El Campeonato Mundial de Fútbol además de ser escenario de la lucha por un trofeo dorado, se volvió desde hace tiempo en la cancha sobre la cual las mujeres han librado otras exitosas batallas contra la misoginia, el machismo y las violencias de género.
No ha sido fácil, ya lo sabemos. Al principio no se consideraba siquiera la posibilidad de que las mujeres participaran en el deporte, como tal. Al asignarles un rol de debilidad y poca destreza, fueron relegadas por mucho tiempo; los hombres lejos de ayudar, se aprovechaban de la situación para hacerlas menos y ellos sentirse, sin serlo, superiores.
Aunque hubo diversas victorias previas, el primer gran triunfo fue cuando Italia decidió celebrar el primer Mundial Femenil (no oficial pues no contó con aval de la FIFA), allá en el año de 1970, justo el mismo año que México celebró el torneo masculino. Al año siguiente el torneo “alternativo” se jugó en tierras aztecas.
Todavía por ese entonces las mujeres ya en el estadio, eran víctimas de violencias de género, acoso sexual por parte de los espectadores, ninguneos y burlas por parte de la prensa especializada, aún dominada por cronistas deportivos varones, y otras bajezas que no solo soportaron, sortearon con sutil encanto y absoluta valentía.
🚨Voces que construyeron el camino, Zague y referentes del futbol femenil analizan el pasado y presente del futbol de mujeres en México. pic.twitter.com/RncAWBwmy1
— Cultura Colectiva News (@CCNews__) December 23, 2025
Desde los 70s la presencia femenina en las canchas y en las gradas empezó a cobrar visibilidad, pero todavía había que derribar un estigma: la sexualización. En 1886, durante el Mundial otra vez en México, se popularizó el cuerpo de una jovencita, se le denominó la “Chiquitibum”; su hombre real es Mar Castro, en ese entonces ella tan solo contaba con 17 años de edad, era estudiante de Artes Dramáticas en la UNAM y nunca imaginó convertirse en “objeto” del deseo masculino para la posteridad.
Lamentablemente Mar fue víctima, como otras tantas mujeres, de la objetivización sexual. Y aunque eso no le resta ningún mérito, ni tampoco pone en entredicho sus talentos en las artes escénicas, la verdad es que el sistema machista la utilizó.
Así pasaron los años hasta que en 1991 se llevó a cabo en la República Popular China, la primera Copa Mundial Femenina de Fútbol, de manera oficial y con aval de la FIFA. Por fin, las mujeres eran reconocidas como deportistas de alto rendimiento. Desde entonces su presencia se hizo cada vez más potente también en los estadios.
Hoy en día incluso existen en todo el mundo “Barras Feministas”, que buscan también la visibilidad y empoderamiento de las aficionadas; ellas ya no quieren ser las porristas de los hombres, ni ser objetivizadas a su paso por los pasillos, túneles y asientos de los monumentales. Lo que están haciendo es ganar terreno en esos colosos de concreto dominados todavía por las violentas barras masculinas. Otra lucha que seguramente terminarán ganando, no solo beneficiándose ellas mismas, pues definitivamente transformarán los estadios en lugares más pacíficos.
Ahora bien, hay una lucha que aún se vislumbra muy difícil de enfrentar: la brecha salarial entre futbolistas varones y futbolistas mujeres. Para que nos demos una idea, según cifras publicadas por El Financiero, en México las jugadoras de Primera División cobran un promedio mensual de 3 mil 700 pesos, mientras que los hombres pueden llegar a percibir más de 750 mil pesos al mes, ¡una locura!, eso es 200 veces más. Los clubes argumentan que el deporte aún no es lo suficientemente popular para justificar salarios elevados en el fútbol femenil. Y aunque tal vez estén en lo cierto, también es cierto que son los clubes y las federaciones quienes se deberían de encargar de publicitar más a las mujeres estrellas del balompié, sus escuadras, sus uniformes y colores, para que así la caja registradora empiece a facturar mayores ganancias para todas ellas.
Más que un reclamo o una victimización, hoy en día las mujeres se han puesto metas importantes, ganarse un lugar de absoluto respeto en el fútbol y como lo han hecho en otros campos de juego, conseguir dominar el balón del deporte más amado del planeta.
¿Qué está haciendo la FIFA para respaldar a las niñas y mujeres futbolistas?
- Desarrollo de Ligas: Apoyo para crear o fortalecer competiciones nacionales sostenibles.
- Licencias de Clubes: Implementación de estándares profesionales para estructuras de clubes femeninos.
- Capacitación y Becas: Programas de formación para entrenadoras (becas y mentorías), árbitras y administradoras.
- Liderazgo Femenino: Iniciativas para asegurar que más mujeres ocupen puestos directivos y tomen decisiones en los comités ejecutivos de las federaciones.
- Campañas de Promoción: Festivales y eventos regionales (como los realizados en Puerto Rico) para atraer a niñas de entre 8 y 12 años al deporte.
- Inversión Histórica: La FIFA ha triplicado su inversión en ciclos recientes, destinando hasta mil 486 millones de dólares al desarrollo del fútbol femenino.
- Premios en Torneos: Se han aprobado incentivos económicos significativos, como premios de hasta 2.3 millones de dólares para ganadores de competiciones de clubes femeninos.
- Impacto de la Copa Mundial: El objetivo estratégico es utilizar torneos como la Copa Mundial Femenina para alcanzar audiencias de mil millones de espectadores, aumentando así el valor comercial y la visibilidad de las jugadoras como modelos a seguir.
La FIFA también colabora con organizaciones como GIZ y UNICEF en proyectos de empoderamiento femenino y protocolos de salvaguardia para menores, garantizando entornos seguros para las niñas que se integran al fútbol.

