10 poemas para lograr una revolución

Martes, 27 de octubre de 2015 4:00

|Julieta Sanguino


"El mundo ya no es un mundo de la palabra, Nos la ahogaron adentro". Javier Sicilia



Hablar de poesía siempre nos hace pensar en amor o desamor, sufrimiento y despecho, pero la poesía es mucho más que eso: sus metáforas, alusiones y otras figuras retóricas quieren ser parte de una transformación porque tal vez a través de ella podamos hacer la diferencia ante la apatía social.


Para muchos es difícil creer que un poeta, con sentimientos a flor de piel, logre cambiar la situación del país, pero al menos la poesía se transforma en una válvula de escape para todo lo que vivimos y empodera a aquellos que la escriben para convertirlos en figuras públicas que puede expresar lo que en realidad es un sentimiento colectivo.


El poeta Javier Sicilia fue uno de los que, debido al crimen organizado, perdió a su hijo y eso lo motivó a levantarse contra el crimen; hacer un movimiento que apoyara la paz en un país donde es casi inexistente. Solamente decidió escribir y colaborar con los medios de comunicación para dar a conocer una situación que podría ser la misma que la de muchos mexicanos.


Existen otros poetas que han sido exiliados o tomados como activistas radicales pero ellos, a través de una pluma y el poder de crear magníficas obras que ningún mortal imagina, han logrado dar a conocer su situación y dejar una huella en un mundo lleno de injusticias, abuso y poderes inservibles que debemos mantener porque así lo dicta la institución.


Te dejamos 10 poemas que creemos podrían dibujar los conflictos contemporáneos. Porque México está lleno de violencia pero también debería estar lleno de poesía.



Acabar con todo

Octavio Paz


Dame, llama invisible, espada fría,

tu persistente cólera,

para acabar con todo,

oh mundo seco,

oh mundo desangrado,

para acabar con todo.

Arde, sombrío, arde sin llamas,

apagado y ardiente,

ceniza y piedra viva,

desierto sin orillas.

Arde en el vasto cielo, laja y nube,

bajo la ciega luz que se desploma

entre estériles peñas.

Arde en la soledad que nos deshace,

tierra de piedra ardiente,

de raíces heladas y sedientas.

Arde, furor oculto,

ceniza que enloquece,

arde invisible, arde

como el mar impotente engendra nubes,

olas como el rencor y espumas pétreas.

Entre mis huesos delirantes, arde;

arde dentro del aire hueco,

horno invisible y puro;


arde como arde el tiempo,

como camina el tiempo entre la muerte,

con sus mismas pisadas y su aliento;

arde como la soledad que te devora,

arde en ti mismo, ardor sin llama,

soledad sin imagen, sed sin labios.

Para acabar con todo,

oh mundo seco,

para acabar con todo.


poemas para



Un hombre nuevo

Rosa Vermelha


Camarada

la poesía no es una rima

la poesía no es una canción

la poesía es todo lo que se define

con la palabra Revolución

La poesía no es un lamento

La poesía es descontento

La poesía es un clamor generalizado

La poesía es la huelga

es una manifestación del proletariado

La poesía no es bien educada

ni condicionada

ni bien embalada

La poesía para nosotros, camarada

está en la punta del fusil,

la poesía está en la fundación del Partido.

Y si soñar me es permitido

yo sueño camarada

en construir con el pueblo

un hombre nuevo

Camarada proletario

Camarada miseria

la poesía es la rebelión

se vive

pero sola, no hace la revolución

es necesario un partido

organización.

Frente a las huestes aguerridas

y a los perros amaestrados

Frente a los patrones y sus criados

Sólo tenemos una respuesta

Los proletarios organizados

El sufrimiento y las lágrimas

Serán el pan de nuestro día

Pero jamás seremos cómplices

De la opresión y de la tiranía.

Bebamos nuestras lágrimas

comamos nuestro pan

que de ese sudor amasado

nacerá la Revolución

Cuando se eleve al cielo

la primera estrella roja

mi pensamiento

más veloz que una centella

correrá para ti camarada

y hemos de conocernos

en la Paz; en la Alegría

en la Herramienta o en la Azada.


   revolucion de los claveles



No te pongas bravo, poeta

Roque Dalton


La vida paga sus cuentas con tu sangre

y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor.

Cógele el cuello de una vez, desnúdala,

túmbala y haz de ella tu pelea de fuego,

rellénale la tripa majestuosa, préñala,

ponla a parir cien años por el corazón.

Pero con lindo modo, hermano,

con un gesto propicio a la melancolía.


revolucion salvadorena


Noción de patria

Mario Benedetti


Cuando resido en este país que no sueña

cuando vivo en esta ciudad sin párpados

donde sin embargo mi mujer me entiende

y ha quedado mi infancia y envejecen mis padres

y llamo a mis amigos de vereda a vereda

y puedo ver los árboles desde mi ventana

olvidados y torpes a las tres de la tarde

siento que algo me cerca y me oprime

como si una sombra espesa y decisiva

descendiera sobre mí y sobre nosotros

para encubrir a ese alguien que siempre afloja

el viejo detonador de la esperanza.


Cuando vivo en esta ciudad sin lágrimas

que se ha vuelto egoísta de puro generosa

que ha perdido su ánimo sin haberlo gastado

pienso que al fin ha llegado el momento

de decir adiós a algunas presunciones

de alejarse tal vez y hablar otros idiomas

donde la indiferencia sea una palabra obsena.


Confieso que otras veces me he escapado.

Diré ante todo que me asomé al Arno

que hallé en las librerías de Charing Cross

cierto Byron firmado por el vicario Bull

en una navidad de hace setenta años.

Desfilé entre los borrachos de Bowery

y entre los Brueghel de la Pinacoteca

comprobé cómo puede trastornarse

el equipo sonoro del Chateau de Langeais

explicando medallas e incensarios

cuando en verdad había sólo armaduras.


Sudé en Dakar por solidaridad

vi turbas galopando hasta la Monna Lisa

y huyendo sin mirar a Botticelli

vi curas madrileños abordando a rameras

y en casa de Rembrandt turistas de Dallas

que preguntaban por el comedor

suecos amontonados en dos metros de sol

y en Copenhague la embajada rusa

y la embajada norteamericana

separadas por un lindo cementerio.


Vi el cadáver de Lídice cubierto por la nieve

y el carnaval de Río cubierto por la samba

y en Tuskegee el rabioso optimismo de los negros

probé en Santiago el caldillo de congrio

y recibí el Año Nuevo en Times Square

sacándome cornetas del oído.


Vi a Ingrid Bergman correr por la Rue Blanche

y salvando las obvias diferencias

vi a Adenauer entre débiles aplausos vieneses

vi a Kruschev saliendo de Pennsylvania Station

y salvando otra vez las diferencias

vi un toro de pacífico abolengo

que no quería matar a su torero.

Vi a Henry Miller lejos de sus trópicos

con una insolación mediterránea

y me saqué una foto en casa de Jan Neruda

dormí escuchando a Wagner en Florencia

y oyendo a un suizo entre Ginebra y Tarascón

vi a gordas y humildes artesanas de Pomaire

y a tres monjitas jóvenes en el Carnegie Hall

marcando el jazz con negros zapatones

vi a las mujeres más lindas del planeta

caminando sin mí por la Vía Nazionale.


Miré

admiré

traté de comprender

creo que en buena parte he comprendido

y es estupendo

todo es estupendo

sólo allá lejos puede uno saberlo

y es una linda vacación

es un rapto de imágenes

es un alegre diccionario

es una fácil recorrida

es un alivio.


Pero ahora no me quedan más excusas

porque se vuelve aquí

siempre se vuelve.

La nostalgia se escurre de los libros

se introduce debajo de la piel

y esta ciudad sin párpados

este país que nunca sueña

de pronto se convierte en el único sitio

donde el aire es mi aire

y la culpa es mi culpa

y en mi cama hay un pozo que es mi pozo

y cuando extiendo el brazo estoy seguro

de la pared que toco o del vacío

y cuando miro el cielo

veo acá mis nubes y allí mi Cruz del Sur

mi alrededor son los ojos de todos

y no me siento al margen

ahora ya sé que no me siento al margen.


Quizá mi única noción de patria

sea esta urgencia de decir Nosotros

quizá mi única noción de patria

sea este regreso al propio desconcierto.


violacion derechos humanos


Revolución

León Felipe


Siempre habrá nieve altanera

que vista el monte de armiño

y agua humilde que trabaje

en la presa del molino.


Y siempre habrá un sol también

—un sol verdugo y amigo—

que trueque en llanto la nieve

y en nube el agua del río.


GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: LOS REPUBLICANOS Barcelona, 21-7-1936.- La miliciana Marina Ginestà, miembro de la juventud comunista catalana, posa en la terraza del hotel Colón, donde se estableció una oficina de alistamiento de milicianos. EFE/JUAN GUZMÁN



Réquiem a un soldado

Alexéi Nedogónov


A miles de verstas del hogar paterno

cayó atravesado por la bala enemiga:

en la estepa húngara, cerca de Esztergom,

moría un joven moscovita.

De pronto el soldado, tendido en la estepa,

sintió la caricia del aire natal,

igual que si viera agitarse de nuevo

los arces vetustos de Arbat.

El último impulso del corazón recio,

y se alzó en los codos, en la nieve ardiente,

por ver a los suyos lanzarse al combate

contra el alemán y vencer a la muerte.

Y como a lo lejos de su agrupación,

él vio que avanzaba la tierra, tan suya.

Los ojos del héroe captaron fugaces

del Kremlin las áureas cúpulas.

A miles de verstas del hogar paterno

se alza un obelisco que guarda una estrella:

bajo el cielo húngaro, cerca de Esztergom,

la gloria de Moscú canta la húngara estepa.


ejercito rojo



Consigna

Pedro Garfias


Perro que ladras y muerdes,

Mi fusil republicano,

Voy a limpiarte el hocico

Negro de tantos disparos.

Voy a engrasarte el gatillo

Y a sujetar tus tornillos

Y a bruñirte la madera,

Perro fiel de mi defensa.

Te voy a vestir de nuevo.

Te quiero tener contento

Para que ladres y muerdas.


refugiados revolucion espanola



El sistema


Eduardo GaleanoLos funcionarios, no funcionan.

Los políticos hablan, pero no dicen.

Los votantes votan, pero no eligen.

Los medios de información desinforman.

Los centros de enseñanza, enseñan a ignorar.

Los jueces, condenan a las victimas.

Los militares están en guerra contra sus compatriotas.

Los policias no combaten los crimenes, porque están

ocupados en cometerlos.

Las bancarrotas se socializan, las ganancias se

privatizan.

Es más libre el dinero que la gente.

La gente, está al servicio de las cosas.


conflictos sociales


Sabiduría funk

Amiri Beraka


En tribus de 12 compases

como rayas

de esclavitud

sobre

nuestra bandera

de piel


Somos el blues

lo pasado lo ido

la energía el

frío los dientes de la sierra

caliente

el aroma que precede

a Blue Monk


Somos el blues

nosotros mismos

nuestro color

favorito


Donde hemos estado, medio aquí

medio idos

Somos el blues

nosotros mismos

las actuales

Guineas

los Judíos

originales

los primeros

caucásicos


He ahí por qué somos el blues

nosotros mismos

he ahí por qué

somos la actual

canción


Tan oscura y trágica

Tan vieja y mágica


He ahí por qué somos

el Blues

nosotros mismos

colando el viento

a través de los árboles

el blues nos deja

negra

la tierra

el sol

desapareciendo lentamente

pugnando el fuego

por alcanzar

nuestros corazones


Y ahora negros de nuevo

estamos plenos de noche

con centelleantes ojos fijos


hacia abajo

como jets

para impulsar

ascensiones

en las tardes

he aquí por qué somos el blues

el tren silba

urge a través

de lo invisible

llegando redoblando

y gritando

he ahí por qué somos

el blues

Y trabajo y canto y

cuentos heredados y esto

con espíritu

por eso es que somos

el blues

negro y viviente

y así nuestro espectáculo

nuestra película

nuestro aliento

somos luna

alma reflejada


He ahí por qué

nuestro espíritu

nos crea el blues


el blues

somos nosotros


malcolm x

América insurrecta

Pablo Neruda


Nuestra tierra, ancha tierra, soledades,

se pobló de rumores, brazos, bocas.

Una callada sílaba iba ardiendo,

congregando la rosa clandestina,

hasta que las praderas trepidaron

cubiertas de metales y galopes.


Fue dura la verdad como un arado.


Rompió la tierra, estableció el deseo,

hundió sus propagandas germinales

y nació en la secreta primavera.

Fue callada su flor, fue rechazada

su reunión de luz, fue combatida

la levadura colectiva, el beso

de las banderas escondidas,

pero surgió rompiendo las paredes,

apartando las cárceles del suelo.


El pueblo oscuro fue su copa,

recibió la substancia rechazada,

la propagó en los límites marítimos,

la machacó en morteros indomables.

Y salió con las páginas golpeadas

y con la primavera en el camino.

Hora de ayer, hora de mediodía,

hora de hoy otra vez, hora esperada

entre el minuto muerto y el que nace,

en la erizada edad de la mentira.


Patria, naciste de los leñadores,

de hijos sin bautizar, de carpinteros,

de los que dieron como un ave extraña

una gota de sangre voladora,

y hoy nacerás de nuevo duramente

desde donde el traidor y el carcelero

te creen para siempre sumergida.


Hoy nacerás del pueblo como entonces.


Hoy saldrás del carbón y del rocío.

Hoy llegarás a sacudir las puertas

con manos maltratadas,con pedazos

de alma sobreviviente, con racimos

de miradas que no extinguió la muerte,

con herramientas hurañas

armadas bajo los harapos.


estudiantes en chile


***


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