La primera mujer tatuadora

La primera mujer tatuadora



A principios del siglo XX Maud Stevens trabajaba como acróbata y contorsionista. En una feria conoció a Gus Wagner, famoso por ser el último tatuador en realizar tatuajes a mano sin usar algún tipo de maquina. Él insistió en enseñarle todas sus técnicas a cambio de una cita, eventualmente el cuerpo de Maud estaba lleno de tatuajes, lo que la convirtió en un espectáculo andante. Maud Wagner fue la primera mujer en aprender a tatuar, y abrió el camino para muchas artistas posteriormente.