El centro clandestino de tortura y muerte en la CDMX que el Gobierno ocultó durante la "guerra sucia"

miércoles, 12 de julio de 2017 12:37

|Carolina Romero



«'A tu marido ya se lo llevó la chingada por cabrón, así que hablas o la que sigue es tu hija... A mí me traían en un carro seis agentes: tres en la parte delantera y tres atrás conmigo, uno de ellos me abrazaba (yo estaba amarrada) y los otros me manoseaban el cuerpo diciendo obscenidades... Uno de ellos me dijo '¿tienes hijos?' Sí, una niña de un año. 'Bueno, ya viene en camino para que esta cabrona sepa lo que sabemos hacer' (decía otro). '¿Sabes que te vamos a matar?' ¿Por qué? Por guerrillera, no te hagas la pendeja". Yo no soy guerrillera. 'Al rato vas a jurar por tu madre que lo eres'. (Otro) '¿Sabes lo que les hacemos a las cabronas como tú? Las matamos pero de a poquito mamita y se mueren hasta que a nosotros se nos pega la gana. ¡Vas a suplicar que te matemos!.. Con toda intención dejé para el final lo que a continuación voy a declarar por parecerme lo más abominable y terrible de cuanto me hicieron: a mi hijita Tania, de un año dos meses, la torturaron en mi presencia maltratándola y aplicándole toques eléctricos en todo su cuerpecito...”»

 

Este es el desgarrador testimonio con el que comienza la recomendación número 26/2001 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) presentada en 2001 al entonces presidente Vicente Fox Quesada. Naturalmente —como era una práctica regular en ese sexenio— la denuncia fue ignorada.

Dicha Comisión se vio obligada a realizar esta recomendación luego de recibir cientos de reclamos provenientes de familiares de personas desaparecidas en todo el país por la “guerra sucia” emprendida por el gobierno priísta en la década de los 60 y 70.

Todos sabemos de los abusos físicos y asesinatos que ocurrieron en el año de 1968 tras el levantamiento estudiantil. Sin embargo, es completamente desconocido que el edificio ubicado en Plaza de Tlaxcoaque era un centro de tortura clandestino donde la Policía del entonces Distrito Federal llevó a muchas de las víctimas de éste y otros acontecimientos.

La Comisión destacó este hecho y la imposibilidad de adquirir documentos que establecieran quiénes y cuántas fueron las víctimas, ¿por qué? Porque extrañamente, todos los documentos se “perdieron”.

El registro que tenemos del acontecimiento es paupérrimo. Lo que nos queda son testimonios secundarios de las víctimas. Uno de los más reveladores es el de Jesús Robles Maloof, quien relató para Sin Embargo desgarradoras declaraciones:

 «“Que te llevaran a Tlaxcoaque, era lo peor que te podía pasar, por lo menos si llegabas a Lecumberri sabías que no te matarían, no de inmediato”, me contó un viejo luchador social por aquellos años».

Lo que se conoce es que este sitio se utilizaba para la detención e interrogatorio de las personas presas durante los años 60 y 70 en diversos acontecimientos. Presuntamente, funcionó hasta el sismo del 85. De acuerdo a este testimonio, hasta ahí fueron llevados cerca de 400 estudiantes aprehendidos en Ciudad Universitaria cuando en la Facultad de Medicina se realizaba la asamblea del Consejo Nacional de Huelga el 18 de septiembre del 68.

«Tras casi dos meses de espera paciente y de tolerancia a injurias y actos sediciosos [...] con elementos del Ejército Nacional (sic) se recuperó la Ciudad Universitaria de manos del ‘poder estudiantil’, en una operación rápida e incruenta”», informaba la PGR en ese momento, como lo recuerda el diario Izquierda.

Se ha revelado que en sus últimos años de funcionamiento también eran encarceladas mujeres que se practicaban un aborto —en ese momento de manera clandestina— y quienes fueran sorprendidas en el sanatorio, también. Como cualquier otra persona, eran torturadas o desaparecidas.

Hoy en día, decenas de niños juegan en las fuentes colocadas tras la remodelación de la plaza, ignorando lo que alguna vez sucedió en esos espacios. Bajo el lastimoso velo de la impunidad, las prácticas de tortura de Tlaxcoaque son un “secreto” más que el gobierno capitalino y federal mantienen en la impunidad.

Si quieres conocer más sobre historia, descubre los "hechos que demuestran que todo lo que crees del Renacimiento es un engaño" y descubre algunas de las "diferencias esenciales para dejar de confundir a mayas con mexicas".

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Referencias

Sin Embargo
Proceso
La Jornada
El Universal
La izquierda

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