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HISTORIA

8 fotografías de los niños en África que rezan por los pacientes de coronavirus

Si bien los rezos tienen poca efectividad desde una perspectiva médica o científica contra cualquier tipo de enfermedad, lo cierto es que como seña cultural, la religión y el rezo puede ser una actividad que unifica a las personas.

Sin importar la religión que se profese, desde tiempos inmemorables, la humanidad se ha caracterizado no sólo porque los humanos son seres sociales por naturaleza, sino porque han emprendido en toda clase de ritos que suelen tener como objetivo intentar controlar fenómenos que muchas veces están fuera de su alcance y control. 

Ya fueran fenómenos asociados con las fases lunares, huracanes u otras inclemencias del tiempo, los rituales y la religión misma aunque a veces caigan en el plano de la superstición se han convertido en refugios para las personas en las que pueden encontrar consuelo ante la tragedia. Aunque en más de una ocasión la teoría de la religiosidad como un ámbito que une a la sociedad ha sido rebatida ante la aparición de movimientos bélicos motivados principalmente por la religión como lo fueron las cruzadas, por ejemplo. 

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Ante el surgimiento del coronavirus y del inicio de cuarentenas y el distanciamiento social, en distintas partes del mundo tanto las autoridades gubernamentales como religiosas han prohibido las reuniones de personas, por ejemplo, en Medio Oriente los tres centros religiosos más importantes del Islam se encuentran cerrados para el público para evitar el contagio del COVID-19, no obstante, en otros sitios del planeta, otro tipo de congregaciones de carácter religioso se han mantenido, propagando así la enfermedad.
Si bien, esos encuentros religiosos (que van desde bautizos hasta bodas) en sitios como Nueva York han empeorado la crisis sanitaria, a miles de kilómetros, específicamente en Mozambique un grupo de niños y jóvenes se han unido para orar por todas las personas en el resto del mundo que pudieran sufrir de esta enfermedad. 

La vida en Mozambique aún se mantiene en relativa normalidad, sin ningún caso del nuevo coronavirus confirmado aún hay clases y la gente aún puede reunirse como este grupo de niños que forman parte de un proyecto llamado Kutsemba Ka Africa, organizado como una misión cristiana que entre algunos de sus objetivos es darle asistencia a niños y aquellos que lo necesiten en Gumbane, Mozambique. 

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En las fotografías que Celia Mendes —líder del proyecto en dicha región y que ha habitado en la región por 17 años— compartió a través de Facebook, se puede observar a decenas de niños que colocando sus manos en el mapa se unen en rezos que pretenden hacer que el coronavirus abandone esos sitios y las personas mejoren de salud. 

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Esta actividad, aunque difícilmente logrará una solución tangible en los países que actualmente tienen casos confirmados de coronavirus, forma parte de las diversas actividades que los niños de estar región llevan a cabo después de sus clases regulares y la alimentación que en muchas ocasiones suele ser su único alimento del día. 

Cabe preguntarse el origen y la motivación de estos actos de religiosidad o de empatía como algunos les han llamado, más allá de la simple devoción divina o las obligaciones como creyentes, es que existe algún nexo entre la oración por otras personas y el sistema de recompensas en nuestro cerebro o si responde a los intereses de las misiones religiosas a lo largo y ancho del continente africano. 

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Todas las fotografías de este artículo pertenecen a Celia Mendes

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