Letras

Alguien a lo Skalde

Letras Alguien a lo Skalde

Todo empieza por leer sentado en una buseta, retazos de Variaciones alrededor de la nada.

 

 

 

Uno: Puta que soy Skalde. 

 

Ok, ok, ok, Skalde está sentado en el café en la mesa de la esquina mirando a la calle. Adora ver caminar a los transeúntes y usualmente los morbosea. Pidió un café con azúcar dietética y no compró pastel de chocolate.

 

Uno: No lo sé; simplemente no lo creo tan atravesado porque lo creo real, así como el ayer mismo cuando venía mirando una infinidad de carros por debajo del puente peatonal y yo sobre ellos, volador, superior y entonces, la lluvia…

 

Otro: Y es que aún no puedo creer que alguien piense que el hombre es duro, severo, que es un humano…

 

Uno: Caía sobre mi cabeza, también caía sobre la tuya y me dije que no quería mirarte pero tú ya me habías mirado…

 

Otro: Porque un hombre duro no se deja vencer por el acto que no va a ser, no entrega su corazón para que zurzan calcetines en la paz hogareña, ni dilapida su fortuna en ensueños como si fuera un nuevo rico ¿Y es que, existe algún hombre no frágil ante ese deseo?...

 

Uno: Y entonces tu mirada me obligó a saludarte, a sonreírte, a entregarte mi corazón en silencio para que no te dieras cuenta, pero con toda la intención de que lo hicieras; ese mismo corazón que dejaste sobre el puente para que botas mojadas por agua de lluvia lo pisotearan y los carros andando a velocidades extremas, y el cielo cansón de tanta llovedera mientras mi corazón, solitario, lento, vago bajo ella,…

 

Otro: ¿Que el amor es algo inefable? – Posiblemente. – ¿Algo irreal? – Posiblemente. – ¿O real? – Posiblemente, tal vez hay varios tipos de amores, o varias definiciones de amor, o una única y esa única definición contiene todas las otras definiciones. – ¿Pero qué pasa con el amor purísimo, sublime? ¿Qué pasa? Todo el amor vertiginoso, de fuego y de perfume, sensuales, sexuales, esos que son para gastar la vida en una sola eterna noche. Sólo pienso que pobre Skalde… 

 

Uno: Y me sentí como el Skalde.
Tiempo después, luego de todo el drama, luego de tanta malograda, ese último renglón... – Y me sentí como Skalde. – Fue remplazado por: 

 

Uno: Será irme a cine.

 

Álvaro Díaz es un joven escritor colombiano que estudia en la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente reside en la ciudad de Bogotá. Álvaro combina sus estudios en química con su gusto por la escritura, principalmente cuentos.


Referencias: