Las mujeres brasileñas que están luchando para frenar a la ultraderecha

No es difícil entender porqué las mujeres en Brasil protestan contra la ultraderecha, entre ataques de fanáticos y amenazas de violación, estas son las mujeres brasileñas que no se rinden ante Jair Bolsonaro

Texto escrito por: Juan José Relmucao


Fotografías por: Mídia Ninja


Si eres mujer y estás pensando en viajar a Brasil, mejor te preparas para experimentar una de las luchas más decisivas de la historia latinoamericana reciente.


A días del balotaje presidencial que definirá el contorno político y económico de una buena parte de Sudamérica, mujeres de todo el país se organizan para rechazar la candidatura del diputado federal Jair Bolsonaro: con movilizaciones, encuentros públicos y campañas virtuales, adolescentes, adultas y mayores intentan torcer la votación en contra del hombre que, por citar una de sus frases más recordadas, le dijo a una diputada que no la iba a violar porque "no lo merecía". Mientras la empujaba y la llamaba "prostituta".




Desde el domingo 7, cuando el referente de derecha obtuvo el 46% de los votos en la primera vuelta, se denunciaron más de 50 ataques de fanáticos contra mujeres que portaban insignias pro LGBT o en contra del ex capitán del ejército brasileño. Una de las agredidas, la periodista del portal Conti Outra Fernanda Villas Bôas, sufrió cortes en la cara y el cuerpo cuando dos partidarios de Bolsonaro la atacaron después de votar. Al grito de "cuando gane Bolsonaro la prensa morirá", los agresores la tajearon con un cuchillo y amenazaron con violarla. La comunicadora se salvó porque una automovilista que vio todo empezó a dar bocinazos y espantó a los hombres.


Otra víctima, la cantante trans Julyanna Barbosa, fue golpeada por vestir una camiseta de la campaña #EleNão. Según la artista, cuando un grupo de hombres vio su ropa se le echó encima: la pegaron con una barra de hierro en la cabeza y los médicos tuvieron que darle diez puntos de sutura. Antes de la golpiza, Barbosa escuchó que le decían: "Bolsonaro tiene que ganar para sacar a esas basuras de la calle [...] son todos enfermos, tienen SIDA".



Con esos casos como muestra de una escalada de crímenes de odio que se multiplicaron desde la victoria de la ultraderecha, en cientos de ciudades de Brasil millones de mujeres han salido a la calle, participado de charlas o entrado a las distintas campañas virales organizadas para concientizar sobre lo que significa votar a alguien como Bolsonaro.


Si bien el #EleNão fue la marcha de mujeres más masiva de la historia del país sudamericano–se calcula que en total, sumando todas las ciudades participantes, la convocatoria pasó largamente el millón de personas- el compromiso de las brasileñas no se detuvo tras el triunfo inicial del candidato que promueve un salario menor para las mujeres por embarazarse.



En múltiples actos por todo Brasil, las brasileñas se hicieron respetar; uno de los más emblemáticos, el que homenajeó a la legisladora carioca asesinada en marzo, Marielle Franco, tuvo a quien fuera su pareja, Mónica Benício, como una de las oradoras principales. Al finalizar su discurso en la plaza Cinelandia de Río de Janeiro, Benicio sintetizó: “Continuaremos en paz porque la violencia sólo genera más violencia y esa no es la sociedad que queremos. Y vamos a mostrar en las urnas que el amor siempre vence. Ustedes son el legado de Marielle”.




Y así como en Cinelandia la paz fue medio, mensaje y paradigma, a unos 450 kilómetros de ahí, en pleno centro de la Ciudad de San Pablo, artistas urbanos de la ciudad más grande de Sudamérica se juntaban para repudiar a Bolsonaro. Una de las músicas protagonistas, Sista Bia Fya, reflexionó ante Cultura Colectiva: “Sabemos que él es racista, homofóbico, que desmerece a nuestro pueblo y a nuestra cultura. Su base es la violencia, entonces nosotros, si nuestra base es nuestra paz y cultura, tenemos que salir a conectar con las personas a partir de eso. No tenemos que ser violentos como él ni tenemos que ser provocadores, desde la paz se puede conquistar mucho mejor que con el miedo”.


También en San Pablo, donde el domingo 28 cerca de 14 millones de electores harán pesar su decisión, la realmente joven Paloma Santos Souza (18), simpatizante del candidato Guilherme Boulos pero partidaria de Haddad para la segunda vuelta, sostenía ante este cronista un horizonte posible para Brasil: “Las feministas de aquí estamos todos los días sosteniendo nuestras banderas y si tenemos que ir a la calle para pelear por la libertad de nuestros cuerpos y nuestras vidas, lo hacemos. Hoy hay mucha gente con miedo, pero también mucha gente con gran corazón. Si acaso la elección no resulta como pensamos, vamos a seguir luchando porque no existe fascismo que venza la lucha del pueblo. No existe”.



Del mismo modo, parada en la esperanza irrefutable de sus 20 años, Victoria Guirondel le explicó a este medio: “Sabemos que estamos en un ambiente muy polarizado y preocupante, pero las mujeres brasileñas tienen mucho para dar en este país porque el feminismo aquí en Brasil puede tomar una proporción continental y representar con fuerza a las mujeres negras, a las mujeres indígenas, a todas las mujeres que sufran violencia en su casa o en las calles. Representarlas significa buscar la liberación para ellas. Y eso es lo que intentaremos hacer pase lo que pase”.


Como nunca antes en la historia política brasileña –y casi que podríamos decir Sudamericana- las redes sociales son un campo de batalla tan convocante e intenso como los estudios televisivos o la vía pública. De por sí, Bolsonaro desplegó en YouTube, Facebook y, sobre todo y a escala masiva, Whatsapp una cantidad innumerable de generadores de contenido, micro y macro.



Desde videos de campaña en HD hasta las ya famosas cadenas de fake news desatadas contra sus rivales. Al margen de estas estrategias, al margen de lo que -¡qué raro ustedes arruinando el mundo, amigos!- Cambridge Analytica pudo aportarle al discurso medieval del ex militar, la creatividad desde el otro lado -antes desplegada en todos los candidatos y ahora condensada en la figura de Fernando Haddad- es de una intensidad productiva inusitada. Todos los días surge un evento, un hashtag, una serie de memes, unas viñetas, un plan para abordar Whatsapp, todos los días. Y así hasta el domingo decisivo, el domingo que definirá el contorno político y económico de la principal potencia de América del Sur.


Referencias: