Acepto amar la eternidad que muestran tus ojos

Jueves, 10 de agosto de 2017 11:40

|Cultura Colectiva

El texto que se presenta a continuación fue escrito por la joven autora Lucy Salas Castro (Guerrero, México), quien aborda su quehacer literario al plasmar lo que siente en momentos especiales, con lo que logra pequeños relatos románticos de algún acontecimiento que la atraviesa o que la marca. Sin duda alguna su texto fue concebido con mucha pasión, como con ganas de decírselo a alguien. Disfrútalo.



Quisiera entregarte los colores de mis alas en totalidad, compartirte lo oculto de mis ojos en una milagrosa sonrisa y dibujarte los sentimientos exactos que he descubierto a escasos susurros de ti.

Incluso si Dios me obsequiara tiempo yo sólo preferiría tomar tu mano un segundo, porque si no estás el tiempo se detiene y viene a la vida una enorme escasez de causas para sonreír.

Eres ese humano con el cual compartiría las primeras gotas de una tarde lluviosa, contigo desglosaría las interminables figuras de los copos de nieve y crearía algunas teorías de la cantidad de granos que resguarda el arena.

Incluso colocaría una jaula de arcoíris sobre tus pies e irremediablemente te obsequiaría la llave, me gustan tus pasos grabados en la libertad y no deseo borrarles; sin embargo, graciosamente anhelo sobrepasar de una forma inigualable tu razonamiento para que vuelvas por instinto.



Eres un pedazo de magia que la vida coloca en mis manos para que le atesore, derrites entre mis poros, recorres mi cuerpo y colocas un brillo especial en el tostado de mis ojos.

Quisiera saber una forma, tan sólo una manera de transmitirte la cantidad exacta de sensaciones que me regala tu esencia y que nunca dudes del amor, protegerte de una enorme desilusión quisiera y resguardar tu idealismo ante penumbras satisfactorio sería, porque ante mí eres la única persona.

Planearía un futuro a tu lado sobre el contorno de un lago y calcaría tus sonrisas sobre las raíces de un árbol, eres tan imperfecto que revolucionas mi lógico mundo y temo aceptar que el verte me hace llegar a mi infinito mar.

Te leería mi cita favorita cada amanecer, porque las letras te describirían mejor que yo. Resonarías en el eco de mi habitación cada madrugada que me robe el sueño y mis plegarias incluirían tu corazón.



Incluso tal vez me desmorones en lodo salado si tus ojos no buscan sólo a los míos y entre las sombras confundas mi silueta con otras más. Incluso ahí cuando mi corazón lata al vivo y se desoje como un cerezo en invierno, incluso ahí te amaré.

Eres un pedazo de magia que la vida coloca en mis manos para que le atesore.

Quisiera escribir nuestra historia que hoy comienza, sin errores ni espacios en blanco y colocar en la página del final una muerte mutua, pero el amor y el romance no se viven igual.

Consciente estoy, sería hermoso escribirle una historia netamente fascinante a la persona que más amas en este mundo para que acepte ser feliz contigo, viviendo eternamente en las letras ahí plasmadas.



Pero cierro los ojos para abrazar la realidad de la vida y ahí surge la magia. No le has escrito la perfección del romance, sólo le viste; esa sonrisa entre un millón conectó con tus ojos y todo el mundo se ha paralizado ante dos almas conectadas.

Sabe perfectamente que no habrá historia perfecta y te acepto; acepto amar la eternidad que muestran tus ojos, y esa es la magia de la vida… 

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Las imágenes que acompañan al texto pertenecen a Brandon Woelfel.

Puedes apreciar más de su trabajo fotográfico aquí.

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El suspenso del momento se sostiene en la narrativa bien lograda, como una pausa o un silencio en una obra musical. Incluso en el relato de sucesos raros y mórbidos sobre encuentros furtivos.

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