Los verdugos más temibles y despiadados de la historia

jueves, 6 de julio de 2017 12:32

|Rodrigo Ayala




Wang Lun era el verdugo más rápido y habilidoso de la dinastía Ming. Su velocidad con el sable lo hacía letal y preciso a la hora de despachar a sus víctimas. Guardaba un secreto en lo profundo de su corazón: cortar una cabeza tan rápido que ésta quedara sobre el cuello. Después de años y años de intensa práctica, a los 66 años estaba listo para llevar a cabo su hazaña. En un día de intensas ejecuciones en las que Wang Lun cortaba cabezas con celeridad, llegó el hombre número 12 ante él. Con un movimiento tan rápido como el rayo, el verdugo cortó la cabeza del hombre, cumpliendo su propósito de mantener la cabeza sobre el cuello.

El hombre, ignorante de lo ocurrido, reclamó a Wang Lun el porqué no terminaba con su vida de una vez en lugar de torturarlo con la espera. El verdugo sonrió y le dio a su víctima: ‹‹Tenga la bondad de inclinar la cabeza, por favor››.
Éste es a grandes rasgos un resumen de un cuento titulado “El Verdugo”, cuyo autor es el novelista húngaro Arthur Koestler.
Sirva esta historia como preámbulo a la siguiente galería de verdugos reales que han pasado a la historia por su frialdad al momento de impartir justicia. 

Vasili Blojín

Rusia

Víctimas oficialmente reconocidas: más de 7 mil

Usaba un delantal de cuero sobre su uniforme para no mancharlo con la sangre de sus víctimas.

Después de la entrada del Ejército Rojo a Polonia, el 5 de marzo de 1940, Lenin ordenó que se ejecutaran a los más de 20 mil polacos que habían tomado como prisioneros. Este hecho fue conocido como la Masacre de Katyn. El personaje más activo de la misma fue Vasili , quien con su Walther PPK de 7.65 mm se dedicó durante 28 días –y noches– a disparar en la cabeza a cerca de 250 prisioneros por jornada. Las víctimas eran oficiales del ejército polaco pero también civiles que no tenían nada que ver en el conflicto. El Record Guinness lo tiene catalogado como el verdugo más prolífico de la historia.

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Johann Reichhart 

Alemania

Víctimas oficialmente reconocidas: más de 3 mil

Decapitó a criminales de guerra nazis para los que había trabajado en el pasado.

Se dedicó a cortar las cabezas de los enemigos del Tercer Reich de 1939 hasta 1945. Según las fuentes, 2 mil 876 individuos fueron ejecutados por este hombre, quien usaba un traje y sombrero de copa negros. Quizá quería asemejarse a la Muerte. Su método era a través de la fallbeil, una variante de la guillotina alemana. El 8 de mayo de 1945 fue atrapado por los Aliados y llevado a prisión. Aprovechando su experiencia, sus captores lo transformaron en verdugo de los nazis. Dio muerte a 156 criminales del Tercer Reich.

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Giovanni Battista Bugatti

Italia

Víctimas oficialmente reconocidas: más de 500

Usaba un siniestro traje rojo con capucha durante las ejecuciones que practicaba, lo que se convirtió en un símbolo de muerte en aquellos tiempos.

Mediante hachazos, mazazos y con el uso de la guillotina, Giovanni Battista Bugatti sirvió a los Estados Pontificios de Francia como verdugo oficial durante 69 años. Mientras los Papas a los que sirvió lo tenían en alta estima gozando de una buena posición social, sus vecinos le temían y aborrecían por el papel tan sanguinario que desempeñaba. Sin embargo, trataba con amabilidad a sus víctimas: les ofrecía tabaco antes de matarlos y los consolaba. Su carrera como verdugo comenzó a los 17 años en 1796 y se jubiló por órdenes del Papa Pío IX.

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Albert Pierrepoint

Inglaterra

Víctimas oficialmente reconocidas: 433 hombres y 17 mujeres

Su padre y su tío fueron verdugos. Cuando tenía 11 años escribió para una tarea escolar: ‹‹Cuando salga de la escuela, me gustaría ser el verdugo oficial››.

 

Pese a desempeñar una larga lista de oficios a través de los años, Pierrepoint jamás abandonó su deseo de impartir justicia a través de la muerte. Tras algunas entrevistas, el 26 de septiembre de 1932 finalmente vio cumplido su sueño y se convirtió en verdugo auxiliar. Sin embargo, fue hasta el 17 de octubre de 1941 que Pierrepoint participó en su primera ejecución como verdugo oficial, ajusticiando al mafioso Antonio Mancini. Cuando la Segunda Guerra Mundial finalizó, la lista de ajusticiados por Pierrepoint se engrosó hasta llegar a 200 ejecuciones en menos de cuatro años. Se dice que actuaba con frialdad y profundo respeto hacia los que vivían sus últimos instantes de vida. Decía a sus ayudantes: ‹‹Esta persona ha pagado el precio por sus pecados. Lo que queda de él merece ser tratado con dignidad. Ellos están caminando a lo desconocido. Y ante cualquier persona que camine a lo desconocido, yo me quito el sombrero››.

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Robert Greene Elliott

Estados Unidos

Víctimas oficialmente reconocidas: 387

Siempre sintió atracción por la electricidad. Se decidió a ser verdugo cuando un amigo le dijo: ‹‹Piensa en la gran responsabilidad de los verdugos. Ése es un trabajo que te gustaría tener››.

 

La silla eléctrica ha sido uno de los métodos más crueles para impartir justicia a los condenados a muerte. El norteamericano Robert Greene Elliott fue uno de los “Electricistas del Estado” (verdugos) más célebres y prolíficos de este método. Cuando no laboraba para el Estado hacía labores de contratista para instalaciones eléctricas, jugaba con sus nietos o se entretenía arreglando sus jardín, del cual se sentía muy orgulloso. Es decir, se vanagloriaba de llevar una vida normal. ‹‹Me he esforzado por ser un buen marido y un buen padre. Dondequiera que haya fallado, no ha sido por falta de esfuerzo sincero. En cuanto al servicio que realizo para el Estado, ya he discutido eso de que en mi mente no hay sombra de conciencia de que haya hecho mal››, escribió en su autobiografía.

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A lo largo de los años, la historia del crimen nos ha regalado a terribles "Asesinos seriales que nunca fueron atrapados" que puedes conocer después de leer el artículo, o bien, descubre quiénes fueron los "10 asesinos que grabaron sus crímenes en video".

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Referencias

Zona Literatura
Asesinos en serie
Columna 2



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