintura corresponde a un cura belga. Hidalgo fue un personaje apasionante, dominaba español, latín, italiano y francés, además de tarasco, náhuatl y otomí, conectado con el  mundo de la ilustración y alcanzando un profundo arraigo en el pueblo.

La imagen de Hidalgo ha cambiado a lo largo de la historia, hay quien lo ha pintado más campirano o quien le ha puesto rasgos más mestizos o más blancos. La imagen de los héroes es una de las claves para la historia nacional, pese a ello, es irónico saber que las imágenes que tenemos de nuestra propia historia nacional pueden ser una deformación casi maquiavélica.

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Cuauhtémoc ¿conspiraba contra Cortés?



Bernal Díaz del Castillo narra como Cortés decidió aprehender a Cuahutémoc y cómo lo asesinó por creer que conspiraba en su contra.  No se tienen datos sobre esa conspiración, o si fue más bien una invención de Cortés para deshacerse finalmente del tlaotini y evitar cualquier futura sublevación indígena bajo sus órdenes. 

Es otro de los mitos que la historia aún no logra desentrañar. El cuerpo que se suponía, correspondía al Tlatoani, no era realmente de él. En el año 1949, en el pueblo de Ixcateopan, Guerrero, se encontraron osamentas y huesos que se dijeron que correspondían al tlatoani; sin embargo después de revisarlas, los resultados dieron datos de que los restos pertenecían a 8 personas distintas, al parecer, se trataba de un fraude. Pese a ello Cuahutémoc sigue siendo emblema de libertad para el pueblo de México y se le sigue rindiendo ritual.

Los héroes no están en las estatuas, están de pie, vivos, parados en las esquinas, fumando a pie del monte, están en las calles, las plazas, los campos: “allá donde todos los días llevamos la vida y la muerte de la mano, allá donde tienen su casa el ciruelo y el guamúchil, allá donde el sol juega y no se quiere ir, allí, al otro lado del río, al pie del ahuehuete, sobre la arena, donde duermen mis recuerdos”.

Los mitos son las historias de a pie, las que se guardan en nuestra memoria y en la los pueblos. Es la verdadera historia, aquella que los neozapatistas llaman Votán Zapata, el concepto bajo el cual los pueblos indígenas refieren a la memoria colectiva; el guardián de nuestra historia y memoria.


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Referencias:

Mitos de la historia de México

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Referencias: