La trágica historia del único mexicano que viajó en el Titanic
Historia

La trágica historia del único mexicano que viajó en el Titanic

Avatar of Diana Garrido

Por: Diana Garrido

29 de abril, 2017

Historia La trágica historia del único mexicano que viajó en el Titanic
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Por: Diana Garrido

29 de abril, 2017




El dicho popular reza que "cuando te toca, aunque te quites y cuando no te toca, aunque te pongas", refiriéndose al hecho de morir. Tal vez el destino, la vida o una deidad tienen marcado el camino para todos, en algún momento se acabará y no habrá más que hacer. No existe manera de saber con certeza en qué momento la vida se terminará para cada uno; no es que haya veladoras en una cueva como ocurre en "Macario" (1960) y tampoco los adivinos pueden verlo en su bola de cristal. Simplemente la vida se extingue en un último aliento cuando nadie lo espera.

La vida no avisa. Así lo comprobó el único mexicano a bordo del Titanic: Manuel R. Uruchurtu quien falleció el 14 de abril de 1912. Abogado de profesión, político por convicción, Uruchurtu viajó a Europa a visitar algunos amigos que habían sido exiliados. Pasó algunos días entre colegas y buenos recuerdos en París hasta que llegó el momento de regresar. Entonces, Guillermo Obregón, presidente de la Gran Comisión de la Cámara, le dio un boleto de primera clase para su regreso al país en un barco que estaba causando controversia en el mundo por su magnitud en todos los sentidos: el Titanic.

el único mexicano en el titanicManuel R. Uruchurtu

Nadie en su sano juicio se perdería de un viaje en el buque que presumía ser más grande que Dios y aunque el abogado se resistía un poco a tan costoso regalo, fue convencido de tomar su lugar en el inmenso barco. Una noche antes de abordar, Uruchurtu ya comenzaba a tener complicaciones. Por errores de cálculo en el tiempo, el político llegó tarde a la estación central en París para tomar el tren que lo llevaría al puerto de Cherburgo, primera parada del Titanic. Sin embargo, por azares del destino, el convoy se retrasó y pudo abordar sin ningún problema. Al igual que el resto de los pasajeros, Manuel Uruchurtu estaba impactado por el tamaño del barco en el que cruzaría el Atlántico, tanto así que envió a su familia una postal con la foto del monstruo que flotaba en el mar con destino a Nueva York. Con el boleto PC17601 en mano, Manuel abordó y emprendió el camino a una de las muertes colectivas más recordadas del mundo.

pasajero mexicano en el titanic película

La historia ha sido contada cientos de veces: el Titanic chocó contra un inmenso iceberg que no fue previsto por el capitán ni por el resto del equipo. La nave más imponente del mundo se hizo pequeña ante tal amenaza. La embarcación se hundía lentamente, mientras que muchos pasajeros luchaban por sobrevivir y otros se habían dejado llevar a su suerte. Poco después de la colisión, los privilegiados que viajaban en primera clase fueron los primeros en ser atendidos. Entre ellos el político mexicano, a quién le ofrecieron uno de los primeros buques salvavidas ya que, además de ser un pasajero que viajaba en el área más exclusiva del barco, era el único representante de la clase política de México en la embarcación. Sin pensarlo dos veces y gracias al miedo que generó tan impactante accidente, Uruchurtu se embarcó en uno de los buques salvavidas.

pasajero mexicano en el titanic foto

Mientras algunos se salvaban, otros más morían; había personas agonizando en medio del mar y cuerpos flotando en el hielo del Atlántico Norte. De pronto, entre tantas personas pidiendo ayuda, emergió del mar una mujer con un bebé en brazos que suplicaba ayuda para salvarse. El encargado del barco se resistía. Alegó que no había más espacio, ya que con un peso extra, el buque corría peligro de hundirse. Sin embargo, la insistencia y desesperación de la mujer fue tal que Uruchurtu, en un acto de caballerosidad, se levantó y abandonó el barco para que la mujer y el bebé tomarán su lugar. A cambio, la mujer iría hasta México para contarle a la familia del político lo que había ocurrido y la forma en que su vida había culminado. Ante la sorpresa del resto de los pasajeros y el agradecimiento eterno de la mujer, el mexicano volvió a la agonía en dónde perdió la vida el 15 de abril de 1912 a la mitad del Océano Atlántico.
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Después del desastre, la mujer cumplió con el deseo de Uruchurtu, visitó México y se citó con la viuda del abogado a quien le narró lo ocurrido aquella noche en la que el abogado perdió la vida heroicamente salvándola a ella y a su pequeño bebé. Así, Manuel Uruchurtu quedará en la memoria colectiva como el único mexicano que abordó el Titanic, pero también como un héroe que salvó de morir a dos pasajeros indefensos.

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Conoce más del hundimiento del barco más grande del mundo a través de algunos escalofriantes secretos. Descubre más del Titanic leyendo sobre él aquí.


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Referencias:

El Universal
Encyclopedia Titanica




Referencias: