Los sambia: el ritual en que los niños beben semen para convertirse en hombres

Los sambia: el ritual en que los niños beben semen para convertirse en hombres

Por: Alejandro I. López -

Según las creencias de los sambia, los varones necesitan acumular semen dentro de sí para transformarse de niños a hombres.

En lo más espeso de la selva, un quejido rompe con los zumbidos de cientos de insectos. Un claro da cuenta de una civilización humana donde casas de adobe y palma se levantan frente a una fogata en una reunión puramente masculina. Entre el reflejo del fuego y el tenue brillo de la luna, parejas de cuerpos desnudos se funden alternando entre un vaivén de suave compás y furia que sólo termina cuando el más viejo ha depositado el producto de su eyaculación dentro de su pareja sexual. Los sambia: el ritual en que los niños beben semen para convertirse en hombres 1

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Se trata de los sambia, una tribu de apenas 3 mil integrantes que habita las tierras altas de Papúa Nueva Guinea, una isla del Pacífico al norte de Australia que mantiene un culto inusual que forma parte central de su cosmovisión: según sus creencias, los varones necesitan acumular semen dentro de sí para transformarse de niños a hombres.

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El proceso inicia a los siete años de edad, cuando los más jóvenes se enfrentan a un largo ritual de iniciación que consiste en dejar de lado el carácter infantil que los acompañó durante los primeros años de su vida: para los sambia, los sexos son extremos contrapuestos que deben mantenerse "puros" con el fin de evitar "contaminarse" uno de otro. Esto es más evidente durante el inicio del ritual de masculinización, donde son separados de las mujeres y preparados para iniciar su camino como guerreros. 

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En esta sociedad, los roles están aún más definidos que en Occidente y tomar partido por las actividades propias del sexo opuesto es considerado un tabú que no tiene cabida. Las mujeres son encerradas durante sus ciclos menstruales y los hombres inician la inseminación que habrá de configurar una actividad sexual entre hombres (que no puede considerarse como homosexual) por los siguientes 7 años.

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A partir de este instante, los menores inician una preparación considerada sagrada y tan dolorosa como necesaria: ellos reciben continuamente el semen de los mayores a través de penetración anal y felaciones con el objetivo de tragar o mantener el semen dentro de su cuerpo, pues esta sustancia es considerada divina para los sambias. 

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Según sus creencias, tragar y acumular semen convertirá a los pequeños en hombres grandes y fuertes, guerreros viriles que habrán de servir a su comunidad. Este principio coincide con la creencia de diversos pueblos antiguos de todo el mundo que reconocían al semen como un líquido especial, de donde emanaba la energía vital masculina, al mismo tiempo que se conformaba como una sustancia creadora cuya presencia aseguraba la fertilidad de las tierras, la vida en los ríos y el bienestar de una civilización entera.

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Para los sambias, tomar el semen se relaciona con el hecho de amamantar, pues este líquido provee de todos los nutrientes necesarios para la conversión a hombre, mientras la masturbación está prohibida, pues se considera un desperdicio de esta sustancia vital.

A partir de los 15 años, se considera que la "carga" de semen ha cumplido su cometido y los más jóvenes pasan de ser niños a hombres. A partir de este momento, serán ellos quienes se encarguen de inseminar a las nuevas generaciones durante siete años en los que el ciclo seminal de sus tradiciones se renovará una y otra vez, reforzando la creencia de la necesidad de transmitir este líquido sagrado a los nuevos descendientes.

Foto en portada: Carsten ten Brink

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