Razones por las que el concepto de belleza cambia todo el tiempo y no tiene que ver con el físico
Historia

Razones por las que el concepto de belleza cambia todo el tiempo y no tiene que ver con el físico

Avatar of Dani Gus

Por: Dani Gus

12 de septiembre, 2018

Historia Razones por las que el concepto de belleza cambia todo el tiempo y no tiene que ver con el físico
Avatar of Dani Gus

Por: Dani Gus

12 de septiembre, 2018

Históricamente, el acuerdo sobre qué significa la belleza ha mutado sin detenerse y, curiosamente, esto tiene que ver con valores que cambian más que con cualidades físicas tangibles. En este texto te diremos qué significa la belleza según la filosofía para que sepas por qué el concepto cambia todo el tiempo y no tiene que ver con el físico



Todo lo valiente es bello, pero no todo lo bello es valiente. Sería muy extenso transitar los caminos por los cuales llegamos a las razones de que algo sea o no bello, pero sabemos que el resultado de tales concepciones —la belleza percibida como tal— es casi unánime, posee un consenso general apenas modificado por los siglos y cualidades casi inequívocas, sobre las cuales se cuelgan ornamentos y modas. Todo lo bello es difícilmente descriptible. Todo lo bello es armónico, saludable, aún en su desarmonía. Todo lo bello es mesurado, presuntuoso. Todo lo bello es un producto biológico alterado por la cultura, el ojo del hombre.



post-image



Lo valiente tampoco ha modificado su tipificación, su concepto; y es posible que éste sea anterior a la valoración de la belleza, y devenga de los tiempos de la caza y la organización paleolítica; un bien colectivo. En todo caso, la valentía ha adquirido formas diversas a través de los siglos, se ha adaptado para no sucumbir en los tiempos con su premisa intacta: el arrojo. La valentía es heroica porque se desentiende del egoísmo, aunque, paradojalmente, a posteriori, los héroes sean figuras egocéntricas. Lo valiente revaloriza la vida sacrificándola y trasciende la finitud. La belleza también la trasciende, aunque ninguno de los dos acaben siendo cualidades de lo infinito. Son, a fin de cuentas, productos secundarios de la biología y la cognición; es decir, son nuestros —como el placer— y pueden no tener objeto. No podría haber belleza sin homo, ni valentía en la eternidad, la inmaterialidad absoluta o el absoluto conocimiento.



post-image



La belleza rompe la moral. Siempre el final de lo bello, sea físico o conceptual, acaso tan sólo una idea o su detrimento nos produce congoja. Este pesar puede equipararse al de la contemplación de una injusticia que sintamos como propia o con la que empaticemos por razones universales, e incluso puede ser mayor. Cuando quien porta la belleza sucumbe, o cuando sucumbe el sitio de la belleza o el tiempo de la belleza, sentimos una pérdida. Esta percepción, este juicio, está y estará más allá de cualquier tipo de moral, ya que de no ser así lo mismo debería ocurrirnos ante la caída de la fealdad, de quien porta la fealdad, o debería producirse sólo ante condiciones injustas. Tampoco tendría que resultarnos horrible la perdida natural de cierto tipo de belleza, la juventud.



post-image



Asimismo, el valor, sea cual fuere el revestimiento que ostente, será siempre virtuoso. La lealtad se asocia al valor en situaciones adversas. El desapego, de igual manera. Incluso si el valor no trae aparejado ventaja alguna para nadie, será valorado en sí —así como la belleza. El valor está fuera de toda categoría; la belleza puede ser más susceptible a las clasificaciones. Está por arriba de toda moral, por ende, de todo orden. El valor no es privativo de interés particular alguno, ni es excluyente, puede encontrarse incluso en la ruindad o como su redención.



post-image



Ambos son valores igualitarios aunque no equitativos. Cualquiera puede ser o volverse valiente, pero no todos lo serán. Cualquiera puede ser portador de algún tipo de belleza, y también perderla, pues está constantemente amenazada por la vida; tal es el verbo carne, el Cristo crucificado, la cosa puesta en cuestión; la eternidad en su laberinto, el laberinto del mundo conocido. Así pues, cuando llegamos a un acuerdo sobre lo que es bello y sobre lo que es valiente, en realidad nos aproximamos a un consenso temporal sobre valores que sólo son visibles ante la mirada del individuo en sociedad. La belleza entonces no es aprehensible, no es estática, sino que es un constante cambio y no tiene que ver con cualidades tangibles o cuantificables.


**


Si quieres saber más sobre el significado del arte para la humanidad, tal vez te interese leer 8 críticos que puedes seguir para entenderlo todo sobre arte y las 8 razones por las que ver arte contemporáneo todavía nos cuesta trabajo.




Referencias: