10 poemas surrealistas para entender el amor

Viernes, 6 de noviembre de 2015 8:53

|J Cesar
poemas surrealistas

Te presentamos 10 poemas surrealistas para entender la magia del amor escritos por grandes pensadores que demuestran cómo el amor está por encima de la realidad.


"No será el miedo a la locura lo que nos obligue a bajar la bandera de la imaginación."

André Breton en el Manifiesto Surrealista.


¿Construimos el mundo, o el mundo ya estaba cuando llegamos?


Es una de las preguntas que siempre ha aquejado a los pensadores, es decir, el cuestionamiento sobre si la realidad existe por sí sola y llegamos a descubrirla, o la realidad es una construcción del ser humano que en su necesidad de certezas nombra todo.


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Se puede decir que la realidad es la combinación de las dos posturas mencionadas arriba, se halla y se construye. Se halla porque, porque al momento de nacer, preexiste un mundo en el que no existimos. Por otra parte, la realidad tiene la característica de que puede ser moldeada, puede ser alterada... Y si preguntamos como Descartes ¿Qué es real?


El Surrealismo es una corriente literaria, que se desprende de las vanguardias europeas, específicamente se le relaciona con el movimiento Dadá, movimiento cuya bandera fue portada por Tristan Tzara. André Breton es considerado el fundador e ideólogo de lo que por su etimología significa "por encima de la realidad". Jugar con la realidad es recrearla.


Dicho movimiento estuvo muy cerca de teorías como el psicoanálisis y las ideas sobre el inconsciente. Se explica esto porque si bien la realidad es consciente ¿Estar en sueño y los vaciados inconscientes, no serán a caso una manifestación que esté por encima de lo real? Una aportación del movimiento, fue la "escritura automática" y los cadáveres exquisitos.


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Si el amor es como dicen que no es... debe ser porque está por encima de la realidad, porque no tiene un objeto de referencia como una silla con 6 patas sí lo tiene. Lo abstracto del amor y sus manifestaciones siempre estarán por encima de lo real; no es lo mismo "por encima de la realidad" que "irrealidad", lo surreal existe, pero existe más arriba, y para llegar hay que escalar, y buscar una grieta que nos permita romper el sino que sujeta el manto de lo cotidiano y los lugares comunes.


Te obsequiamos una serie de poemas de amor, escritos en un lugar, que narran es como la fina capa de una cebolla, hay un arriba y un abajo que no se puede distinguir hasta que alguien levanta la fina barrera. Allí, justo arriba de la capa, se escribieron, en la capa de lo surreal. El amor también tiene la forma de cabellera de fuego de madera. El no temerle a la locura es el primer paso para abrir la imaginación.


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Mi mujer de cabellera de fuego de madera

André Breton



Mi mujer de cabellera de fuego de madera

De pensamientos de relámpagos de calor

De cintura de reloj de arena

Mi mujer de cintura de nutria entre los dientes del tigre

Mi mujer de boca de escarapela y de ramo de estrellas de última magnitud

De dientes de huellas de ratón blanco sobre la tierra blanca

De lengua de ámbar y de vidrio frotadas

Mi mujer de lengua de hostia apuñalada

De lengua de muñeca que abre y cierra los ojos

De lengua de piedra increíble

Mi mujer de pestañas de palotes de escritura infantil

De cejas de borde de nido de golondrina

Mi mujer de sienes de pizarra de techo de invernadero

Y de vaho que empaña los cristales

Mi mujer de hombros de champaña

Y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo

Mi mujer de muñecas de cerillas

Mi mujer de dedos de azar y de as de corazones

De dedos de heno cortado

Mi mujer de axilas de marta y de haya

De noche de San Juan

De ligustro y de nido de escalares

De brazos de espuma de mar y de esclusa

Y de mezcla del trigo y del molino

Mi mujer de piernas de cohete

De movimientos de relojería y de desesperación

Mi mujer de pantorrillas de médula de saúco

Mi mujer de pies de iniciales

De pies de manojos de llaves de pies de calafates que beben

Mi mujer de cebada no perlada

Mi mujer de garganta de Valle de oro

De cita en el lecho mismo del torrente

De pechos de noche

Mi mujer de pechos de topera marina

Mi mujer de pechos de crisol de rubíes

De pechos de espectro de la rosa bajo el rocío

Mi mujer de vientre de despliegue de abanico de los días

De vientre de garra gigante

Mi mujer de espalda de pájaro que huye vertical

De espalda de azogue

De espalda de luz

De nuca de canto rodado y de tiza mojada

Y de caída de un vaso en el que acaba de beberse

Mi mujer de caderas de barquilla

De caderas de lucerna y de plumas de flecha

Y de tronco de plumas de pavo real blanco

De balanza insensible

Mi mujer de nalgas de gres y de amianto

Mi mujer de nalgas de espalda de cisne

Mi mujer de nalgas de primavera

De sexo de gladiolo

Mi mujer de sexo de yacimiento de oro y de ornitorrinco

Mi mujer de sexo de alga y de bombones antiguos

Mi mujer de sexo de espejo

Mi mujer de ojos llenos de lágrimas

De ojos de panoplia violeta y de aguja imantada

Mi mujer de ojos de sabana

Mi mujer de ojos de agua para beber en prisión

Mi mujer de ojos de madera siempre bajo el hacha

De ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego


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La curva de tus ojos

Paul Éluard



La curva de tus ojos da la vuelta a mi corazón.

Un redondel de baile y de dulzura,

aureola del tiempo, cuna segura y nocturna,

y si ya no sé todo lo que he vivido

es que tus ojos no me vieron siempre.

Hojas de día y espuma de rocío,

cañas del viento, sonrisas perfumadas,

alas que cubren el mundo de luz,

barcos cargados con el cielo y con el mar,

cazadores de los ruidos, fuentes de los colores.

Perfumes nacidos de un enjambre de auroras

que yace siempre sobre el heno de los astros,

como el día depende de la inocencia

el mundo entero depende de tus ojos puros

y toda mi sangre corre en sus miradas.


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Noche del amor insomne

Federico García Lorca



Noche arriba los dos con luna llena,

yo me puse a llorar y tú reías.

Tu desdén era un dios, las quejas mías

momentos y palomas en cadena


Noche abajo los dos. Cristal de pena,

llorabas tú por hondas lejanías.

Mi dolor era un grupo de agonías

sobre tu débil corazón de arena.


La aurora nos unió sobre la cama,

las bocas puestas sobre el chorro helado

de una sangre sin fin que se derrama.


Y el sol entró por el balcón cerrado

y el coral de la vida abrió su rama

sobre mi corazón amortajado.


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Cuarto poema secreto a Madelaine

Guillaume Apollinaire



Mi boca tendrá ardores de averno,

mi boca será para ti un infierno de dulzura,

los ángeles de mi boca reinarán en tu corazón,

mi boca será crucificada

y tu boca será el madero horizontal de la cruz,

pero qué boca será el madero vertical de esta cruz.

Oh boca vertical de mi amor,

los soldados de mi boca tomarán al asalto tus entrañas,

los sacerdotes de mi boca incensarán tu belleza en su templo,

tu cuerpo se agitará como una región durante un terremoto,

tus ojos entonces se cargarán

de todo el amor que se ha reunido

en las miradas de toda la humanidad desde que existe.

Amor mío

mi boca será un ejército contra ti,

un ejército lleno de desatinos,

que cambia lo mismo que un mago

sabe cambiar sus metamorfosis,

pues mi boca se dirige también a tu oído

y ante todo mi boca te dirá amor,

desde lejos te lo murmura

y mil jerarquías angélicas

que te preparan una paradisíaca dulzura en él se agitan,

y mi boca es también la Orden que te convierte en mi esclava,

y me da tu boca Madeleine,

tu boca que beso Madeleine.


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Correspondencia de la Momia

Antonin Artaud



Esa carne que ya no se tocará en la vida,

esa lengua que ya no logrará abandonar su corteza,

esa voz que ya no pasará por las rutas del sonido,

esa mano que ha olvidado hasta el ademán de tomar, que ya no logra determinar el espacio

en el que ha de realizar su aprehensión,

ese cerebro en fin cuya capacidad de concebir ya no se determina por sus surcos,

todo eso que constituye mi momia de carne fresca da a dios una idea del vacío en que la compulsión

de haber nacido me ha colocado.

Ni mi vida es completa ni mi muerte ha fracasad0 completamente.

Físicamente no existo, por mi carne destrozada, incompleta, que ya no alcanza a nutrir mi pensamiento.

Espiritualmente me destruyo a mí mismo, ya no me acepto como vivo. Mi sensibilidad está a ras del suelo, y poco falta para que salgan gusanos, la gusanera de las construcciones abandonadas.

Pero esa muerte es mucho más refinada, esa muerte multiplicada de mí mismo reside en una especie de rarefacción de mi carne.

La inteligencia ya no tiene sangre. El calamar de las pesadillas da toda su tinta, la que obstruye las salidas del espíritu; es una sangre que ha perdido hasta sus venas, una carne que ignora el filo del cuchillo.

Pero de arriba a abajo de esta carne agrietada, de esta carne no compacta, circula siempre el fuego virtual. Una lucidez enciende de hora en hora sus ascuas que retornan a la vida y sus flores.

Todo lo que tiene un nombre bajo la bóveda compacta del cielo, todo lo que tiene un frente, lo que es el nudo de un soplo y la cuerda de un estremecimiento, todo eso pasa en las rotaciones de ese fuego en el que se asemejan las olas de la carne misma, de esa carne dura y blanda que un día crece como un diluvio de sangre.

La habéis visto a la momia fijada en la intersección de los fenómenos, esa ignorante, esa momia viviente que lo ignora todo de las fronteras de su vacío, que se espanta de las pulsaciones de su muerte.

La momia voluntaria se halla levantada, y a su alrededor se agita toda realidad. La conciencia como una tea de discordia, recorre el campo entero de su virtualidad obligada.

Hay en esa momia una pérdida de carne, hay en el sombrío lenguaje de su carne intelectual toda una impotencia para conjurar esa carne. Ese sentido que recorre las venas de esa carne mística, en la que cada sobresalto es un modo de mundo y otra especie de engendrar, se pierde y se devora a sí misma en la quemadura de una nada errónea.

¡Ah! ser el padre nutricio de esa sospecha, el multiplicador de ese engendrar y de ese mundo en su devenir, en sus consecuencias de flor.

Pero toda esa carne es sólo comienzos y ausencias y ausencias y ausencia...

Ausencias.


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La Semana Pálida

Benjamin Péret



Rubia rubia

era la mujer que desapareció entre los adoquines

tan leves que se les habría creído hojas

tan grandes que se hubiera dicho que eran casas


Era me acuerdo bien un lunes

día en que el jabón hace llorar a los astrónomos


El martes la volví a ver

semejante a un diario desplegado

flotando al viento del Olimpo

Después de una sonrisa que humeó como una lámpara

saludó a su hermana la fuente

y regresó a su castillo


El miércoles desnuda pálida y ceñida de rosas

pasó como un pañuelo

sin mirar las sombras de sus semejantes

que se estiraban como el mar


El jueves no vi más que sus ojos

signos siempre abiertos para todas las catástrofes


Uno desapareció detrás de algún cerebro

el otro se lo tragó una pastilla de jabón


El viernes cuando se ama

es el día de los deseos

Pero ella se alejó gritando

Tilburi tilburi mi flauta se ha perdido

Ve a buscarla bajo la nieve o en el mar


El sábado la esperaba con una raíz en la mano

dispuesto a quemar en su honor

los astros y la noche que me separaban de ella

pero ella se había perdido como su flauta

como un día sin amor


Y esperé el domingo

pero el domingo no llegó

y permanecí en el fondo de la chimenea

como un árbol perdido.


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Tus ojos

Octavio Paz



Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima,

silencio que habla,

tempestades sin viento, mar sin olas,

pájaros presos, doradas fieras adormecidas,

topacios impíos como la verdad,

otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros todas las hojas,

playa que la mañana encuentra constelada de ojos,

cesta de frutos de fuego,

mentira que alimenta,

espejos de este mundo, puertas del más allá,

pulsación tranquila del mar a mediodía,

absoluto que parpadea,

páramo.


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Georgia

Philippe Soupault



No duermo Georgia

Lanzo flechas en la noche Georgia

espero Georgia

pienso Georgia

el fuego es como la nieve Georgia

la noche es mi vecina Georgia

oigo todos los ruidos sin excepción Georgia

veo el humo que sube y huye Georgia

camino a paso de lobo en la sombra Georgia

corro aquí está la calle aquí están los barrios Georgia

Aquí está una ciudad siempre igual

y que yo no conozco Georgia

Me apresuro aquí está el viento Georgia

y el frío y el silencio y el miedo Georgia

me escapo Georgia

corro Georgia

las nubes están bajas están por caerse Georgia

extiendo el brazo Georgia

no cierro los ojos Georgia

llamo Georgia

grito Georgia

llamo Georgia

yo te llamo Georgia

quizá vengas Georgia

pronto Georgia

Georgia Georgia Georgia

Georgia

no puedo dormir Georgia

espero Georgia.


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Campo de Batalla

Rafael Alberti


Nace en las ingles un calor callado,

como un rumor de espuma silencioso.

Su dura mimbre el tulipán precioso

dobla sin agua, vivo y agotado.

Crece en la sangre un desasosegado,

urgente pensamiento belicoso.

La exhausta flor perdida en su reposo

rompe su sueño en la raíz mojado.

Salta la tierra y de su entraña pierde

savia, veneno y alameda verde.

Palpita, cruje, azota, empuja, estalla.

La vida hiende vida en plena vida.

Y aunque la muerte gane la partida,

todo es un campo alegre de batalla.


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A la misteriosa

Robert Desnos



Tanto he soñado contigo que pierdes tu realidad.

¿Habrá tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo

y besar sobre esa boca

el nacimiento de la voz que quiero?

Tanto he soñado contigo,

que mis brazos habituados a cruzarse

sobre mi pecho, abrazan tu sombra,

y tal vez ya no sepan adaptarse

al contorno de tu cuerpo.

Tanto he soñado contigo,

que seguramente ya no podré despertar.

Duermo de pie,

con mi pobre cuerpo ofrecido

a todas las apariencias

de la vida y del amor, y tú, eres la única

que cuenta ahora para mí.

Más difícil me resultará tocar tu frente

y tus labios, que los primeros labios

y la primera frente que encuentre.

Y frente a la existencia real

de aquello que me obsesiona

desde hace días y años

seguramente me transformaré en sombra.

Tanto he soñado contigo,

tanto he hablado y caminado, que me tendí al lado

de tu sombra y de tu fantasma,

y por lo tanto,

ya no me queda sino ser fantasma

entre los fantasmas y cien veces más sombra

que la sombra que siempre pasea alegremente

por el cuadrante solar de tu vida.


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REFERENCIAS:
J Cesar

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