Ryszard Kapuściński: el periodismo como oficio
Historia

Ryszard Kapuściński: el periodismo como oficio

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Por: Esther Ortiz Vazquez

5 de febrero, 2014

Historia Ryszard Kapuściński: el periodismo como oficio
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Por: Esther Ortiz Vazquez

5 de febrero, 2014

Dicen las malas lenguas que el periodismo está en crisis. Que no cumple con su deber de informar verazmente. Que sirve a intereses oscuros y se ha olvidado del bien común. Que la profesión adolece de profesionales comprometidos, valientes e inconformistas. Y que Ryszard Kapuściński fue uno de los últimos grandes periodistas.

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Este polaco universal licenciado en Historia, murió en enero de 2007 después de una operación al corazón. Tras su muerte dejó 50 años “pateando” América, Asia y África, narrando sus conflictos, siendo testigo incómodo en guerras y golpes de Estado. Kapuściński vivió el doloroso proceso de descolonización africano en las décadas de los 60 y 70, siendo el único corresponsal extranjero presente en Angola en los tres primeros meses de su independencia.

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Para él, ser periodista no consistía en “pisar las cucarachas, sino en prender la luz para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse”. A pesar de ser de los primeros en denunciar que “la información era un negocio y la verdad había dejado de ser importante”, seguía considerando que éste, el periodismo, es un oficio para el que “los cínicos no sirven”.

Colaborador habitual en medios como Time, The New York Times, La Jornada y Frankfurter Allgemeine Zeitung, R. Kapucinsky –o “el enviado de Dios” como a John le Carré le gustaba llamarle- sigue siendo un referente al que muchos miran con la nostalgia de lo que nunca volverá.

Hagamos un recorrido por alguno de sus libros más significativos.

África y el fin de la URSS

Ébano (1998)

Ébano (1998)

Jugándose el tipo y la salud, Kapucinsky se adentra a los barrios más humildes, en las zonas más conflictivas, hurgando en la vida de las personas que hay detrás de un conflicto: 30 años de vivencias en África, desde el levantamiento en el Congo hasta el genocidio de Ruanda. Su formación como historiador le conmina a ofrecer antecedentes históricos que sirven para contextualizar y comprender mejor los acontecimientos.

El imperio (2002)

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A finales de los 80, la antigua URSS mostraba los primeros síntomas de su colapso. El periodista polaco decidió invertir dos años de su vida –de 1989 a 1991- en plasmar la caída del gigante. Visitó quince repúblicas y habló con cientos de ciudadanos, comparando sus vivencias con las suyas en Polonia. Un libro de viaje por la URSS en pleno proceso de desmembramiento.

 La guerra del fútbol y otros reportajes (1992)

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Recopilación de reportajes publicados desde 1960 hasta 1976. Abarcan desde los inicios de la independencia africana hasta la guerra etíope-somalí del Ogadén, pasando por diversos conflictos y situaciones africanas como el golpe de Estado en Argelia, la guerra greco-turcochipriota y los enfrentamientos en Honduras y El Salvador por un “partido entre selecciones”. Un libro que demuestra la relación causa-efecto entre las políticas de los países desarrollados y los en vías de desarrollo.

El emperador (1978)

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A través de entrevistas realizadas a funcionarios y miembros del status quo -como la persona encargada de llevar la silla del rey en sus visitas- Kapuściński retrata el sanguinario régimen Haile Selassie. Excéntrico personaje, “rey de reyes”, que se consideraba a sí mismo descendiente del rey Salomón; dominó Etiopía durante medio siglo con mano de hierro. En este microuniverso surrealista el “generoso” monarca lanzaba desde el balcón real las sobras de un opíparo banquete a una muchedumbre hambrienta que las recibía con desesperación. En 1974 un golpe de estado de sus propios funcionarios apeó al “león de Judá” del trono.

El sha o la desmesura del poder (1982)

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En este libro Kapuściński intenta acercarse a lo sucedido en Irán, entre el derrocamiento de Mossadegh y la revolución de 1979, usando como pivote histórico los treinta años de Reza Phalevi en el poder con el apoyo de Estados Unidos. Muchas de las claves para entender el Irán actual, su antioccidentalismo, el poder de los ayatolás o su interés en la energía nuclear se encuentran en estas páginas.

“El sha creó un sistema que sólo era capaz de defenderse y totalmente incapaz de satisfacer las necesidades de su pueblo. Esta fue su mayor debilidad y la auténtica causa de su fracaso final. La base psicológica de semejante sistema no era otra que el desprecio que sentía el monarca por su propio pueblo y el convencimiento de que siempre se podía engañar a súbditos ignorantes prometiéndoles muchas cosas. Pero hay un proverbio iraní que dice: “las promesas sólo tienen valor para quienes creen en ellas”, afirma el periodista en las páginas finales del libro.

Revoluciones y la descolonización de Angola

Cristo con un fusil al hombro (1975)

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Partiendo de la figura histórica de Ernesto “Che” Guevara y de un cuadro pintado por el argentino Carlos Alonso sobre un Cristo con un fusil al hombro, Kapuściński rinde homenaje a los “jóvenes rebeldes” de los países del Sur que se desangraban en las garras de regímenes genocidas de Oriente Medio, África y América Latina. Al analizar a estos personajes, el periodista se cuestiona: “¿Sabemos a quién definirá la historia como terrorista y a quién como combatiente?”. La controversia está servida, ya que Kapuscinski se coloca del lado de los protagonistas de sus relatos. Incluso cuando pregunta a unos combatientes palestinos por qué organizan acciones armadas en las que mueren civiles, el periodista “comprende” sus razones.

 Un día más con vida (1976)

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El 11 de septiembre de 1975 comienza la Revolución de los Claveles en Portugal. Es el fin de su colonialismo y marcó el inicio del proceso de emancipación de Angola. Tres meses antes Kapuściński ya estaba –como único corresponsal extranjero- en Luanda, cercada por el FNLA, asistiendo al “éxodo blanco” de portugueses que huían del país africano. Ignorando toda advertencia, el periodista decide quedarse hasta el final y recorrer la ciudad desierta en cuyas calles se libraba una guerra por el control del futuro estado. Y así lo vivió: “…la imagen de la guerra es intransferible. No se puede transmitir ni con la pluma, ni con la voz, ni con la cámara. La guerra es una realidad sólo para aquellos que están apresados en su interior sangriento, sucio y repugnante. Para otros no es sino una página en un libro o una imágenes en una pantalla; nada más”. El propio autor reconoció que este es su libro favorito, quizá porque supone el comienzo de todo. 

El mundo de hoy (2004)

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En esta obra Kapuściński reflexiona sobre el mundo y su situación actual, prestando una atención especial –analítica pero respetuosa- a la situación por la que, hasta hoy, atraviesa el Islam; este texto representa un esfuerzo por comprender los acontecimientos más relevantes del siglo XX. Como él mismo dice: “Escribo de lo viajado. No soy un “inventor”. No hablo de mundos imaginarios ni tampoco del mío. Describo el mundo real, el que está allí, tal como lo he visto”-. El epílogo del libro recoge las declaraciones del autor tras el 11M.

Desde África (2001)

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Fruto de su otra gran pasión, la fotografía, nace este libro; una rareza dentro de la obra de Kapuściński. Las imágenes, tomadas a lo largo de sus múltiples viajes, dejan constancia de un continente hermoso y heterogéneo que compone un “riquísimo cosmos en sí mismo” y donde la belleza, la dignidad y la grandeza también son posibles: África.

El legado de Kapuściński reivindica a gritos la libertad de información y su ejercicio como derechos humanos fundamentales para la construcción de un mundo mejor.

Pero todo derecho implica una responsabilidad. Así se lo planteaba el autor en un fragmento de Cristo con un fusil al hombro: “Sería muy interesante que alguien investigara en qué medida los sistemas mundiales de comunicación de masas trabajan al servicio de la información y hasta qué punto al servicio del silencio.

¿Qué abunda más: lo que se dice o lo que se calla? Se puede calcular con facilidad el número de personas que trabajan para la publicidad. ¿Y si se calculase el número de personas que trabajan para que las cosas se mantengan en silencio? ¿Cuál de las dos cifras sería mayor?”.


Referencias: