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Todo lo que debes saber sobre los límites del cielo, la economía espacial y la propiedad universal

16 de noviembre de 2017

Cultura Colectiva

Las exploraciones extraterrestres o la idea basada en la minería de asteroides pone a prueba los límites del derecho internacional

Desde tiempos muy antiguos, el cielo ha sido la principal fuente de entretenimiento, ya que su belleza e inmensidad sembró la semilla de intriga en la humanidad por saber qué hay más allá de ese telón tupido de estrellas. El avance de las ciencias básicas trajo consigo un cambio en la idea sobre el firmamento, tanto como entender que no eran un telón, sino un espacio inmenso lleno de excentricidades que a veces abruma y sorprende. Sin embargo, los temas que envuelven el estudio del espacio exterior están sufriendo otro cambio en la manera de entenderlo, ya que ahora, además de las ciencias básicas, son necesarias ciencias políticas, ciencias económicas y tratados internacionales.



El surgimiento de pensamientos como los viajes espaciales, exploraciones extraterrestres o la idea basada en la minería de asteroides pone a prueba los límites del derecho internacional. Esta última parece una historia de ciencia ficción, pero las compañías estadounidenses Deep Space Industries (DSI) y Planetary Resources ya están desarrollando proyectos de minería espacial y esperan lanzar en 2020 sus primeras naves prospectoras.

En el quincuagésimo aniversario del Tratado del Espacio Exterior, la idea de extraer minerales y recursos de los cerca de 9 mil asteroides considerados próximos a la Tierra pone en la cuerda floja sus bases, creado en 1967 y que aborda los principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, y establece que el espacio es una provincia que pertenece a toda la humanidad y prohíbe colonizar objetos celestes o usarlos con fines militares. Los asteroides son fuente importante de elementos como oro y platino, aunque se espera que sean otros recursos los principales de esta "economía" espacial (agua, silicio, níquel, hierro). De acuerdo con Jhon Lewis, científico jefe de DSI, el recurso que presenta mayor interés es el agua, muy valiosa por su hidrógeno (un combustible) y oxígeno (necesario para el hombre en el espacio). Esta sustancia esencial para la vida forma parte de 10 % de la masa de los asteroides, y el otro porcentaje se reparte entre el silicio, que puede usarse para sistemas de energía solar, y el níquel y el hierro, para la fabricación de maquinaria espacial.

No obstante, la extracción de este tipo de recursos de los asteroides violaría una de las cláusulas del tratado, que prohíbe la “apropiación nacional” de los cuerpos celestes. Sin embargo, el acuerdo no ofrece mucha guía al respecto cuando se aplica a la apropiación de recursos. De acuerdo con Lincoln Frans von der Dunk, profesor de derecho espacial de la Universidad de Nebraska, empresas como DSI y Planetary Resources comparan su condición con la de “bien común mundial”, que se aplica a casos como el Océano Atlántico o la Antártida, los cuales no pueden ser colonizados pero sus bienes son de la humanidad, a pesar de que los criterios para la extracción de recursos en este último caso son más detallados. Von der Dunk añade que ante la falta de clarificaciones, tales empresas apelarían a que “si el espacio exterior es de todos, los recursos también”. Varios gobiernos, entre ellos el de Estados Unidos, han abrazado esta interpretación. En 2015 el presidente Barack Obama firmó una ley que autoriza por primera vez el uso comercial de las riquezas recogidas en los asteroides y la Luna, e incluyó un programa de concesión de licencias para la explotación. Esto daría pie para que empresas como las mencionadas iniciaran sus planes encaminados hacia la explotación de recursos espaciales.


Sonda OSIRIS-Rex


La nave de la NASA OSIRIS-Rex es prueba de que la aprobación de esta ley, junto con el apoyo de otros países como Luxenburgo y Japón, acerca enormemente esta idea a la realidad. OSIRIS-Rex es una sonda espacial cuyo objetivo es alcanzar al asteroide Bennu para recoger una muestra del material de su superficie y regresar a la Tierra para que pueda ser analizada. Dante Lauretta, investigador principal de la misión y asesor de Planetary Resources, cree que la tecnología empleada podría ser trasladada casi por completo a proyectos comerciales. Entre otros ejemplos se encuentra la sonda japonesa Hayabusa 2, que viaja con destino al asteroide Ryugu, con el fin de obtener muestras para análisis.


Sonda Hayabusa 2


Finalmente, las perspectivas de un nuevo marco internacional se notan oscuras. La ley internacional es ambigua sobre las compañías privadas que establecen operaciones de minería en el espacio. Por tanto, antes de que los entes privados puedan emprender explotaciones mineras, los países deberían acordar la creación de un organismo que se encargue de las concesiones internacionales, licencias y reparto de beneficios. Bien es sabido que la economía espacial será pronto una realidad y sus beneficios serán de gran relevancia. Por un lado resulta más ético y sensato ecológicamente explotar recursos en cuerpos celestes donde no haya hábitats ni biodiversidad. Por otra parte, las estrategias científicas en el estudio del universo podrían ayudar a expandir la civilización en el cosmos, lo que reduciría los problemas poblacionales que se estima se presentarán. Para que todas estas situaciones hipotéticas y ecológicamente amigables sean palpables se debe contar con un plan, porque a pesar de que el Tratado del Espacio Ultraterrestre es un excelente fundamento para la ley internacional espacial, no hace referencia a actividades comerciales en el espacio, como la explotación de recursos, lo que podría generar ambigüedades, inequidad y, en el peor de los casos, guerras por la apropiación del espacio exterior.


Escrito por Andrés Darío Betancourth U.


Fuentes

El Tiempo

BBC Mundo

National Geographic

Dunietz, J. Prospecciones espaciales. Investigación y ciencia (493), 4-6, 2017.

***

El espacio exterior, la última frontera, no está exenta de la codicia y prepotencia humana. Un ejemplo de sus posibilidades como campo de pugna entre naciones es la frenética carrera entre Estados Unidos y la Unión Soviética por conquistarlo y su plan propagandístico.

TAGS: Historia mundial Universo NASA
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