¿Quién es el “heredero” al trono de México?

Jueves, 7 de enero de 2016 10:21

|Victor Martinez
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Según lo descrito en el artículo 40 de la Constitución, la forma de gobierno en México es la república representativa, democrática y federal. Hay división de poderes y se llevan a cabo elecciones trienales para relevar a la Cámara Baja y sexenales para hacer lo propio con el Senado y la Presidencia. Sin embargo, ese no ha sido siempre el caso. Desde la consumación de la Independencia, el 27 de septiembre de 1821, el país ha experimentado con dos sistemas distintos de gobierno: la república y la monarquía.

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El 19 de mayo de 1822, el General Agustín de Iturbide y Arámburu fue proclamado Emperador de México. Su reinado fue breve –abdicó del trono tras sólo 305 días–, “La corona la admití con suma repugnancia, sólo por servir a la patria, pero desde el momento en que entreví que su conservación podría servir, si no de causa al menos de pretexto para una guerra intestina, me resolví a dejarla (…) hago por tanto la abdicación absoluta”, escribió en una carta dirigida al Congreso.  A pesar de su corta duración, el imperio de Iturbide constituyó el primer ejercicio de gobierno del México independiente y un referente para lo que vendría después.

Tras el paso de Agustín I, México se convirtió en república y se rigió así de forma ininterrumpida hasta 1864, cuando los conservadores trajeron a Maximiliano de Habsburgo-Lorena para ocupar el trono. El reinado de Maximiliano duró poco más que el de Iturbide (alrededor de tres años) y probó ser un fracaso. En 1867, México nuevamente se convirtió en república y así se ha mantenido hasta  hoy.

No hay ninguna indicación de que el modelo vaya a cambiar –la Constitución prohíbe expresamente los títulos de nobleza en el artículo 12–, pero ¿qué fue de los herederos de ambos imperios?

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Agustín de Iturbide y su esposa Ana María de Huarte y Muñiz procrearon 10 hijos, 5 hombres y 5 mujeres. A la muerte del ex Emperador, quien fue fusilado en 1824 en Padilla, Tamaulipas, su primogénito, Agustín Jerónimo, heredó los derechos dinásticos de la Casa de Iturbide. El heredero y sus hermanos se exiliaron en Europa tras la proscripción que el Congreso mexicano aprobó para la familia imperial. Agustín Jerónimo no tuvo hijos hombres así que fue su sobrino, Salvador de Iturbide y Marzán, quien lo sucedió como heredero al trono mexicano.

A su llegada al país, en 1864, Maximiliano de Habsburgo se reunió con Salvador y con su primo Agustín, y decidió, junto con su esposa Carlota Amalia de Bélgica, adoptar a ambos. Se les concedió el título de Príncipes de Iturbide. La pareja real sabía que no tendría un heredero natural, así que decidieron unir la Casa de Habsburgo con los Iturbide para asegurar la continuidad de su dinastía. Con esto, los descendientes en línea directa de Agustín I adquirieron “derechos” al trono de México por partida doble.

En 1867, nuevamente se disolvió la monarquía y a la cabeza de la república restaurada quedó Benito Juárez. Mientras el sistema presidencialista mexicano se consolidaba, en Hungría, Salvador de Iturbide se casaba con la Baronesa Gizella Mikos, con quien habría de procrear tres hijas, la mayor de las cuales, llamada María Josepha, obtuvo el título de Princesa Imperial. A pesar de su título, Maria Josepha nunca tuvo interés en cruzar el Atlántico para reclamar el trono de su bisabuelo y murió en 1949, tras ser internada en un campo de concentración rumano, acusada de ser “enemiga del pueblo”. Según lo estipulado en su testamento, los derechos del trono mexicano pasaron a su único nieto, el Conde Maximiliano von Götzen-Iturbide.

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Maximiliano es un hombre de negocios que actualmente vive con su familia, los Götzen-Iturbide Franceschi, en la ciudad australiana de Perth. Aunque ninguno de los descendientes del Emperador Iturbide ha expresado un interés en hacer efectivo su derecho a un eventual trono mexicano –y a pesar de que cualquier intento sería fútil–, a lo largo del tiempo distintos grupos han promovido una restauración de la monarquía, comenzando en 1855 cuando un grupo de conservadores promulgó el fallido “Plan Definitivamente Regenerador” que buscaba reconocer al hijo del fallecido emperador Agustín I como nuevo monarca.

En los últimos años, un grupo que se autodenomina el “Partido Monárquico Mexicano” ha impulsado, sin mucho éxito, el reconocimiento de Maximiliano von Götzen-Iturbide como heredero a la corona. De forma paralela, el grupo de nombre “Yo apoyo el regreso de la monarquía en México. Viva el III Imperio Mexicano”, ha conseguido poco más de 4 mil seguidores en línea que promueven esta misma causa.

Más allá de las posibilidades de que algo así suceda (prácticamente nulas), resulta interesante conocer más sobre la historia del poder en México: los personajes que lo ostentaron, los que lo perdieron y aquellos individuos que sienten añoranza por un modo de organización política que en años recientes se ha convertido en poco más que una curiosidad alrededor del mundo. Además, no hay nada tan efectivo como recordar los regímenes autoritarios del pasado para apreciar la imperfecta pero funcional democracia mexicana actual.


Referencias:

Genealogy of House Iturbide, David G. Williamson, Casa Imperial

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, Cámara de Diputados

The pronunciamiento in Independent México 1821-1876, University of St. Andrews. 

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