Las ridículas pruebas que tenían las mujeres para probar que no eran brujas

Las ridículas pruebas que tenían las mujeres para probar que no eran brujas

Por: Abril Palomino -

Si eran incapaces de superar estas pruebas, se les condenaba cruelmente.

Todos alguna vez en nuestra vida deseamos tener poderes mágicos o contar con los conocimientos milenarios de la naturaleza, es decir, ser un hechicero o una bruja, sin embargo, entre el siglo XIV y XVII, el ser sospechoso de brujería era un motivo para cuestionar tu propia existencia.

Existieron un sinfín de motivos superficiales por las cuales se acusó a miles de mujeres inocentes; una mala mirada, una cosecha podrida, un carácter fuerte, una baja posición económica, una curiosidad o ambición por el conocimiento, belleza extraordinaria, color de pelo extraño o únicamente por el hecho de ser mujer. Pero aunque la sociedad de esos días carecía de sentido común, intentaba ser lo más justa posible, así que instauró una serie de procesos que involucran un juicio para poder determinar la inocencia o culpabilidad de los acusados. En estos juicios se solían realizar algunas pruebas como las siguientes:

Nadar

Ésta es una de las pruebas más conocidas; ante la sospecha de brujería, las señaladas eran arrojadas a un cuerpo profundo de agua (generalmente un lago o río), se pensaba que las personas que no fueron bautizadas tenían un rechazo natural por el agua, así que “obviamente” flotarían, de lo contrario se hundirían y comprobarían su inocencia. Afortunadamente se les ataba la cintura con una cuerda para poder rescatarles en caso de comprobar su inocencia. 

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Con niños

Anteriormente se creía que el poder de la hechicería era tan fuerte que las brujas eran capaces de embrujar tan solo con un roce, por ejemplo, cuando los niños comenzaban a presentar cambios radicales en su comportamiento, berrinches violentos, lenguaje altisonante, actitud agresiva o los puños cerrados. Si se sospechaba de que algún ciudadano las pudo haber hechizado, los niños embrujados eran vendados de los ojos y los sospechosos tenían que pasar y tocarles, si los niños seguían manteniendo los puños cerrados, se concluía que los ciudadanos eran brujas.

Las ridículas pruebas que tenían las mujeres para probar que no eran brujas 1

Los rezos y la Biblia

Los caza-brujas tenían la ferviente creencia de que las brujas no podían recitar oraciones o fragmentos de la Biblia, por lo tanto se les pedía a los acusados que leyeran o dijesen de memoria rezos o versículos bíblicos sin errores o titubeos, lamentablemente en el juicio no se consideraba el nivel de lectura de los enjuiciados o su condición severa de estrés. Por más sencilla que parezca esta prueba, muchas mujeres perdieron la vida ante su analfabetismo. También existía una prueba que sugería que una bruja era menos pesada que una Biblia, está relativamente sencilla de superar.

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El hechizo

Las acusadas eran obligadas a repetir la siguiente frase «Como soy una bruja, demandó que el diablo libere a (nombre de la víctima) en este instante», en el juicio, el juzgado debía determinar si el comportamiento de la víctima se había modificado a partir del pronunciamiento anterior, aun así fuese para bien, si había algo diferente las acusadas serían condenadas como culpables.

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Pastel de bruja

Para realizar esta prueba, se cocinaba un pastel especial con harina de centeno, cenizas y orina del acusado. Esta tarta se le daba como alimento a las mascotas de los caza-brujas, suponían que si la orina era de una auténtica bruja, los animales revelarían el nombre de esta.

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El pezón de bruja

Se supone que las brujas contaban con un tercer pezón para poder alimentar a sus mascotas o animales, esta protuberancia extra no necesariamente tenía forma de pezón o se encontraba en el pecho, podía ser confundida con una cicatriz o lunar. Si se encontraba una de estas marcas, ya sea de nacimiento o con alguna explicación lógica, los cazadores de brujas tenían total libertad de señalar la culpabilidad y proceder a una “prueba de rascado” con artefactos de tortura, ya que se tenía la creencia de que las marcas del diablo eran inmunes al dolor y al sangrado.Las ridículas pruebas que tenían las mujeres para probar que no eran brujas 3

Cualquiera que no tuviera la capacidad de superar estas pruebas era condenado a la humillación pública y una muerte dolorosa; la hoguera, el ahogamiento, el linchamiento u otros métodos de tortura eran las soluciones que se tenían en el pasado para frenar los supuestos actos paganos y honrar a Dios. Sin duda un pasaje muy oscuro de la historia humana en el cual murieron miles de personas inocentes; la mayoría mujeres y niñas.

En portada: Hello friki

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