¿Por qué la prostitución existirá hasta el fin de la humanidad?

Sábado, 12 de noviembre de 2016 15:16

|Alonso Martínez

Alrededor de 40 millones de personas en el mundo venden su cuerpo por dinero. En burdeles, casas de citas, moteles, hoteles, calles, bares e incontables habitaciones secretas, una enorme cantidad de individuos están inmersos en el mundo del trabajo sexual bajo distintos estándares. Mientras algunos la ejercen bajo sus reglas en estados donde es legal, más de la mitad trabaja de forma obligada, bajo condiciones deplorables desarrollando problemas psicológicos que a veces desembocan en suicidio o situaciones peores con resultados adversos.
Todos hemos escuchado que la prostitución es la profesión más antigua del mundo; pero no sólo eso, sino que bien podría acompañarnos hasta que llegue el fin de la humanidad.

Si algo nos ha enseñado la historia, es que inevitablemente se repite con constancia. Los registros de la existencia del trabajo sexual se remonta a los años antiguos de medio oriente con civilizaciones como las de Mesopotamia y Antiguo Egipto. A lo largo del río Tigris y Éufrates, se establecieron distintos templos llamados "casas del cielo". Eran lugares que se dedicaban a la alabanza de distintos dioses donde la "prostitución sagrada" era una práctica común que duró hasta que llegó el cristianismo en el siglo IV. 

En la antigua Grecia las prostitutas hombres y mujeres podían llegar a ser influyentes. Como en cualquier otra profesión, tenían que pagar impuestos y vestir ropas especiales. Podemos encontrar paralelismos en la cultura japonesa e india. Algunas tenían una categoría tan alta que cobraban más dinero por sus servicios y por servir como acompañantes. En Roma la actividad era absolutamente legal y las personas que la ejercían lo hacían por elección, pero con el tiempo se fue distorsionando y comenzó la esclavización de individuos para dichos fines, los líderes "reclutaban" a niños abandonados o a extranjeros para integrarlos en sus negocios. ¿Ya comenzamos a ver las similitudes con nuestra modernidad?

Actualmente existen damas de compañíaescorts que pueden ganar varios miles de dólares en una sola noche por el simple hecho de ser hermosas. Existen religiones que la aceptan y en 22 países, aunque la profesión esté regulada, aún existen pruebas de que hay gente trabajando involuntariamente en el ámbito sexual. La historia la estamos viendo en nuestra realidad contemporánea. Y puede continuar si miramos más allá. En Asia las costumbres no eran tan distintas como lo mencionamos previamente, pero cuando llegó la Edad Media, la prostitución comenzó a considerarse bajo distintos términos. 

Durante la creación de leyes en esos tiempos comenzaron a desarrollarse pautas sobre qué tipo de personas encajaban bajo la categoría de prostitutas, pero eventualmente se convirtió en una parte común de la vida diaria. Era vista como una profesión similar a cualquier otra, sin embargo, también comenzaron a nacer los prejuicios hacia el tipo de personas que trabajaban de esa forma. Era muy común que las mujeres que tenían problemas financieros o que buscaban ganar más dinero alternaran entre las actividades sexuales y otros empleos. 

Fue hasta el siglo XVI y XVII que los trabajadores sexuales comenzaron a ser señalados debido a distintos brotes de epidemias de enfermedades de transmisión sexual como la sífilis, y aunque durante muchos años fue prohibida y castigada en gran parte del mundo, eventualmente tuvo el mismo resultado de antes. La prostitución no se esfuma, ha estado siempre a nuestro alrededor y parece que seguirá así pero, ¿por qué? 

Desde nuestro desarrolló lógico como humanos, comenzamos a cubrir nuestro cuerpo, no por vergüenza, sino que al adquirir un pensamiento más profundo alejado de los instintos animales –y tomando la lógica de la protección del entorno por medio de ropa– decidió cubrirse en parte por motivos sexuales. Distintos científicos afirman que comenzamos a vestirnos por nuestra necesidad de ignorar nuestros impulsos sexuales y de desarrollar una sociedad que no fuera guiada por éstos. Se refieren a que mantuvimos "reprimido" ese impulso, entonces cuando comenzamos a tratar con trueques dentro de las comunidades, la falta de recursos, permitía aprovechar la naturaleza sexual y poder intercambiarla por algo más. 

La historia no es la única que revela nuestro futuro, sino nuestra propia humanidad. Nosotros generamos ese intercambio de valores por sexo, pero también fue una serie de individuos los que descubrieron que podía aprovecharse ese "producto" y explotarlo. Eso resulta en millones de personas a lo largo de la historia que sufrieron a causa de ese tipo de actividades. Existen puntos a favor de la prostitución, que señalan que si no existiera, más hombres atacarías mujeres inocentes y otros señalan la vulnerabilidad en las personas que viven obligadas a hacerlo.

Y la respuesta al problema de eso último se encuentra en nuestra humanidad. Durante toda nuestra historia hemos sabido que hay personas obligadas a realizar trabajos sexuales pero, aunque es una situación que es posible eliminar, nadie lo hace. Porque existen distintas razones por las que alguien elige vender su cuerpo y porque ya lo aceptamos con algo que vive en el trasfondo de toda la sociedad. Solemos ignorar ese rostro del mundo que se mantendrá vigente por necesidad, lucha, pelea y porque el cuerpo es lo último que tenemos cuando no hay nada más que ofrecer.



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