Los verdaderos héroes mexicanos de los últimos 10 años
Historia

Los verdaderos héroes mexicanos de los últimos 10 años

Avatar of Alder Hugo Corona Amador.

Por: Alder Hugo Corona Amador.

13 de septiembre, 2018

Historia Los verdaderos héroes mexicanos de los últimos 10 años
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Por: Alder Hugo Corona Amador.

13 de septiembre, 2018

¿Por qué se celebra el aniversario de la marcha del silencio? Porque hay héroes en nuestro país que no se cantan el 15 de septiembre pero también es vital reconocer; en estas fiestas patrias, celebramos a los que quieren salvar al México de hoy.

El poema más citado de José Emilio Pacheco debe ser “Alta Traición”, el cual reza: “No amo mi patria / Su fulgor abstracto / es inasible / Pero (aunque suene mal) / daría la vida / por diez lugares suyos, / cierta gente”. Entiendo la cita, igual que tú debes hacerlo. A veces, quizá no nos gustaría sentirnos tan identificados.


Otro poeta dijo: "¿Qué me habrá debido el destino, que contigo me pagó?" ¿Qué habremos hecho en otra vida, tan bueno, tan noble, que en ésta caímos aquí?


Sé que amo mi país, sus tierras, sus llanos, su gente y su cultura. Amo su historia y admiro a algunos de sus héroes. Amo su música, sus palacios y sus iglesias. Aun así –e igual que otros mexicanos- me encuentro con el pesar, la lástima y la frustración; entonces le maldigo, pero lo amo. Ya que nos hallamos en fiestas patrias habría que reflexionar sobre lo que nos hace sentir ser mexicanos.


Hoy, lejos de invocar la memoria de alguna de las figuras que nos dieron patria –que mucho lo merecen-, dejemos que se tomen el año y cambiemos de planteamiento, pensemos en qué significa ser un “héroe” y juntos –porque de otra forma no se puede- encontraremos la respuesta.


Meditemos –más allá de lo usual- sobre quiénes merecen los vítores, los fuegos artificiales y los aplausos, ¿a quiénes queremos celebrar?


Vivan “Las Patronas”, mujeres que regalan comida a los valientes jinetes de “La Bestia”; vivan quienes les prestan un techo a los que persiguen el sueño de cruzar la frontera, los que llegan y los que se quedan en el camino; vivan los que soportan la severidad de una tierra que no es suya y los que añoran sus hogares.


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Viva Gonzalo Rivas, quien previno el incendio de una gasolinera en Guerrero y salvó a una comunidad a por sobre su vida.


Viva Juan López Trujillo, “Cayetano”, quien entró a las llamas de la guardería ABC sin protección, para rescatar a los niños; viva Francisco Manuel López, quien usó su camioneta para abrir un boquete en uno de los muros; viva Julio Cesar, “El negro”, quien salvó a ocho niños de la misma tragedia; vivan las trabajadoras de la guardería del IMSS, que protegieron a los pequeños bajo su cuidado; vivan los padres de las víctimas, que no han dejado acallar sus exigencias.


Vivan las asociaciones que velan por la protección de personas en situación de riesgo.


Vivan los que levantaron piedras, las grandes cadenas humanas que transportaron escombros, los operadores de picos, palas y mazos; vivan los que repartieron víveres, a quienes nos los venció la escena. Los que reconfortan, los que abrazaron parientes, amigos o niños que ni siquiera eran suyos.


Vivan los que van a trabajar, los que se esfuerzan en labrar los caminos, en escuelas y ocupaciones.


Viva Naomi, quien defendió a su novio, Joe, sobre el suelo y a costa de su seguridad; quien mantuvo el espíritu integro durante un severo y cobarde ataque en ciudad universitaria.


Vivan nuestras madres, quienes logran ese milagro de un plato de comida, aun si los gastos son cada vez mayores.


Viva el recuerdo de Héctor González Antonio, de Alicia Díaz González, de Juan Carlos Huerta Gutiérrez, de Leslie Ann Pamela Montenegro del Real, de Carlos Domínguez Rodríguez, de Javier Valdez Cárdenas, de todos los periodistas asesinados, que no destruyan sus palabras; vivan los comunicadores incorruptibles, los que difunden la verdad y descubren las sórdidas conspiraciones contra el bienestar ciudadano, que hacen su trabajo en peligro constante. 


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Viva Ricardo Flores, quien ayudo a desocupar la torre de PEMEX durante una explosión.


Vivan las mujeres que laboran en las maquiladoras.


Viva la memoria de las víctimas del crimen organizado.


Vivan las culturas indígenas y su gente; viva la tribu yaqui que ha sobrevivido estoicamente a las inclemencias del desierto de Sonora.


Viva nuestro idioma; sus artistas, sus escritores; los que ganan premios y los que aún mantienen vivo el sueño de inspirar al público.


Viva el valor de los niños en jaulas, que su llanto no sea ignorado, ni caiga en el olvido terrible. No dejemos que su inocencia acabe con la apatía, prestemos nuestra voz, nuestro ahínco por reunirlos con su familia.


Vivan quienes han sobrevivido regímenes, tragedias y engaños, vivan los que siguen aquí y aún no se vencen.


Con el candor de la memoria, conjuremos la fiesta para encarecer la tristeza, disfrutemos de la aclamación colectiva y si buscas un héroe, mira al de al lado.


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Referencias: