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Promesas de campaña imposibles que aún así se creyeron

5 de marzo de 2018

Jackie Gairaud


Desde “voy a cambiar” hasta “no habrán más pobres si me eligen a mí". Todos en algún momento nos hemos ilusionado con promesas de personas que no tienen ni la más mínima intención o la capacidad de cumplir.


Llega la temporada de elecciones y escuchamos por todas partes que después de votar por cierto candidato, nuestros problemas más apremiantes y hasta en los que no habíamos pensado, desaparecerán y serán reemplazados por un mundo de armonía y éxito.


A veces, como la promesa de que nunca nos volverán a engañar, suena tan bonito que queremos creerlo sin tomar en cuenta los antecedentes y la evidencia, basamos la elección en lo que creemos y no en lo que sabemos o podríamos saber si invirtiéramos algo de tiempo en investigarlo. Estas son algunas de las promesas de campaña más ridículas que terminaron por sumergir a los países electores en caos, con pérdidas irreparables y que podrían haberse evitado fácilmente si los electores hubieran votado con la cabeza y no con el corazón.



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Hitler prometía recuperar un Imperio Germano que nunca existió


Seis años de guerra, más de sesenta millones de muertos, Corea dividida permanentemente en dos, genocidio, bombas atómicas y cicatrices que la humanidad difícilmente podrá borrar, todo por un país empobrecido después de un tratado de paz probablemente injusto y un hombre que supo aprovechar las frustraciones y resentimientos de la gente para su beneficio.


Sabemos como Hitler y su equipo de propagandistas, Goebbels y Himmler, promulgaron e incluso falsificaron evidencia para demostrar la existencia de un grandioso imperio germánico que cubría Austria por supuesto, Polonia, Luxemburgo, Bélgica, Holanda y los países nórdicos. En sus discursos, Hitler prometía unir a todos estos países en un nuevo imperio pan germánico más poderoso que nunca.


Por supuesto, la evidencia era falsa, ninguno de estos países se había identificado bajo una única bandera ni presentado unidad cultural. De hecho, el país que ahora conocemos como Alemania proclamó su unificación en 1871 e incluso habían considerables distinciones regionales.



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Los olímpicos y el mundial sacarían a Brasil de sus problemas


Por años, las favelas en Brasil han sido íconos de pobreza. La situación económica del que alguna vez prometió ser el gigante de América Latina no hizo más que empeorar por décadas, así que, cuando el infame Lula da Silva y su sucesora Dilma Rousseff prometieron mejorarlo todo con el mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, hubieron sentimientos y opiniones encontradas.


Supuestamente, la construcción de infraestructura resolvería el desempleo que rondaba el 15 % a principios de la década, y atraería una derrama económica suficiente para resolver los problemas más apremiantes.


Como sabemos, no sucedió así. A pesar de haber asegurado que así era, Brasil no contaba con el presupuesto inicial ni la infraestructura básica para ser cede de estos eventos. Los casos de corrupción no se hicieron esperar durante las construcciones que se encargaron a compañías extranjeras. Algunos estadios ni siquiera pudieron terminarse y se invirtió tanto en estos que la economía del país se vio seriamente afectada. Por si fuera poco, la cantidad de edificios construidos para fines olímpicos ha generado un exceso que detuvo la construcción, limitando las posibilidades de trabajo.



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El Brexit haría de Reino Unido unido una potencia


Winston Churchill, reconocido por su papel como líder de Reino Unido durante la devastadora Segunda Guerra Mundial, dedicó los años de post guerra a abogar por una Europa unida, una unificación económica y militar que les permitiera evitar futuras crisis así de terribles, recuperarse económicamente y prosperar en paz. Sus sueños parecieron hacerse realidad, aunque él no viviera para verlo.


Aun así, en 2016, a los ingleses pareció importarles poco y decidieron, en un voto que sorprendió a muchos, separarse de la Unión Europea y seguir por su cuenta. Quienes demandaron el referendo y votaron a favor, estaban ilusionados con eliminar la apertura de fronteras para evitar la entrada de inmigrantes de medio oriente y con recuperar las oportunidades de trabajo que los inmigrantes europeos habían robado gracias a las facilidades que la Unión Europea le daba a habitantes de los países miembros de ésta. Uno de los principales promotores de Brexit, Nigel Farage, aseguraba que se ahorrarían tanto dinero en cuotas y gastos forzados que imponía la Unión que podrían destinar 350 millones de libras a NHS, el programa del gobierno británico que ayuda a los desempleados.


A sólo horas después de que se anunciaran los resultados, Nigel Farage se retractó de su promesa y a unos años de la decisión, el crecimiento económico de Reino Unido se estancó. La incertidumbre afectó los mercados de tal manera que para los jóvenes es casi imposible adquirir una casa y la inversión extranjera se ha reducido. Todo esto antes de que se lleve a cabo la separación.


De hecho, la Unión Europea fortaleció la economía británica gracias a las facilidades de exportación que aminoraban la desventaja que sufría por tener que sobrepasar el mar para enviar sus exportaciones. Aunque sí habían muchos extranjeros viviendo en el país, muchos británicos habían emigrado y ahora se ven obligados a volver al perder su estatus preferencial, con necesidades de alojamiento y empleo que no pueden tener.



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Donald Trump haría a América grandiosa otra vez


Para cualquier persona mentalmente sana, es evidente que todo lo que sale de la boca, y los dedos, de Trump, son tonterías. Pero para muchos estadounidenses que se identificaron con él, sus promesas tenían todo el sentido del mundo, o al menos, deseaban que lo tuvieran.


Desde tener los medios para hacer que otro país pague por un muro en su frontera, hasta prometer un mejor sistema de salud pública, la mayoría de sus promesas eran palabras al aire que alguien más puso en su boca para quedar bien, más o menos como sus votos matrimoniales.


Aun así, cuando aseguró que reducir los impuestos a grandes corporaciones ayudaría a la economía de todos, incluyendo la clase trabajadora, muchos votantes asintieron con entusiasmo y aplaudieron la decisión. No importó que la teoría de trickle-down economics hubiera demostrado ser falsa una y otra vez. Incluyendo ésta, cuando prácticamente ningún estadounidense ha reportado algún beneficio después de que se implementara la medida, excepto claro, por los propietarios de grandes corporaciones que sí se hicieron más ricos. Sin duda Trump y su familia, al terminar su periodo presidencial y volver a sus negocios, también estarán muy contentos con la medida. 



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No habrían más gasolinazos ni incrementos a servicios


Ahora parecen tiempos mitológicos, pero hubo un momento en el que el presidente Enrique Peña Nieto aseguró que, después de un incremento considerable a la gasolina, no habrían más incrementos durante todo, todo, su sexenio. Es más, ni siquiera los servicios subirían. Fueron noticias excelentes y las señoras que sólo van a platicar al gimnasio no paraban de alabar al presidente que además de guapo, era consciente.


Avanzamos unos cuantos años y los gasolinazos están con todo, el pasaje mínimo ya está a diez pesos y no hubo un solo año del sexenio que no hubieran incrementos. Las explicaciones para esto han sido muchas: que la situación económica del mundo empeoró, que las renegociaciones del TLCAN impactaron la solvencia del peso, y muchas cosas más. Cosas, que por cierto, pasan continuamente, por lo que es un poco arriesgado hacer promesas sin tenerlas en cuenta.



Así, por años, por todo el mundo, se escuchan los pedazos de los corazones crédulos al romperse innecesariamente. Pero podemos evitar terminar como señora dejada que canta a José José mientras lava los trastes, sólo es cuestión de informarse, valorar, tomar decisiones conscientes y exigir explicaciones de nuestros líderes cuando es evidente que están prometiendo en vano.


Y tú, ¿sabes qué es el New Deal que tanto emociona a AMLO? ¿Sabes cómo ayudará a las comunidades indígenas darle valor a sus aportaciones culturales como propone Meade? ¿Consideras que será funcional eliminar obstáculos para los créditos como promete Margarita Zavala? ¿O que se puede avanzar quince lugares el Índice de Desempeño Ambiental como postula Ríos Piter? ¿Crees que Ricardo Anaya pueda implementar un ingreso básico mensual para todos?


TAGS: Historia mundial historia de méxico Política
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Jackie Gairaud


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