La verdad no muere matando periodistas y otras cosas que deberías saber del oficio más bello del mundo
Historia

La verdad no muere matando periodistas y otras cosas que deberías saber del oficio más bello del mundo

Avatar of Alfredo Narvaez

Por: Alfredo Narvaez

24 de mayo, 2017

Historia La verdad no muere matando periodistas y otras cosas que deberías saber del oficio más bello del mundo
Avatar of Alfredo Narvaez

Por: Alfredo Narvaez

24 de mayo, 2017



Todas las muertes son lamentables, no hay forma de equiparar la pérdida de los individuos.  No es algo que seamos capaces de detener a gran escala, es cierto; sin embargo, la muerte de los periodistas es un tema de análisis que no se ha profundizado lo suficiente en las sociedades. Si muere un periodista, lo común es observar el movimiento de protesta con unas cuantas personas, la mayoría de ellos también periodistas. Gabriela Warkentin, en el evento del aniversario de una de las escuelas de periodismo con mayor prestigio en México, comentó que uno de los retos más importantes del periodismo es hacer consciente a la sociedad de la importancia que tienen éstos en todos los países; desafío que ninguna generación, hasta ahora, ha logrado solventar. La periodista invitó a tomarlo como una complicación o como un área de oportunidad.

El periodista no es un ser especial, comentan los maestros. En términos aceptados nadie es más especial en comparación, pero el periodismo sí es una profesión única, que tiene un espacio de operación exclusivo: informar todo lo que ocurre. La libre difusión de la información es vital para crear una visión cultural delimitada geográfica y políticamente. Cuando se presentan casos de censura o de manipulación mediática, se altera esta visión desde su origen. La opinión se trastorna en el momento de su aparición, y muy pocos tienen la posibilidad de saberlo. El presidente de México, en una reunión extraordinaria para debatir dicha problemática, hizo un comentario que utilizó de manera constante: “La verdad no muere matando periodistas”.


periodistas asesinados


El periodista mexicano Javier Valdez era el fundador del semanario "Río Doce", de Sinaloa, su especialidad era el narcotráfico; durante dos años estudió las vertientes que rodean a este negocio masivo y para tener mayor versatilidad en sus investigaciones, vivía en una zona marcada por la violencia y los narcotraficantes. Era cuestión de tiempo para que alguna de las amenazas constantes se hiciera realidad. Las columnas previas al día de su muerte parecen conscientes de lo que le pasaría, puesto que las muertes de periodistas no son temas aislados, ni mucho menos inusuales. Los nombres no dejan de aparecer en los obituarios y las formas en que fueron asesinados parecen insospechadas. Cecilio Pineda Brito, asesinado cuando se le retiró la seguridad que lo protegió por más de un año; Ricardo Monlui, acribillado en Veracruz; Miroslava Breach, atacada afuera de su casa a manos de "El 80", según una cartulina colocada a un lado del cuerpo; Maximino Rodríguez, balaceado en un centro comercial mientras paseaba con su esposa; Filiberto Álvarez, víctima de tres balas. Todos ellos en los cuatro meses y medio que han transcurrido en el año.

Sin mencionar a Armando Arrieta Granados, blanco de un tiroteo del que logró salvarse. La muerte de un periodista es un acontecimiento importante al que en México no se le brinda la primera plana en la mitad de los periódicos. La ciudadanía aún no ha logrado comprender la relevancia del periodismo en una república democrática, en la que la libertad de expresión facilita el supuesto progreso de esta comunidad. Los diarios mencionan que ser periodista parece más una condena de muerte que una profesión, incluyendo el hecho de que la difamación puede ser ahora un delito de mayor castigo, aunque sea comprobado.


periodistas muertos
 

“El periodismo es el oficio más bello del mundo”, dijo García Márquez. Pero, ¿por qué el oficio más bello del mundo es aquel que está amenazado a punta de escopeta? No cualquiera puede ser periodista, un civil con un celular en la mano no tiene la técnica ni el rigor que requiere el profesional. El periodismo ciudadano, estrictamente, no existe. Por otro lado, la influencia de la opinión pública puede ser un apoyo importante para la culturización de lo que es el periodismo, ya que cuando muere uno, las demandas de justicia son pocas, relativamente. Según Hollman Morris, la historia de un país la escriben los periodistas, pero nadie parece tenerles respeto.

En momentos como estos,
cuando los voceros del mundo están amenazados de muerte es necesario alzar la voz, ya que mientras su trabajo sigue, el mundo no dejará de moverse. Lo que acontece es la materia prima del periodista, y mientras que las estructuras funcionen y las personas no dejen de caminar, éste seguirá apuntando al cielo con su pluma, seguirá tomando su grabadora en búsqueda de la noticia. Las fuentes no dejan de dar información. Las balas no dejan de fabricarse. Los políticos no quitan el ojo del mapa. La lluvia no deja de caer. Los futbolistas no se resisten a disparar a la portería. La nota roja no se deja de manchar. El periodista no puede dejar de observar.


periodistas-asesinados mexico

El periodismo bien hecho tiene consecuencias. Mientras exista la esperanza de consecuencias notables, el periodista debe gozar de la libertad suficiente para informar, a veces para opinar, pero primordialmente en beneficio de la transparencia. El mundo que no se detiene espera el respeto de los medios hacia los intereses del público y no de las empresas que pretenden dominarlo. El periodismo es una profesión especial. ¿Dónde está la atención especial cuando sufre de este tipo de atentados? Aunque, al fin y al cabo, la libertad es estar exento del principio de causalidad.



**


Mientras que en países como Canadá existen programas que pagan a los periodistas para que vayan a su país, a la sociedad del nuestro le importa un comino que maten a periodistas, por eso conoce "La ira de México".





Referencias: