El grupo de nómadas se enfrenta a las consecuencias del cambio climático y políticas que los desfavorecen.
Los tsaatan son una tribu indígena que se encuentra entre las minorías étnicas más pequeñas del mundo, son considerados los últimos nómadas pastores de renos. En este último siglo esta tribu ha padecido debido al impacto del cambio climático, poniendo en riesgo su cultura y descendencia, además de enfrentar las políticas de conservación del gobierno de Mongolia.
Quiénes son los tsaatan
Los campamentos de tsaatan se encuentran cerca de Siberia, donde viven en tipis y viajan con sus renos a través del bosque boreal. Los tsaatan viven lejos de las carreteras, compartiendo el bosque con cabras montesas siberianas, ovejas argali, ciervos rojos y ciervos almizcleros en peligro de extinción.
La desaparición de la Unión Soviética en 1990 y la transición del comunismo en Mongolia a una economía de mercado provocaron una alteración contundente en todo el país. Los mineros comenzaron a explotar la región en busca de oro, jade y uranio, esto contribuyó a un aumento de la caza furtiva de vida silvestre y la degradación de los prados, montañas y arroyos alpinos altos de los que dependen los tsaatan y que consideran sagrados. En el bosque boreal, la lucha por sobrevivir condujo a un aumento de la caza furtiva y, cuando la economía comenzó a recuperarse en la década de 2000, el gobierno luchó por elaborar políticas de conservación que pudieran proteger tanto a las comunidades naturales como a las humanas.
Amenazas de los hombres reno
El cambio climático es quizás la amenaza más conocida para las culturas nómadas de Mongolia. En las últimas siete décadas, las temperaturas medias en el país han aumentado más del doble del promedio mundial. Este calentamiento ha intensificado tanto las sequías estivales como las condiciones extremas del invierno, lo que ha contribuido a que oleadas de pastores nómadas abandonen sus rebaños y se trasladen a la ciudad capital de Ulaanbataar. En las últimas décadas, la ciudad ha tenido que lidiar con la llegada de más de 600 mil migrantes. Un auge de la minería ha estimulado la economía de Mongolia y ha ofrecido empleos a algunos de los ex nómadas, pero también ha empeorado la contaminación por carbono, la migración urbana y la presión sobre los ecosistemas. Los tsaatan están preocupados por el cambio climático y la minería, pero creen que las políticas de conservación equivocadas son la amenaza más seria para su cultura.
Las restricciones al acceso a los pastos han tenido un impacto aún mayor. En lugar de las frecuentes migraciones estacionales, ahora a los nómadas solo se les permiten cuatro, lo que provoca un sobrepastoreo y una peor salud de los renos. Los miembros de la comunidad también se han quejado de las formas en que los guardabosques locales hicieron cumplir las regulaciones del Área Especial Protegida: rastreando sus movimientos con cámaras, multándolos, obligándolos a viajar durante días a la aldea para pedir permiso para mover sus rebaños y encarcelando a cualquier persona atrapada cazando.
El gobierno de Mongolia está trabajando duro para proteger la vida silvestre en peligro de extinción, pero los nómadas tsaatan insisten en que su cultura de renos está igualmente en peligro y es importante. Ellos y sus renos pueden ayudar a mantener el bosque boreal y el clima global. Mientras tanto, los pocos que quedan transmiten sus creencias de generación en generación, invocando con canciones a sus antepasados fallecidos.
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