Mujeres que dominaron Europa en el Renacimiento y el mundo olvidó

Jueves, 2 de noviembre de 2017 17:31

|Diana Garrido

Recordar sus logros es la mejor forma de honrarlas e inspirar a las nuevas generaciones.


La historia y sus estudiosos son difíciles de entender. En ocasiones, los rumores le ganan a los verdaderos acontecimientos y se crean mitos que son difíciles de desmentir, en especial cuando han pasado siglos. Uno de esos es la vida de María Antonieta, a quien se le adjudican muchos comportamientos racistas, inmorales y agresivos. Varios historiadores han puesto todo su empeño en demostrar que la última reina de Francia no era la monarca sin alma que todos creen.



De ella se cree que despectivamente dijo: «que coman pastel» cuando los franceses morían de hambre. Sin embargo, esta frase se le atribuía a todas las reinas extranjera que ascendían al trono de Francia, por el nacionalismo arraigado en el pueblo. También la tacharon de adúltera, al grado de inventarle una relación amorosa con su cuñado. Esto era plasmado en caricaturas obscenas de la época y surgió gracias a que su esposo, Luis XVI de Francia, no tenía amantes como solían hacerlo los monarcas. Así, alguien debía ser el blanco de la baja moral, por lo que la elegida fue la Reina, a quien tacharon de promiscua e insaciable. Además, sus excesivos gastos no fueron la razón principal de la Revolución Francesa como se ha recalcado en varias ocasiones, fue una monarca que gastaba muy poco debido a que llegó a Francia cuando la corona ya estaba en bancarrota.


Como esos mitos, hay muchos otros que rodean a la Reina, quien en realidad trataba de gobernar con justicia y de manera socialmente aceptada. Aún con ello, la historia se encargó de convertirla en tirana. ¿Qué otras mujeres estuvieron al frente de una nación europea y la historia se encargó de enterrar su leyenda?


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Catalina de Aragón



A los 3 años fue comprometida con Arturo Tudor, príncipe de Gales, quien se enamoró de ella debido a su belleza. Sin embargo, luego de la boda, el (ya coronado) rey de Inglaterra enfermó y murió sin que nadie supiera si había o no consumado su matrimonio con la reina española. La casaron, entonces, con el hermano de Arturo Enrique, quien subió al trono con ella como reina.


Era una mujer preparada que recibió la educación adecuada desde muy pequeña, por lo que siempre se interesó en las artes y la educación de otros. Esto la convirtió en una mecenas que apoyó a todos los artistas que requerían un poco de ayuda y credibilidad, lo que hizo de Inglaterra un centro obligado del Renacimiento. Estudió derecho canónico y William Shakespeare la describió como «la Reina de todas las reinas y modelo de majestad femenina».


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Ana de Francia



Fue la hija mayor del rey Luis XI, de él aprendió muchas cosas, inclusive más que su hermano quien aún era muy pequeño. A la muerte de su padre, ella pretendía acceder al trono; no obstante la Ley Sálica le prohibió hacerlo, aunque le permitieron fungir como regente hasta que su hermano cumplió la mayoría de edad. Durante este tiempo, ella se dedicó a escribir y publicó un manual de consejos para mujeres nobles, llamado Enseñanzas, que muy a menudo es comparado con El Príncipe de Maquiavelo. No era un manual de comportamiento o en el que las mujeres se volvían las monarcas sometidas que era como muchas personas pensaban que debían actuar. El manual se dedicaba a empoderar a las mujeres y hacerles ver que al morir sus esposos o al estar ausentes por alguna batalla o asuntos del poder, ellas debían hacerse cargo de sí mismas y sus familias y si era posible, de sus naciones.


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Margarita de Austria



Ella puede jactarse de haber recibido la educación directa de Ana de Francia, ya que estaba en su corte. Fue manipulada y "guiada" por Carlos VIII. Se casó con Juan, heredero del trono de Isabel y Fernando, quien falleció pronto. De este modo se dedicó a la crianza de mujeres nobles mientras le encontraban un nuevo esposo. Luego de otro par de maridos que morirían a su lado, su sobrina María de Hungría le ofreció ser regente de los Países Bajos y ahí volvió a la educación de las mujeres sofisticadas y empoderadas. Esto le valió en mote de "Gran Madre de Europa".


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Margarita de Francia



Se casó por primera ocasión con el duque de Alençon Carlos IV con quien no concibió ningún heredero. Cuando su esposo murió, la casaron con Enrique II de Albert, rey de Navarra y tuvo dos hijos. Sin embargo, su verdadera vocación era la lectura y escritura, misma que practicó desde su juventud y no dejó de hacer a pesar de la negativa de sus esposos. Así publicó novelas y poemas, mismas que se conjugan para darle vida a su legado artístico. Al final de su vida escribió Las prisiones de la Reina de Navarra, un texto filosófico y teológico, además del Heptamerón, que recoge 72 relatos que se desarrollan durante siete días (en la ficción). Simone de Beauvoir se basó en ella para una novela, incluso la menciona en una de sus obras.

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Isabel I



A la muerte de Enrique VI, su hermano tomó el poder, mientras añoraba ser la monarca. Por estrategia política se casó con Fernando II quien fue influenciado por ella en múltiples decisiones. A ella se le adjudica una de las decisiones que marcaron el rumbo de España: la expulsión de judíos y moros del territorio. De igual forma buscaba gobernar con justicia, por ello, otorgaba apoyos económicos a todo aquel que hiciera investigaciones o que quisiera explorar el mundo en el afán de obtener más conocimiento. Ella fue quien dio los recursos a Cristóbal Colón para sus viajes, aunque no le tenía mucha fe. Cuando supo de las locuras que el hombre estaba cometiendo, lo mandó llamar y le castigó quitándole sus títulos y propiedades. De forma contradictoria, estableció la Inquisición en España, una institución que puso especial énfasis en el poder civil.


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María Tudor



Mejor conocida como "Bloody Mary", la hija mayor del rey Tudor fue excluida de su corte por mucho tiempo gracias al compromiso de éste con Ana Bolena. La niña se reconcilió con su padre mucho después de la muerte de su madre, Catalina de Aragón, y fue gracias a Jane Seymour, la tercera esposa de su padre, que le abrieron nuevamente las puertas a su corte. Al fallecer el Rey, su pequeño hermano heredó el trono; no obstante, en la línea de sucesión seguía ella, así que —casi— en armas, le arrebató el trono al niño quien estaba enfermo y pretendían dejárselo a su prima lejana al morir.


María, que era hija de Catalina, llevaba el mismo ímpetu que su madre, por lo que el pueblo le ovacionaba en sus presentaciones públicas. No obstante, gracias a que retiró la religión protestante e implementó de nueva cuenta el catolicismo, muchos ciudadanos le atacaron, haciéndola ver como el resto de su familia: corrupta, caprichosa y poco confiable. Aún con ello, siguió haciendo hasta lo imposible por implementar sus ideas hasta que se vio enredada en más de 300 asesinatos.


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No sólo María Antonieta fue víctima de las habladurías de otros y la tergiversación sobre su vida. También estas otras mujeres fueron vistas únicamente como las esposas e grandes monarcas, tiranas o personas torpes para llevar el control de una nación. Ellas han permanecido en el lado equivocado de la historia, ya que sus hazañas han sido relegadas. Sin embargo, no todas se han quedado en el olvido. Recordar sus logros es la mejor forma de honrarlas e inspirar a las nuevas generaciones.

Diana Garrido

Diana Garrido


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