"Vanguardia en México 1915-1940"

"Vanguardia en México 1915-1940"

Por: Adrián Chávez -

La estatua de Carlos IV de España me da una pétrea bienvenida (en esta ciudad todos los monumentos que se llaman El Caballito son enormes): esta semana visito el Museo Nacional de Arte, en la calle de Tacuba, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, para recorrer la exposición Vanguardia en México 1915-1940, dedicada a artistas visuales de principios de siglo pasado que se rebelaron contra el nacionalismo y la lambisconería temática imperante de la época.

exposición Vanguardia en México 1915-1940


Le muestro mi credencial de estudiante a un cancerbero morenito. A él le parece un problema que haya vencido en el 2011. Le digo que desde entonces soy autodidacta. No le parece suficiente y debo pagar mi entrada más un permiso para tomar fotos –cinco pesos por robarle el alma a las pinturas–. 

Ya dentro, me recibe Xavier Villaurrutia con la frase La pintura es para todos, siempre que todos sean unos cuantos. En esta sala, la vigilante malencarada y yo somos testigos de cómo literatura y pintura juegan y se corresponden a principios del siglo XX, como un escape al México en que la moda era hablar de la Revolución por convivir.

Los cuadros de la siguiente sala dan fe de que a algunos –estridentistas, contemporáneos y anexas– les picó el bichito alternativo: entre otros, Siquieros, que no nomás le hacía al mural sino, también, al ejercicio óptico; Francisco Rodríguez Cascaya, con su montaña de concreto que llega al cielo como un Olimpo del progreso; Francisco Eppens, con sus Constructores entre vigas y cadenas; e, incluso, Frida, con un Paisaje urbano donde, créanlo o no, no aparece Frida.

Paisaje Urbano Frida Kalho


La ciudad, la modernidad, los medios de comunicación y la electricidad brincan de una pintura a la otra como si sus creadores se hubieran puesto de acuerdo. Oquei, quizá sí se pusieron un poquito de acuerdo. La luz y el color son la respuesta al gris burocrático del nacionalismo-a-güevo, y así lo certifica Dr. Atl con su Amanecer en la montaña.

Amanecer en la montaña Dr Atl


En la última sala, el amable sujeto de la audioguía me presenta a Troka, el poderoso, un robot salido de los cómics, creado por Germán List Arzubide e ilustrado por Julio Prieto, que con música de Silvestre Revueltas evoca el triunfo de la inteligencia humana, junto con los androides futuristas que muchos autores y pintores imaginaron para romper con la solemnidad de la tradición. Le digo al vigilante de esta sala que la verdad, para ser un emblema de la tecnología, Troka es algo vintage. El hombre me mira como si yo hubiera venido del futuro a hablarle en una lengua desconocida.

exposición Vanguardia en el Munal

Finalmente atravieso una sala de lectura virtual con textos literarios que influyeron en las vanguardias y una sala de proyección donde corren tres películas, particulares por su estructura innovadora, y que tienen el añadido mercadológico de haber sido censuradas en su tiempo.

Aquí termina mi recorrido. En la sala contigua se está grabando una cápsula televisiva sobre el museo; el conductor de la emisión va por la quinta repetición del parlamento que no le sale. Doy unos pasos grandotes, vanguardistas, y me alejo hacia las escaleras que, oh ironía, mandó construir Porfirio Díaz; no pienso salir en la tele sin cobrar los debidos honorarios.

Referencias: