5 libros que no debes leer cuando estás deprimido

5 libros que no debes leer cuando estás deprimido

Por: Francisco Priego -



La lectura de los grandes autores puede dejarnos una plenitud de enseñanzas, pero, ¡cuidado!, existen obras que, ya sea por su temática oscura o por la forma en que indagan en las profundidades del alma humana, pueden resultar peligrosas para nuestra cordura si no las leemos en un momento en que nuestro cuerpo y nuestra mente gocen de un adecuado equilibrio.

Aquí te presentamos cinco libros que no te van a ayudar a superar tu crisis existencial, sino que te van a sumergir en un torbellino de frustraciones, dudas y sinsabores. Léelos bajo tu propio riesgo:

Las cuitas del joven Werther

 Esta novela de Johann Wolfgang Von Goethe, pionero del romanticismo alemán,  está formada por una serie de cartas escritas por Werther, un joven artista sensible y apasionado, las cuales dirige a su amigo Guillemo. En ellas revela su amor por Lotte, una hermosa joven campesina que para su infortunio está comprometida con Albert, un hombre once años mayor que ella. Werther cultiva una amistad íntima con la futura pareja a pesar del dolor que esta unión le produce. Después de que ella, ya casada, le pide que no vuelva a buscarla, Werther le suplica a Albert que le dé un par de pistolas, pretextando que debe emprender un viaje largo y peligroso... Este libro es mejor mantenerlo lejos de aquellos que sufren penas de amor, pues al momento de su publicación (en 1774), además de darle fama instantánea fama a su autor, provocó el suicidio de aproximadamente dos mil de sus jóvenes lectores.


Crimen y Castigo

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El infierno en que se sume el estudiante Raskólnikov después de asesinar a la anciana Aliona Ivanóvna y a su hermana Lizabeta es lo que se vive en esta novela de Fiódor Dostoievski. Escrita en 1866, se contagia de manera instantánea a aquellos que se atreven a hojear sus páginas. Es impactante la facilidad en que es posible sumergirse en la tenebrosa mente del protagonista, en sus incontables sufrimientos y en la densa atmósfera de desasosiego y miseria humana que impregna cada una de las páginas de esta obra cumbre de la literatura universal. Decididamente, es mejor estar en un estado mental positivo y lúcido al momento de embarcarse en la peligrosa travesía que significa leerla.


El corazón de las tinieblas

El corazón de las tinieblas

Esta novela del escritor polaco-británico Joseph Conrad, escrita en 1899, nos conduce hacia los rincones más oscuros del ser humano. Así, la travesía del protagonista, Charles Marlow,  por el río Congo y su búsqueda del enigmático traficante de marfil llamado Kurtz, se convierte en un metafórico viaje a los infiernos, donde tanto “salvajes” como “civilizados” viven en un estado absoluto de barbarie, donde toda atrocidad es bienvenida en nombre de la acumulación de riqueza y la promesa de “civilización” (termino que hoy podría intercambiarse por el de “democracia”). Todo el contenido de la novela puede resumirse en las últimas palabras de Kurtz antes de morir: “¡El Horror! ¡El Horror!”


Tío Vania

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Esta obra de teatro escrita por Anton Chéjov en 1899,  inagura el género de la pieza, en el que, al final de la puesta en escena, los protagonistas quedan en la misma situación en que se hallaban al comienzo de la misma. Los temas centrales de esta obra son el hastío, la frustración, la desesperanza. Todos los personajes, al ir envejeciendo, se dan cuenta de que han llevado sus vidas al fracaso, que no han conseguido nada de lo que deseaban, y que, por si fuera poco, ya es demasiado tarde, o se sienten incapacitados para comenzar de nuevo. Descartada también la posibilidad de tomar la decisión de dar fin a sus días por cuenta propia, lo único que les queda es resignarse y esperar pacientemente el momento en que la muerte acuda a ellos.


El extranjero

el extranjero

Esta breve novela de Albert Camus, escrita en 1942, presenta, pese a su corto número de páginas, una profundidad insospechada. El carácter misantrópico del protagonista, Mersault, así como su permanente sentimiento de indiferencia hacia todo lo que lo rodea (incluso la muerte de su madre), nos hace preguntarnos sobre si nuestra existencia tiene algún sentido y nos lleva a meditar sobre la falta de trascendencia en todo lo que hacemos. Además, este libro es una despiadada crítica a la moral francesa y al sistema judicial de aquel país.

Referencias: